Psalmi 78

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Bibbia Vulgata Clementina La Biblia
1 Psalmus Asaph. Deus, venerunt gentes in hæreditatem tuam ;
polluerunt templum sanctum tuum ;
posuerunt Jerusalem in pomorum custodiam.
1 Poema de Asaf. |Escucha, pueblo mío, mi enseñanza; | inclina el oído a las palabras de mi boca:
2 Posuerunt morticina servorum tuorum escas volatilibus cæli ;
carnes sanctorum tuorum bestiis terræ.
2 que voy a abrir mi boca a las sentencias, | para que broten los enigmas del pasado.
3 Effuderunt sanguinem eorum tamquam aquam in circuitu Jerusalem,
et non erat qui sepeliret.
3 Lo que oímos y aprendimos, | lo que nuestros padres nos contaron,
4 Facti sumus opprobrium vicinis nostris ;
subsannatio et illusio his qui in circuitu nostro sunt.
4 no lo ocultaremos a sus hijos, | lo contaremos a la futura generación: | las alabanzas del Señor, su poder, | las maravillas que realizó;
5 Usquequo, Domine, irasceris in finem ?
accendetur velut ignis zelus tuus ?
5 porque él estableció una norma para Jacob, | dio una ley a Israel. | Él mandó a nuestros padres | que lo enseñaran a sus hijos,
6 Effunde iram tuam in gentes quæ te non noverunt,
et in regna quæ nomen tuum non invocaverunt :
6 para que lo supiera la generación siguiente, | los hijos que nacieran después. | Que surjan y lo cuenten a sus hijos,
7 quia comederunt Jacob,
et locum ejus desolaverunt.
7 para que pongan en Dios su confianza | y no olviden las acciones de Dios, | sino que guarden sus mandamientos;
8 Ne memineris iniquitatum nostrarum antiquarum ;
cito anticipent nos misericordiæ tuæ,
quia pauperes facti sumus nimis.
8 para que no imiten a sus padres, | generación rebelde y pertinaz; | generación de corazón inconstante, | de espíritu infiel a Dios.
9 Adjuva nos, Deus salutaris noster,
et propter gloriam nominis tui, Domine, libera nos :
et propitius esto peccatis nostris, propter nomen tuum.
9 Los arqueros de la tribu de Efraín | volvieron la espalda en la batalla.
10 Ne forte dicant in gentibus : Ubi est Deus eorum ?
et innotescat in nationibus coram oculis nostris
ultio sanguinis servorum tuorum qui effusus est.
10 No guardaron la alianza de Dios, | se negaron a seguir su ley,
11 Introëat in conspectu tuo gemitus compeditorum ;
secundum magnitudinem brachii tui posside filios mortificatorum :
11 echando en olvido sus acciones, | las maravillas que les había mostrado,
12 et redde vicinis nostris septuplum in sinu eorum ;
improperium ipsorum quod exprobraverunt tibi, Domine.
12 cuando hizo portentos a vista de sus padres, | en la tierra de Egipto, en el campo de Soán.
13 Nos autem populus tuus, et oves pascuæ tuæ,
confitebimur tibi in sæculum ;
in generationem et generationem annuntiabimus laudem tuam.
13 Hendió el mar para darles paso, | sujetando las aguas como muros;
14 los guiaba de día con una nube, | de noche con el resplandor del fuego.
15 Hendió la roca en el desierto, | y les dio a beber raudales de agua;
16 sacó arroyos de la peña, | hizo correr las aguas como ríos.
17 Pero ellos volvieron a pecar contra él, | y en el desierto se rebelaron contra el Altísimo:
18 tentaron a Dios en sus corazones, | pidiendo una comida a su gusto;
19 hablaron contra Dios: «¿Podrá Dios | preparar una mesa en el desierto?
20 Él hirió la roca, brotó agua | y desbordaron los torrentes; | pero ¿podrá también darnos pan, | proveer de carne a su pueblo?».
21 Lo oyó el Señor, y se indignó; | un fuego se encendió contra Jacob, | hervía su cólera contra Israel,
22 porque no tenían fe en Dios | ni confiaban en su auxilio.
23 Pero dio orden a las altas nubes, | abrió las compuertas del cielo:
24 hizo llover sobre ellos maná, | les dio pan del cielo;
25 y el hombre comió pan de ángeles, | les mandó provisiones hasta la hartura.
