SCRUTATIO

Miércoles, 8 Julio 2026 - Santi Aquila e Priscilla ( Letture di oggi)

Lucas 21


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1Alzando los ojos, vio a unos ricos que echaban donativos en el tesoro del templo;2vio también una viuda pobre que echaba dos monedillas,3y dijo: «En verdad os digo que esa pobre viuda ha echado más que todos,4porque todos esos han contribuido a los donativos con lo que les sobra, pero ella, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir».5Y como algunos hablaban del templo, de lo bellamente adornado que estaba con piedra de calidad y exvotos, Jesús les dijo:6«Esto que contempláis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea destruida».7Ellos le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?».8Él dijo: «Mirad que nadie os engañe. Porque muchos vendrán en mi nombre diciendo: “Yo soy”, o bien: “Está llegando el tiempo”; no vayáis tras ellos.9Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico. Porque es necesario que eso ocurra primero, pero el fin no será enseguida».10Entonces les decía: «Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino,11habrá grandes terremotos, y en diversos países, hambres y pestes. Habrá también fenómenos espantosos y grandes signos en el cielo.12Pero antes de todo eso os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a las cárceles, y haciéndoos comparecer ante reyes y gobernadores, por causa de mi nombre.13Esto os servirá de ocasión para dar testimonio.14Por ello, meteos bien en la cabeza que no tenéis que preparar vuestra defensa,15porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro.16Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os entregarán, y matarán a algunos de vosotros,17y todos os odiarán a causa de mi nombre.18Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá;19con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.20Y cuando veáis a Jerusalén sitiada por ejércitos, sabed que entonces está cerca su destrucción.21Entonces los que estén en Judea, que huyan a los montes; los que estén en medio de Jerusalén, que se alejen; los que estén en los campos, que no entren en ella;22porque estos son días de venganza para que se cumpla todo lo que está escrito.23¡Ay de las que estén encintas o criando en aquellos días! Porque habrá una gran calamidad en esta tierra y un castigo para este pueblo.24Caerán a filo de espada, los llevarán cautivos a todas las naciones, y Jerusalén será pisoteada por gentiles, hasta que alcancen su plenitud los tiempos de los gentiles.25Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, perplejas por el estruendo del mar y el oleaje,26desfalleciendo los hombres por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene encima al mundo, pues las potencias del cielo serán sacudidas.27Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y gloria.28Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación».29Y les dijo una parábola: «Fijaos en la higuera y en todos los demás árboles:30cuando veis que ya echan brotes, conocéis por vosotros mismos que ya está llegando el verano.31Igualmente vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios.32En verdad os digo que no pasará esta generación sin que todo suceda.33El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.34Tened cuidado de vosotros, no sea que se emboten vuestros corazones con juergas, borracheras y las inquietudes de la vida, y se os eche encima de repente aquel día;35porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra.36Estad, pues, despiertos en todo tiempo, pidiendo que podáis escapar de todo lo que está por suceder y manteneros en pie ante el Hijo del hombre».37Estaba durante el día enseñando en el templo, pero de noche se marchaba y pernoctaba en el monte llamado de los Olivos.38Y todo el pueblo madrugaba para venir en su busca a escucharlo en el templo.