SCRUTATIO

Martes, 1 Septiembre 2026 - Sant Egidio ( Letture di oggi)

Jeremías 2


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BIBLIABiblia Sagrada
1 Entonces me fue dirigida la palabra de Yahveh en estos términos:1 El Señor me dirigió la palabra:
2 Ve y grita a los oídos de Jerusalén: Así dice Yahveh: De ti recuerdo tu cariño juvenil, el amor de tu noviazgo; aquel seguirme tú por el desierto, por la tierra no sembrada.2 —Grita y que te oiga todo Jerusalén: | Esto dice el Señor: | Recuerdo tu cariño juvenil, | el amor que me tenías de novia, | cuando ibas tras de mí por el desierto, | por tierra que nadie siembra.
3 Consagrado a Yahveh estaba Israel, primicias de su cosecha. «Quienquiera que lo coma, será reo; mal le sucederá» - oráculo de Yahveh -.3 Israel era sagrada para el Señor, | fruto primero de su cosecha: | quien probaba de ella lo pagaba, | la desgracia caía sobre él | —oráculo del Señor—.
4 Oíd la palabra de Yahveh, casa de Jacob, y todas las familias de la casa de Israel.4 Escuchad la palabra del Señor, casa de Jacob, tribus todas de Israel.
5 Así dice Yahveh: ¿Qué encontraban vuestros padres en mí de torcido, que se alejaron de mi vera, y yendo en pos de la Vanidad se hicieron vanos?5 Esto dice el Señor:¿En qué falté a vuestros padres | para que fueran alejándose de mí? | Siguieron vaciedades | y se quedaron vacíos.
6 En cambio no dijeron: «¿Dónde está Yahveh, que nos subió de la tierra de Egipto, que nos llevó por el desierto, por la estepa y la paramera, por tierra seca y sombría, tierra por donde nadie pasa y en donde nadie se asienta?»6 No fueron capaces de preguntarse: | «¿Dónde está el Señor, | que nos trajo de Egipto, | que nos guió por el desierto, | por estepas y barrancos, | por tierra sedienta y oscura, | tierra que nadie atraviesa, | en donde nadie se asienta?».
7 Luego os traje a la tierra del vergel, para comer su fruto y su bien. Llegasteis y ensuciasteis mi tierra, y pusisteis mi heredad asquerosa.7 Os traje a una tierra de huertos, | para comer sus frutos deliciosos; | pero entrasteis y profanasteis mi tierra, | hicisteis abominable mi heredad.
8 Los sacerdotes no decían: «¿Dónde está Yahveh?»; ni los peritos de la Ley me conocían; y los pastores se rebelaron contra mí, y los profetas profetizaban por Baal, y en pos de los Inútiles andaban.8 Los sacerdotes no preguntaban: | «¿Dónde está el Señor?». | Los expertos en leyes no me reconocían; | los pastores se rebelaban contra mí, | los profetas profetizaban por Baal, | fueron tras ídolos que no sirven de nada.
9 Por eso, continuaré litigando con vosotros - oráculo de Yahveh - y hasta con los hijos de vuestros hijos litigaré.9 Por eso, vuelvo a pleitear con vosotros, | —oráculo del Señor—, | y con los hijos de vuestros hijos pienso pleitear.
10 Porque, en efecto, pasad a las islas de los Kittim y ved, enviad a Quedar quien investigue a fondo, pensadlo bien y ved si aconteció cosa tal:10 Navegad hasta las costas de Quitín, y mirad, | despachad gente a Cadar, e investigad | si allí ha sucedido cosa semejante:
11 si las gentes cambiaron de dioses - ¡aunque aquéllos no son dioses! -. Pues mi pueblo ha trocado su Gloria por el Inútil.11 ¿Cambia de dioses un pueblo? | —y eso que no son dioses—; | pues mi pueblo cambió su Gloria | por dioses que no valen nada.
