SCRUTATIO

Jueves, 9 Julio 2026 - Santa Veronica Giuliani ( Letture di oggi)

Lucas 13


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1En aquel momento se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos, cuya sangre había mezclado Pilato con la de los sacrificios que ofrecían.2Jesús respondió: «¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos porque han padecido todo esto?3Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis lo mismo.4O aquellos dieciocho sobre los que cayó la torre en Siloé y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén?5Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera».6Y les dijo esta parábola: «Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró.7Dijo entonces al viñador: “Ya ves, tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a perjudicar el terreno?”.8Pero el viñador respondió: “Señor, déjala todavía este año y mientras tanto yo cavaré alrededor y le echaré estiércol,9a ver si da fruto en adelante. Si no, la puedes cortar”».10Un sábado, enseñaba Jesús en una sinagoga.11Había una mujer que desde hacía dieciocho años estaba enferma por causa de un espíritu, y estaba encorvada, sin poderse enderezar de ningún modo.12Al verla, Jesús la llamó y le dijo: «Mujer, quedas libre de tu enfermedad».13Le impuso las manos, y enseguida se puso derecha. Y glorificaba a Dios.14Pero el jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús había curado en sábado, se puso a decir a la gente: «Hay seis días para trabajar; venid, pues, a que os curen en esos días y no en sábado».15Pero el Señor le respondió y dijo: «Hipócritas: cualquiera de vosotros, ¿no desata en sábado su buey o su burro del pesebre, y los lleva a abrevar?16Y a esta, que es hija de Abrahán, y que Satanás ha tenido atada dieciocho años, ¿no era necesario soltarla de tal ligadura en día de sábado?».17Al decir estas palabras, sus enemigos quedaron abochornados, y toda la gente se alegraba por todas las maravillas que hacía.18Decía, pues: «¿A qué es semejante el reino de Dios o a qué lo compararé?19Es semejante a un grano de mostaza que un hombre toma y siembra en su huerto; creció, se hizo un árbol y los pájaros del cielo anidaron en sus ramas».20Y dijo de nuevo: «¿A qué compararé el reino de Dios?21Es semejante a la levadura que una mujer tomó y metió en tres medidas de harina, hasta que todo fermentó».22Y pasaba por ciudades y aldeas enseñando y se encaminaba hacia Jerusalén.23Uno le preguntó: «Señor, ¿son pocos los que se salvan?». Él les dijo:24«Esforzaos en entrar por la puerta estrecha, pues os digo que muchos intentarán entrar y no podrán.25Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, os quedaréis fuera y llamaréis a la puerta diciendo: “Señor, ábrenos”; pero él os dirá: “No sé quiénes sois”.26Entonces comenzaréis a decir: “Hemos comido y bebido contigo, y tú has enseñado en nuestras plazas”.27Pero él os dirá: “No sé de dónde sois. Alejaos de mí todos los que obráis la iniquidad”.28Allí será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abrahán, a Isaac y a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, pero vosotros os veáis arrojados fuera.29Y vendrán de oriente y occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios.30Mirad: hay últimos que serán primeros, y primeros que serán últimos».31En aquella misma ocasión, se acercaron unos fariseos a decirle: «Sal y marcha de aquí, porque Herodes quiere matarte».32Y les dijo: «Id y decid a ese zorro: “Mira, yo arrojo demonios y realizo curaciones hoy y mañana, y al tercer día mi obra quedará consumada.33Pero es necesario que camine hoy y mañana y pasado, porque no cabe que un profeta muera fuera de Jerusalén”.34¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que se te envían! Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como la gallina reúne a sus polluelos bajo las alas, y no habéis querido. Mirad, vuestra casa va a ser abandonada.35Os digo que no me veréis hasta el día en que digáis: ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!».