SCRUTATIO

Sábado, 11 Julio 2026 - San Benedetto ( Letture di oggi)

Lucas 20


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1Uno de aquellos días, cuando estaba él en el templo enseñando al pueblo y anunciando la Buena Noticia, se acercaron los sumos sacerdotes y escribas junto con los ancianos2y le hablaron diciendo: «Dinos, ¿con qué autoridad haces estas cosas? ¿Quién te ha dado esta autoridad?».3Les contestó: «Yo también os voy a hacer una pregunta, respondédmela:4“El bautismo de Juan, ¿era del cielo o de los hombres?”».5Ellos reflexionaban entre sí diciendo: «Si decimos: “Del cielo”, dirá: “¿Por qué no le creísteis?”;6pero si decimos: “De los hombres”, todo el pueblo nos apedreará, porque están convencidos de que Juan era un profeta».7Y respondieron que no sabían de dónde.8Entonces Jesús les dijo: «Pues tampoco yo os digo con qué autoridad hago estas cosas».9Entonces se puso a decir al pueblo esta parábola: «Un hombre plantó una viña, la arrendó a unos labradores y se ausentó bastante tiempo.10En el tiempo apropiado envió un siervo a los labradores para que le diesen su parte del fruto de la viña; pero los labradores, después de azotarlo, lo despidieron con las manos vacías.11Volvió a enviar a otro siervo, pero ellos, después de azotar y humillar también a este, lo despidieron con las manos vacías.12Y volvió a enviar un tercero, pero ellos, después de haberlo herido, también lo echaron.13Entonces dijo el dueño de la viña: “¿Qué voy a hacer? Voy a enviar a mi hijo querido. Quizá a este lo respetarán”.14Pero, al verlo, los labradores se decían entre sí: “Este es el heredero. Matémoslo para que la herencia sea nuestra”.15Y echándolo fuera de la viña, lo mataron. Pues ¿qué hará con ellos el dueño de la viña?16Vendrá, hará perecer a estos labradores y dará la viña a otros». Los que lo oyeron, dijeron: «¡No suceda tal cosa!».17Pero él, fijando los ojos en ellos, dijo: «Pues ¿qué significa lo que está escrito: “La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular”?18Todo el que caiga sobre la piedra se destrozará, y a aquel sobre quien ella caiga, lo aplastará».19Los sumos sacerdotes y los escribas, comprendiendo que había dicho la parábola por ellos, intentaban echarle mano en aquel mismo momento, pero tuvieron miedo al pueblo.20Y, manteniéndose ellos al acecho, le mandaron unos espías que simulaban ser justos, con el fin de sorprenderlo en alguna palabra y así poder entregarlo al poder y autoridad del gobernador.21Le preguntaron, pues: «Maestro, sabemos que hablas y enseñas con rectitud y no tienes acepción de personas, sino que enseñas según verdad el camino de Dios.22¿Es lícito que nosotros paguemos tributo al César o no?».23Habiendo advertido su astucia, les dijo:24«Mostradme un denario. ¿De quién es la imagen y la inscripción?». Le dijeron: «Del César».25Y él les dijo: «Pues bien, dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios».26Y no pudieron acusarlo ante el pueblo de nada de lo que decía; y se quedaron mudos, admirados de su respuesta.27Se acercaron algunos saduceos, los que dicen que no hay resurrección, y le preguntaron:28«Maestro, Moisés nos dejó escrito: “Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer pero sin hijos, que tome la mujer como esposa y dé descendencia a su hermano”.29Pues bien, había siete hermanos; el primero se casó y murió sin hijos.30El segundo31y el tercero se casaron con ella, y así los siete, y murieron todos sin dejar hijos.32Por último, también murió la mujer.33Cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será la mujer? Porque los siete la tuvieron como mujer».34Jesús les dijo: «En este mundo los hombres se casan y las mujeres toman esposo,35pero los que sean juzgados dignos de tomar parte en el mundo futuro y en la resurrección de entre los muertos no se casarán ni ellas serán dadas en matrimonio.36Pues ya no pueden morir, ya que son como ángeles; y son hijos de Dios, porque son hijos de la resurrección.37Y que los muertos resucitan, lo indicó el mismo Moisés en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor: “Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob”.38No es Dios de muertos, sino de vivos: porque para él todos están vivos».39Intervinieron unos escribas: «Bien dicho, Maestro».40Y ya no se atrevían a hacerle más preguntas.41Entonces les dijo: «¿Cómo dicen que el Mesías es hijo de David,42si el mismo David dice en el libro de los Salmos: “Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha,43y haré de tus enemigos estrado de tus pies”?44David, pues, lo llama Señor; entonces, ¿cómo puede ser hijo suyo?».45Y oyéndolo todo el pueblo, dijo a sus discípulos:46«Guardaos de los escribas, que gustan de pasear con amplias y ricas túnicas y son amigos de ser saludados en las plazas y de ocupar los primeros asientos en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes;47devoran las casas de las viudas y aparentan hacer largas oraciones. Estos recibirán una condenación más rigurosa».