SCRUTATIO

Miércoles, 8 Julio 2026 - Santi Aquila e Priscilla ( Letture di oggi)

Mateo 13


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1Aquel día salió Jesús de casa y se sentó junto al mar.2Y acudió a él tanta gente que tuvo que subirse a una barca; se sentó y toda la gente se quedó de pie en la orilla.3Les habló muchas cosas en parábolas: «Salió el sembrador a sembrar.4Al sembrar, una parte cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se la comieron.5Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y como la tierra no era profunda brotó enseguida;6pero en cuanto salió el sol, se abrasó y por falta de raíz se secó.7Otra cayó entre abrojos, que crecieron y la ahogaron.8Otra cayó en tierra buena y dio fruto: una, ciento; otra, sesenta; otra, treinta.9El que tenga oídos, que oiga».10Se le acercaron los discípulos y le preguntaron: «¿Por qué les hablas en parábolas?».11Él les contestó: «A vosotros se os han dado a conocer los secretos del reino de los cielos y a ellos no.12Porque al que tiene se le dará y tendrá de sobra, y al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene.13Por eso les hablo en parábolas, porque miran sin ver y escuchan sin oír ni entender.14Así se cumple en ellos la profecía de Isaías: “Oiréis con los oídos sin entender; miraréis con los ojos sin ver;15porque está embotado el corazón de este pueblo, son duros de oído, han cerrado los ojos; para no ver con los ojos, ni oír con los oídos, ni entender con el corazón, ni convertirse para que yo los cure”.16Pero bienaventurados vuestros ojos porque ven y vuestros oídos porque oyen.17En verdad os digo que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis y no lo vieron, y oír lo que oís y no lo oyeron.18Vosotros, pues, oíd lo que significa la parábola del sembrador:19si uno escucha la palabra del reino sin entenderla, viene el Maligno y roba lo sembrado en su corazón. Esto significa lo sembrado al borde del camino.20Lo sembrado en terreno pedregoso significa el que escucha la palabra y la acepta enseguida con alegría;21pero no tiene raíces, es inconstante, y en cuanto viene una dificultad o persecución por la palabra, enseguida sucumbe.22Lo sembrado entre abrojos significa el que escucha la palabra; pero los afanes de la vida y la seducción de las riquezas ahogan la palabra y se queda estéril.23Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la palabra y la entiende; ese da fruto y produce ciento o sesenta o treinta por uno».24Les propuso otra parábola: «El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo;25pero, mientras los hombres dormían, un enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó.26Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña.27Entonces fueron los criados a decirle al amo: “Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña?”.28Él les dijo: “Un enemigo lo ha hecho”. Los criados le preguntan: “¿Quieres que vayamos a arrancarla?”.29Pero él les respondió: “No, que al recoger la cizaña podéis arrancar también el trigo.30Dejadlos crecer juntos hasta la siega y cuando llegue la siega diré a los segadores: arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo almacenadlo en mi granero”».31Les propuso otra parábola: «El reino de los cielos se parece a un grano de mostaza que uno toma y siembra en su campo;32aunque es la más pequeña de las semillas, cuando crece es más alta que las hortalizas; se hace un árbol hasta el punto de que vienen los pájaros del cielo a anidar en sus ramas».33Les dijo otra parábola: «El reino de los cielos se parece a la levadura; una mujer la amasa con tres medidas de harina, hasta que todo fermenta».34Jesús dijo todo esto a la gente en parábolas y sin parábolas no les hablaba nada,35para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta: «Abriré mi boca diciendo parábolas; anunciaré lo secreto desde la fundación del mundo».36Luego dejó a la gente y se fue a casa. Los discípulos se le acercaron a decirle: «Explícanos la parábola de la cizaña en el campo».37Él les contestó: «El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre;38el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del reino; la cizaña son los partidarios del Maligno;39el enemigo que la siembra es el diablo; la cosecha es el final de los tiempos y los segadores los ángeles.40Lo mismo que se arranca la cizaña y se echa al fuego, así será al final de los tiempos:41el Hijo del hombre enviará a sus ángeles y arrancarán de su reino todos los escándalos y a todos los que obran iniquidad,42y los arrojarán al horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes.43Entonces los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga.44El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra, lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo.45El reino de los cielos se parece también a un comerciante de perlas finas,46que al encontrar una de gran valor se va a vender todo lo que tiene y la compra.47El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces:48cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran.49Lo mismo sucederá al final de los tiempos: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos50y los echarán al horno de fuego. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.51¿Habéis entendido todo esto?». Ellos le responden: «Sí».52Él les dijo: «Pues bien, un escriba que se ha hecho discípulo del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando de su tesoro lo nuevo y lo antiguo».53Cuando Jesús acabó estas parábolas, partió de allí.54Fue a su ciudad y se puso a enseñar en su sinagoga. La gente decía admirada: «¿De dónde saca este esa sabiduría y esos milagros?55¿No es el hijo del carpintero? ¿No es su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas?56¿No viven aquí todas sus hermanas? Entonces, ¿de dónde saca todo eso?».57Y se escandalizaban a causa de él. Jesús les dijo: «Solo en su tierra y en su casa desprecian a un profeta».58Y no hizo allí muchos milagros, por su falta de fe.