SCRUTATIO

Domingo, 12 Julio 2026 - Santa Veronica ( Letture di oggi)

Mateo 20


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1Pues el reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña.2Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña.3Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo4y les dijo: “Id también vosotros a mi viña y os pagaré lo debido”.5Ellos fueron. Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo.6Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo: “¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?”.7Le respondieron: “Nadie nos ha contratado”. Él les dijo: “Id también vosotros a mi viña”.8Cuando oscureció, el dueño dijo al capataz: “Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros”.9Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno.10Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno.11Al recibirlo se pusieron a protestar contra el amo:12“Estos últimos han trabajado solo una hora y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno”.13Él replicó a uno de ellos: “Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario?14Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti.15¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?”.16Así, los últimos serán primeros y los primeros, últimos».17Mientras iba subiendo Jesús a Jerusalén, tomando aparte a los Doce, les dijo por el camino:18«Mirad, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, y lo condenarán a muerte19y lo entregarán a los gentiles, para que se burlen de él, lo azoten y lo crucifiquen; y al tercer día resucitará».20Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos y se postró para hacerle una petición.21Él le preguntó: «¿Qué deseas?». Ella contestó: «Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda».22Pero Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber el cáliz que yo he de beber?». Contestaron: «Podemos».23Él les dijo: «Mi cáliz lo beberéis; pero sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre».24Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra los dos hermanos.25Y llamándolos, Jesús les dijo: «Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen.26No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor,27y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo.28Igual que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos».29Y al salir de Jericó le siguió una gran muchedumbre.30Dos ciegos que estaban sentados al borde del camino oyeron que Jesús pasaba y se pusieron a gritar: «¡Ten compasión de nosotros, Señor, Hijo de David!».31La muchedumbre los increpó para que se callaran, pero ellos gritaban más fuerte: «¡Ten compasión de nosotros, Señor, Hijo de David!».32Entonces Jesús se detuvo, los llamó y les dijo: «¿Qué queréis que os haga?».33Le respondieron: «Señor, que se abran nuestros ojos».34Compadecido, Jesús les tocó los ojos, y al punto recobraron la vista y lo siguieron.