SCRUTATIO

Miércoles, 8 Julio 2026 - Santi Aquila e Priscilla ( Letture di oggi)

Mateo 5


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1Al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos;2y, abriendo su boca, les enseñaba diciendo:3«Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.4Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra.5Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.6Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.7Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.8Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.9Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.10Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.11Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa.12Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo, que de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.13Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente.14Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.15Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa.16Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos.17No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud.18En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley.19El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos.20Porque os digo que si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.21Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será reo de juicio.22Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la gehenna del fuego.23Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti,24deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda.25Con el que te pone pleito procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel.26En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo.27Habéis oído que se dijo: “No cometerás adulterio”.28Pero yo os digo: todo el que mira a una mujer deseándola, ya ha cometido adulterio con ella en su corazón.29Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la gehenna.30Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la gehenna.31Se dijo: “El que repudie a su mujer, que le dé acta de repudio”.32Pero yo os digo que si uno repudia a su mujer —no hablo de unión ilegítima— la induce a cometer adulterio, y el que se casa con la repudiada comete adulterio.33También habéis oído que se dijo a los antiguos: “No jurarás en falso” y “Cumplirás tus juramentos al Señor”.34Pero yo os digo que no juréis en absoluto: ni por el cielo, que es el trono de Dios;35ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Rey.36Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo cabello.37Que vuestro hablar sea sí, sí, no, no. Lo que pasa de ahí viene del Maligno.38Habéis oído que se dijo: “Ojo por ojo, diente por diente”.39Pero yo os digo: no hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra;40al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también el manto;41a quien te requiera para caminar una milla, acompáñale dos;42a quien te pide, dale, y al que te pide prestado, no lo rehúyas.43Habéis oído que se dijo: “‘Amarás a tu prójimo’ y aborrecerás a tu enemigo”.44Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen,45para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos.46Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos?47Y, si saludáis solo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles?48Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto.