SCRUTATIO

Martes, 7 Julio 2026 - Sant´Edda ( Letture di oggi)

Lucas 2


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1Sucedió en aquellos días que salió un decreto del emperador Augusto, ordenando que se empadronase todo el Imperio.2Este primer empadronamiento se hizo siendo Cirino gobernador de Siria.3Y todos iban a empadronarse, cada cual a su ciudad.4También José, por ser de la casa y familia de David, subió desde la ciudad de Nazaret, en Galilea, a la ciudad de David, que se llama Belén, en Judea,5para empadronarse con su esposa María, que estaba encinta.6Y sucedió que, mientras estaban allí, le llegó a ella el tiempo del parto7y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, porque no había sitio para ellos en la posada.8En aquella misma región había unos pastores que pasaban la noche al aire libre, velando por turno su rebaño.9De repente un ángel del Señor se les presentó; la gloria del Señor los envolvió de claridad, y se llenaron de gran temor.10El ángel les dijo: «No temáis, os anuncio una buena noticia que será de gran alegría para todo el pueblo:11hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor.12Y aquí tenéis la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre».13De pronto, en torno al ángel, apareció una legión del ejército celestial, que alababa a Dios diciendo:14«Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad».15Y sucedió que, cuando los ángeles se marcharon al cielo, los pastores se decían unos a otros: «Vayamos, pues, a Belén, y veamos lo que ha sucedido y que el Señor nos ha comunicado».16Fueron corriendo y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre.17Al verlo, contaron lo que se les había dicho de aquel niño.18Todos los que lo oían se admiraban de lo que les habían dicho los pastores.19María, por su parte, conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.20Y se volvieron los pastores dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho.21Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.22Cuando se cumplieron los días de su purificación, según la ley de Moisés, lo llevaron a Jerusalén para presentarlo al Señor,23de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo varón primogénito será consagrado al Señor»,24y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones».25Había entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo estaba con él.26Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor.27Impulsado por el Espíritu, fue al templo. Y cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo acostumbrado según la ley,28Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:29«Ahora, Señor, según tu promesa, | puedes dejar a tu siervo irse en paz.30Porque mis ojos han visto a tu Salvador,31a quien has presentado ante todos los pueblos:32luz para alumbrar a las naciones | y gloria de tu pueblo Israel».33Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño.34Simeón los bendijo y dijo a María, su madre: «Este ha sido puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; y será como un signo de contradicción35—y a ti misma una espada te traspasará el alma—, para que se pongan de manifiesto los pensamientos de muchos corazones».36Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, ya muy avanzada en años. De joven había vivido siete años casada,37y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones noche y día.38Presentándose en aquel momento, alababa también a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén.39Y, cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret.40El niño, por su parte, iba creciendo y robusteciéndose, lleno de sabiduría; y la gracia de Dios estaba con él.41Sus padres solían ir cada año a Jerusalén por la fiesta de la Pascua.42Cuando cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre43y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres.44Estos, creyendo que estaba en la caravana, anduvieron el camino de un día y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos;45al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén buscándolo.46Y sucedió que, a los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas.47Todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba.48Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre: «Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Tu padre y yo te buscábamos angustiados».49Él les contestó: «¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en las cosas de mi Padre?».50Pero ellos no comprendieron lo que les dijo.51Él bajó con ellos y fue a Nazaret y estaba sujeto a ellos. Su madre conservaba todo esto en su corazón.52Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres.