SCRUTATIO

Miércoles, 8 Julio 2026 - Santi Aquila e Priscilla ( Letture di oggi)

Mateo 14


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1En aquel tiempo, oyó el tetrarca Herodes lo que se contaba de Jesús2y dijo a sus cortesanos: «Ese es Juan el Bautista, que ha resucitado de entre los muertos, y por eso las fuerzas milagrosas actúan en él».3Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado, por motivo de Herodías, mujer de su hermano Filipo;4porque Juan le decía que no le era lícito vivir con ella.5Quería mandarlo matar, pero tuvo miedo de la gente, que lo tenía por profeta.6El día del cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó delante de todos y le gustó tanto a Herodes,7que juró darle lo que pidiera.8Ella, instigada por su madre, le dijo: «Dame ahora mismo en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista».9El rey lo sintió, pero, por el juramento y los invitados, ordenó que se la dieran,10y mandó decapitar a Juan en la cárcel.11Trajeron la cabeza en una bandeja, se la entregaron a la joven y ella se la llevó a su madre.12Sus discípulos recogieron el cadáver, lo enterraron, y fueron a contárselo a Jesús.13Al enterarse Jesús se marchó de allí en barca, a solas, a un lugar desierto. Cuando la gente lo supo, lo siguió por tierra desde los poblados.14Al desembarcar vio Jesús una multitud, se compadeció de ella y curó a los enfermos.15Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle: «Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren comida».16Jesús les replicó: «No hace falta que vayan, dadles vosotros de comer».17Ellos le replicaron: «Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces».18Les dijo: «Traédmelos».19Mandó a la gente que se recostara en la hierba y tomando los cinco panes y los dos peces, alzando la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente.20Comieron todos y se saciaron y recogieron doce cestos llenos de sobras.21Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.22Enseguida Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente.23Y después de despedir a la gente subió al monte a solas para orar. Llegada la noche estaba allí solo.24Mientras tanto la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario.25A la cuarta vela de la noche se les acercó Jesús andando sobre el mar.26Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, diciendo que era un fantasma.27Jesús les dijo enseguida: «¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!».28Pedro le contestó: «Señor, si eres tú, mándame ir a ti sobre el agua».29Él le dijo: «Ven». Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua acercándose a Jesús;30pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó: «Señor, sálvame».31Enseguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo: «¡Hombre de poca fe! ¿Por qué has dudado?».32En cuanto subieron a la barca amainó el viento.33Los de la barca se postraron ante él diciendo: «Realmente eres Hijo de Dios».34Terminada la travesía, llegaron a tierra en Genesaret.35Y los hombres de aquel lugar apenas lo reconocieron, pregonaron la noticia por toda aquella comarca y le trajeron a todos los enfermos.36Le pedían tocar siquiera la orla de su manto. Y cuantos la tocaban quedaban curados.