SCRUTATIO

Martes, 7 Julio 2026 - Sant´Edda ( Letture di oggi)

1 Macabeos 1


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1Alejandro el macedonio, hijo de Filipo, que ocupaba el trono de Grecia, salió de Macedonia, derrotó y suplantó a Darío, rey de Persia y Media,2entabló numerosos combates, ocupó fortalezas, asesinó a reyes,3llegó hasta el confín del mundo, saqueó innumerables naciones. Cuando la tierra enmudeció ante él, su corazón se llenó de soberbia y de orgullo;4reunió un ejército potentísimo y dominó países, pueblos y soberanos, que le pagaron tributo.5Pero después cayó en cama y, cuando vio cercana la muerte,6llamó a los generales más ilustres, educados con él desde la juventud, y les repartió el reino antes de morir.7A los doce años de reinado, Alejandro murió,8y sus generales se hicieron cargo del gobierno, cada cual en su territorio;9al morir Alejandro todos ciñeron la corona real; y después, durante muchos años, lo hicieron sus hijos, que multiplicaron las desgracias del mundo.10De ellos brotó un vástago perverso, Antíoco Epífanes, hijo del rey Antíoco. Había estado en Roma como rehén y subió al trono el año ciento treinta y siete de la era seléucida.11Por entonces surgieron en Israel hijos apóstatas que convencieron a muchos: «Vayamos y pactemos con las naciones vecinas, pues desde que nos hemos aislado de ellas nos han venido muchas desgracias».12Les gustó la propuesta13y algunos del pueblo decidieron acudir al rey. El rey les autorizó a adoptar la legislación pagana; y entonces, acomodándose a las costumbres de los gentiles,14construyeron en Jerusalén un gimnasio,15disimularon la circuncisión, apostataron de la alianza santa, se asociaron a los gentiles y se vendieron para hacer el mal.16Cuando ya se sintió seguro en el trono, Antíoco se propuso reinar también sobre Egipto, para ser así rey de dos reinos.17Invadió Egipto con un poderoso ejército, con carros, elefantes, caballos y una gran flota.18Atacó a Tolomeo, rey de Egipto. Tolomeo retrocedió y huyó, sufriendo muchas bajas.19Entonces Antíoco ocupó las plazas fuertes de Egipto y saqueó el país.20Cuando volvía de conquistar Egipto, el año ciento cuarenta y tres, subió contra Israel y contra Jerusalén con un poderoso ejército.21Entró con arrogancia en el santuario, robó el altar de oro, el candelabro y todos sus accesorios,22la mesa de los panes presentados, las copas para la libación, las fuentes y los incensarios de oro, la cortina y las coronas. Y arrancó todo el decorado de oro de la fachada del templo;23se incautó también de la plata y el oro, la vajilla de valor y los tesoros escondidos que encontró,24y se lo llevó todo a su tierra, después de verter muchas sangre y de proferir fanfarronadas increíbles.25Un lamento por Israel se oyó en todo el país.26Gimieron los príncipes y los ancianos, | desfallecieron doncellas y jóvenes, | se marchitó la belleza de las mujeres.27Entonó el esposo una elegía, | la esposa hizo duelo sentada en la alcoba.28La tierra tembló por sus habitantes, | y toda la casa de Jacob se cubrió de vergüenza.29Dos años después el rey envió un recaudador fiscal que se presentó en Jerusalén con un poderoso ejército.30Hablaba pérfidamente en son de paz. La gente se fio de él. Entonces cayó de improviso sobre la ciudad, le asestó un duro golpe y mató a muchos israelitas.31Saqueó la ciudad, la incendió y arrasó sus casas y la muralla que la rodeaba.32Se llevaron cautivos a las mujeres y los niños y se apoderaron del ganado.33Después reconstruyeron la Ciudad de David, rodeándola de una muralla alta y maciza, con sólidas torres, y se convirtió en su acrópolis.34Instalaron allí a gentes perversas, judíos renegados que se hicieron fuertes en ella.35Se aprovisionaron de armas y víveres, y depositaron en ella el botín que habían recogido en Jerusalén. Se convirtieron en un enclave peligroso.36Se convirtió en una insidia contra el santuario, | en una continua amenaza para Israel.37Derramaron sangre inocente en torno al santuario, | y profanaron el santuario.38Los habitantes de Jerusalén huyeron por su causa, | la ciudad se convirtió en morada de extranjeros. | Se hizo extraña para sus nativos | y sus propios hijos la abandonaron.39Su santuario quedó desolado como un desierto, | sus fiestas convertidas en duelo, | sus sábados en irrisión, | su honor en desprecio.40Su deshonra igualó a su fama, | su grandeza se mudó en duelo.41El rey decretó la unidad nacional para todos los súbditos de su reino,42obligando a cada uno a abandonar la legislación propia. Todas las naciones acataron la orden del rey43e incluso muchos israelitas adoptaron la religión oficial: ofrecieron sacrificios a los ídolos y profanaron el sábado.44El rey despachó correos a Jerusalén y a las ciudades de Judá, con órdenes escritas: tenían que adoptar la legislación extranjera,45se prohibía ofrecer en el santuario holocaustos, sacrificios y libaciones, y guardar los sábados y las fiestas;46se mandaba contaminar el santuario y a los fieles,47construyendo aras, templos y capillas idolátricas, sacrificando cerdos y animales inmundos;48tenían que dejar sin circuncidar a los niños y profanarse a sí mismos con toda clase de impurezas y abominaciones,49de manera que olvidaran la ley y cambiaran todas las costumbres.50El que no cumpliese la orden del rey sería condenado a muerte.51En estos términos escribió el rey a todos sus súbditos. Nombró inspectores para todo el pueblo, y mandó que en todas las ciudades de Judá, una tras otra, se ofreciesen sacrificios.52Se les unió mucha gente del pueblo, todos ellos traidores a la ley, y cometieron tales tropelías en el país53que los israelitas tuvieron que esconderse en cualquier refugio disponible.54El día quince de casleu del año ciento cuarenta y cinco, el rey Antíoco mandó poner sobre el altar de los holocaustos la abominación de la desolación; y fueron poniendo aras por todas las poblaciones judías del contorno.55Quemaban incienso ante las puertas de las casas y en las plazas.56Rasgaban y echaban al fuego los libros de la ley que encontraban;57al que le descubrían en casa un libro de la Alianza, y a quien vivía de acuerdo con la ley, lo ajusticiaban según el decreto real.58Como tenían el poder, todos los meses hacían lo mismo a los israelitas que se encontraban en las ciudades.59El veinticinco de cada mes sacrificaban sobre el ara pagana que se hallaba encima del altar de los holocaustos.60A las madres que circuncidaban a sus hijos, las mataban como ordenaba el edicto61con las criaturas colgadas al cuello; y mataban también a sus familiares y a los que habían circuncidado a los niños.62Pero hubo muchos israelitas que resistieron, haciendo el firme propósito de no comer alimentos impuros.63Prefirieron la muerte antes que contaminarse con aquellos alimentos y profanar la Alianza santa. Y murieron.64Una cólera terrible se abatió sobre Israel.