26 Hizo soplar desde el cielo el levante, | y dirigió con su fuerza el viento sur;
27 hizo llover carne como una polvareda, | y volátiles como arena del mar;
28 los hizo caer en mitad del campamento, | alrededor de sus tiendas.
29 Ellos comieron y se hartaron, | así satisfizo su avidez;
30 pero, con la avidez recién saciada, | con la comida aún en la boca,
31 la ira de Dios hirvió contra ellos: | mató a los más robustos, | doblegó a la flor de Israel.
32 Y, con todo, volvieron a pecar, | y no dieron fe a sus milagros:
33 entonces consumió sus días en un soplo, | sus años en un momento.
34 Y, cuando los hacía morir, lo buscaban, | y madrugaban para volverse hacia Dios;
35 se acordaban de que Dios era su roca, | el Dios altísimo su redentor.
36 Lo adulaban con sus bocas, | pero sus lenguas mentían:
37 su corazón no era sincero con él, | ni eran fieles a su alianza.
38 Él, en cambio, sentía lástima, | perdonaba la culpa y no los destruía: | una y otra vez reprimió su cólera, | y no despertaba todo su furor,
39 acordándose de que eran de carne, | un aliento fugaz que no torna.
40 ¡Qué rebeldes fueron en el desierto | enojando a Dios en la estepa!
41 Volvían a tentar a Dios, | a irritar al Santo de Israel,
42 sin acordarse de aquella mano | que un día los rescató de la opresión.
43 Cuando hizo prodigios en Egipto, | portentos en el campo de Soán.
44 Cuando convirtió en sangre los canales | y los arroyos para que no bebieran;
45 cuando les mandó tábanos que los picasen | y ranas que los hostigasen;
46 cuando entregó a la langosta sus cosechas | y al saltamontes el fruto de sus sudores;
47 cuando aplastó con granizo sus viñedos, | y con escarcha sus higueras;
48 cuando entregó sus ganados al pedrisco, | y al rayo sus rebaños.
49 Cuando lanzó contra ellos el incendio de su ira, | su cólera, su furor, su indignación, | enviándolos como siniestros mensajeros.
50 Dio curso libre a su ira: | no los salvó de la muerte, | entregó sus vidas a la peste;
51 cuando hirió a los primogénitos en Egipto, | a las primicias de la virilidad en las tiendas de Cam.
52 Sacó como un rebaño a su pueblo, | los guio como un hato por el desierto,
53 los condujo seguros, sin alarmas, | mientras el mar cubría a sus enemigos.
54 Los hizo entrar por las santas fronteras, | hasta el monte que su diestra había adquirido;
55 ante ellos rechazó a las naciones, | les asignó por suerte su heredad: | instaló en sus tiendas a las tribus de Israel.
56 Pero ellos tentaron al Dios altísimo y se rebelaron, | negándose a guardar sus preceptos;
57 desertaron y traicionaron como sus padres, | fallaron como un arco engañoso;
58 con sus altozanos lo irritaban, | con sus ídolos provocaban sus celos.
59 Dios lo oyó y se indignó | y rechazó totalmente a Israel;
60 abandonó su morada de Siló, | la tienda en que habitaba con los hombres;
61 abandonó sus valientes al cautiverio, | su orgullo a las manos enemigas;
62 entregó su pueblo a la espada, | encolerizado contra su heredad;
63 el fuego devoraba a los jóvenes, | y sus doncellas no llegaron a casarse;
64 los sacerdotes caían a espada, | y sus viudas no los lloraban.
65 Pero el Señor se despertó como de un sueño, | como un soldado vencido por el vino:
66 hirió al enemigo en la espalda | infligiéndole una derrota perdurable.
67 Repudió las tiendas de José, | no escogió la tribu de Efraín;
68 escogió la tribu de Judá | y el monte Sión, su preferido.
69 Construyó su santuario como el cielo, | como la tierra, que cimentó para siempre.
70 Escogió a David, su siervo, | lo sacó de los apriscos del rebaño;
71 de andar tras las ovejas, lo llevó | a pastorear a su pueblo, Jacob; | a Israel, su heredad.
72 Los pastoreó con corazón íntegro, | los guiaba con mano inteligente.