12 Pasmaos, cielos, de ello, erizaos y cobrad gran espanto - oráculo de Yahveh -.12 Espantaos, cielos, de ello, | horrorizaos y temblad aterrados | —oráculo del Señor—,
13 Doble mal ha hecho mi pueblo: a mí me dejaron, Manantial de aguas vivas, para hacerse cisternas, cisternas agrietadas, que el agua no retienen.13 pues una doble maldad | ha cometido mi pueblo: | me abandonaron a mí, | fuente de agua viva, | y se cavaron aljibes, | aljibes agrietados | que no retienen agua.
14 ¿Es un esclavo Israel, o nació siervo? Pues ¿cómo es que ha servido de botín?14 ¿Era un esclavo Israel | o había nacido siervo? | ¿Pues cómo sirvió de botín?
15 Contra él rugieron leoncillos, dieron voces y dejaron su país hecho una desolación, sus ciudades incendiadas, sin habitantes.15 Se lanzaron contra él | rugiendo como leones: | dejaron el país desolado, | sus poblados incendiados, | sin nadie que los habite.
16 Hasta los hijos de Nof y de Tafnis te han rapado el cráneo.16 Hasta la gente de Menfis y Tafnes | vinieron a raparte el cuello.
17 ¿No te ha sucedido esto por haber dejado a Yahveh tu Dios cuando te guiaba en tu camino?17 ¿No te ha pasado todo esto | por dejar al Señor, tu Dios, | que te iba guiando en tu camino?
18 Y entonces, ¿qué cuenta te tiene encaminarte a Egipto para beber las aguas del Nilo?, o ¿qué cuenta te tiene encaminarte a Asur para beber las aguas del Río?18 Ahora, dime, ¿qué buscas | yendo camino de Egipto?, | ¿beber el agua del Nilo? | ¿O qué buscas rumbo a Asiria?, | ¿beber las aguas del Río?
19 Que te enseñe tu propio daño, que tus apostasías te escarmienten; reconoce y ve lo malo y amargo que te resulta el dejar a Yahveh tu Dios y no temblar ante mí - oráculo del Señor Yahveh Sebaot -.19 En tu maldad encontrarás el castigo, | tu propia apostasía te escarmentará. | Aprende que es amargo y doloroso | abandonar al Señor, tu Dios, | y no saber temerlo | —oráculo del Señor del universo—.
20 Oh tú, que rompiste desde siempre el yugo y, sacudiendo las coyundas, decías: «¡No serviré!», tú, que sobre todo otero prominente y bajo todo árbol frondoso estabas yaciendo, prostituta.20 Desde siempre has roto tu yugo | y has hecho saltar las correas, | diciendo: «No he de servir». | En cualquier collado alto, | bajo todo árbol frondoso, | te acostabas y te prostituías.
21 Yo te había plantado de la cepa selecta, toda entera de simiente legítima. Pues ¿cómo te has mudado en sarmiento de vid bastarda?21 Yo te planté vid selecta, | toda de cepas legítimas, | y tú te volviste espino, | convertida en cepa borde.
22 Porque, así te blanquees con salitre y te des cantidad de lejía, se te nota la culpa en mi presencia - oráculo del Señor Yahveh -.22 Por más que intentes lavarte | con sosa y lejía abundante, | queda presente ante mí | la mancha de tu culpa | —oráculo del Señor—.
23 Cómo dices: «No estoy manchada; en pos de los Baales no anduve?» ¡Mira tu rastro en el Valle! Reconoce lo que has hecho, camellita liviana que trenza sus derroteros,23 ¿Cómo te atreves a decir: | «Yo no me he contaminado, | tras los ídolos no anduve»? | Recuerda tu conducta en el valle, | reconoce todo lo que has hecho, | camella liviana de extraviados caminos,
24 irrumpe en el desierto y en puro celo se bebe los vientos: su estro, ¿quién lo calmará? Cualquiera que la busca la topa, ¡bien acompañada la encuentra!24 asna salvaje criada en la estepa, | cuando en celo aspira el viento; | ¿quién domará su pasión? | Quien la busca no ha de cansarse, | siempre la encuentran encelada.
25 Guarda tu pie de la descalcez y tu garganta de la sed. Pero tú dices: «No hay remedio: a mí me gustan los extranjeros, y tras ellos he de ir».25 Ahorra calzado a tus pies, | guarda a tu garganta de la sed; | mas tú respondes: «¡Ni hablar! | Me gustan los extranjeros | y tras ellos pienso ir».
26 Cual se avergüenza el ladrón cuando es sorprendido, así se ha avergonzado la casa de Israel: ellos, sus reyes, sus jefes, sus sacerdotes y sus profetas,26 Como queda azorado el ladrón sorprendido, | lo mismo ha quedado la casa de Israel: | sus reyes y gobernantes, | sus sacerdotes y sus profetas.
27 los que dicen al madero: «Mi padre eres tú», y a la piedra: «Tú me diste a luz». Tras de volverme la espalda, que no la cara, al tiempo de su mal dice: «¡Levántate y sálvanos!»27 Dicen a un leño: «Padre mío», | y a una piedra: «Tú me has parido». | ¡Me han dado la espalda, no la cara! | Pero luego, llegan los apuros | y me dicen: «¡Ven a salvarnos!».
28 Pues ¿dónde están tus dioses, los que tú mismo te hiciste? ¡Que se levanten ellos, a ver si te salvan en tiempo de desgracia! Pues cuantas son tus ciudades, otros tantos son tus dioses, Judá; (y cuantas calles cuenta Jerusalén, otros tantos altares hay de Baal).28 ¿Dónde están ahora tus dioses, | aquellos que te habías fabricado? | ¡Que vengan ellos ahora, | que os salven en la hora aciaga! | Pues cuantas son tus ciudades, Judá, | otros tantos son tus dioses.
29 ¿Por qué os querelláis conmigo, si todos vosotros os habéis rebelado contra mí? - oráculo de Yahveh -.29 ¿Por qué os querelláis conmigo | si vosotros me habéis traicionado? | —oráculo del Señor—.
30 En vano golpeé a vuestros hijos, pues no aprendieron. Ha devorado vuestra espada a vuestos profetas, como el león cuando estraga.30 En vano castigué a vuestros hijos, | pues no aceptaron la corrección. | Vuestra espada acabó con los profetas, | como león que todo lo destroza.
31 ¡Vaya generación la vuestra!; atended a la palabra de Yahveh: ¿Fui yo un desierto para Israel o una tierra malhadada? ¿Por qué, entonces, dice mi pueblo: «¡Bajemos! No vendremos más a ti».?31 (Vosotros, los de esta generación, | atended a la palabra del Señor). | ¿He sido un desierto para Israel, | o quizá una tierra tenebrosa? | ¿Entonces por qué mi pueblo | me dice ahora: «Nos vamos, | no volveremos contigo»?
32 ¿Se olvida la doncella de su aderezo, la novia de su cinta? Pues mi pueblo sí que me ha olvidado días sin número.32 ¿Olvida una chica sus joyas, | o quizá una novia su traje? | Pues mi pueblo sí me ha olvidado | desde hace tiempo y tiempo.
33 ¡Qué hermoso te parece tu camino en busca del amor! A la verdad, hasta con maldades aprendiste tus caminos.33 ¡Qué bien conoces el camino | para ir en busca del amor! | ¡Qué bien conoces el mal camino!
34 En tus mismas haldas se encontraban manchas de sangre de las almas de pobres inocentes: no los sorprendiste en escalo. Y con todo eso,34 En tus manos hay restos de sangre | de gente pobre e inocente | a la que no sorprendiste robando.
35 dices: «Soy inocente; basta ya de ira contra mí». Pues bien, aquí me tienes para discutir contigo eso que has dicho: «No he pecado».35 Y con todo dices que eres inocente, | que se aparte de ti la ira del Señor. | Pues por eso te voy a juzgar, | por decir que no eres culpable.
36 ¡Cuánta ligereza la tuya para cambiar de dirección! También de Egipto te avergonzarás como te avergonzaste de Asur.36 ¡Cuidado que eres ligera | para cambiar tu estilo de vida! | Egipto te va a decepcionar, | igual que ocurrió con Asiria.
37 También de ésta saldrás con las manos en la cabeza. Porque Yahveh ha rechazado aquello en que confías, y no saldrás bien de ello.37 También de allí volverás | con las manos en la cabeza | al ver que el Señor ha rechazado | a aquellos en quienes confiabas, | y que no tendrás éxito con ellos.