SCRUTATIO

Martes, 7 Julio 2026 - Sant´Edda ( Letture di oggi)

Levítico 14


font

1El Señor dijo a Moisés:2«Esta es la ley que ha de aplicarse al leproso en el día de su purificación. Será llevado al sacerdote3y este saldrá fuera del campamento; si, tras haberlo examinado, comprueba que el leproso está ya curado de su lepra,4el sacerdote mandará traer para el que ha de ser purificado dos pájaros puros vivos, madera de cedro, púrpura escarlata e hisopo.5Mandará degollar uno de los pájaros sobre una vasija de barro con agua corriente.6Tomará luego el pájaro vivo, la madera de cedro, la púrpura escarlata y el hisopo, los mojará, junto con el pájaro vivo, en la sangre del pájaro degollado sobre agua corriente,7y hará siete aspersiones sobre el que ha de ser purificado de la lepra y lo declarará puro. Y soltará el pájaro vivo en el campo.8El que se purifica lavará sus vestidos, se afeitará totalmente, se bañará y quedará limpio. Entonces podrá entrar en el campamento; pero durante siete días se quedará fuera de su tienda.9El día séptimo se afeitará todo el pelo, la cabeza, la barba, las cejas; en una palabra, todo el pelo, lavará también sus vestidos, bañará su cuerpo y quedará limpio.10El día octavo tomará dos corderos sin defecto y una cordera de un año sin defecto; y como oblación, tres décimas de flor de harina amasada con aceite y un cuartillo de aceite.11El sacerdote que hace la purificación presentará ante el Señor, junto con todo eso, al hombre que ha de purificarse, a la entrada de la Tienda del Encuentro.12El sacerdote tomará uno de los corderos y lo ofrecerá como sacrificio de reparación, además del cuartillo de aceite, y ejecutará con él el rito de balanceo ante el Señor.13Luego degollará el cordero en el lugar donde se degüellan el sacrificio por el pecado y el holocausto, en lugar sagrado; porque, tanto en el sacrificio expiatorio como en el sacrificio de reparación, la víctima pertenece al sacerdote; es cosa santísima.14Después el sacerdote tomará sangre de la víctima de reparación y untará el lóbulo de la oreja derecha del que se está purificando, el pulgar de su mano derecha y el dedo gordo de su pie derecho.15El sacerdote tomará parte del cuartillo de aceite y lo pondrá en la palma de su mano izquierda.16Después untará un dedo de su mano derecha en el aceite que tiene en la palma de su mano izquierda, y hará con su dedo siete aspersiones de aceite delante del Señor.17Con el aceite que le queda en la mano, el sacerdote untará el lóbulo de la oreja derecha del que se purifica, el pulgar de su mano derecha y el dedo gordo de su pie derecho, así como la sangre de la víctima de reparación.18El resto del aceite que quede en la mano del sacerdote, se derramará sobre la cabeza del que se purifica. El sacerdote expiará así por él ante el Señor.19El sacerdote ofrecerá entonces el sacrificio expiatorio y hará así expiación por el que se purifica de su impureza. Después degollará el holocausto,20y ofrecerá sobre el altar el holocausto y la oblación. De esta manera el sacerdote hará expiación por él y quedará limpio.21Si es pobre y no tiene suficientes recursos, tomará un cordero como sacrificio de reparación, como ofrenda para el balanceo ritual, para hacer expiación por él, y además, como oblación, una décima de flor de harina amasada con aceite, un cuartillo de aceite,22y dos tórtolas o dos pichones, según sus posibilidades, uno como sacrificio por el pecado, y otro como holocausto.23El octavo día, los llevará al sacerdote, a la entrada de la Tienda del Encuentro, delante del Señor, para su purificación.24El sacerdote tomará el cordero del sacrificio de reparación y el cuartillo de aceite, y ejecutará con ellos el rito de balanceo ante el Señor.25Degollará el cordero del sacrificio de reparación y el sacerdote tomará sangre de la víctima de reparación y untará el lóbulo de la oreja derecha del que se purifica, el pulgar de su mano derecha y el dedo gordo de su pie derecho.26Luego derramará parte del aceite sobre la palma de su mano izquierda;27con un dedo de su mano derecha hará ante el Señor siete aspersiones con el aceite que tiene en la palma de la mano izquierda,28untará con el aceite que tiene en su mano el lóbulo de la oreja derecha del que se purifica, el pulgar de su mano derecha y el dedo gordo de su pie derecho, así como la sangre de la víctima de reparación.29Derramará el resto del aceite que le quede en la mano sobre la cabeza del que se purifica, haciendo expiación por él ante el Señor.30Luego ofrecerá una de las tórtolas o de los pichones, según las posibilidades,31uno como sacrificio expiatorio y otro como holocausto, además de la oblación. De este modo el sacerdote hará expiación ante el Señor por aquel que se purifica.32Esta es la ley de la purificación para aquel que tiene lepra y cuyos recursos son limitados».33El Señor dijo a Moisés y a Aarón:34«Cuando hayáis entrado en la tierra de Canaán que os voy a dar en posesión, si yo hago aparecer manchas de lepra en alguna de las casas de la tierra que vais a poseer,35el propietario de la casa irá a avisar al sacerdote y le dirá: “Ha aparecido algo así como lepra en mi casa”.36El sacerdote, sin esperar a entrar en la casa para examinar la mancha, ordenará que desalojen la casa, para que no se contamine de impureza lo que hay en ella. Después entrará el sacerdote a examinar la casa.37Si al examinarla observa el sacerdote que la mancha forma en las paredes de la casa cavidades verduzcas y rojizas que parecen hundidas en la pared,38saldrá a la puerta de la casa y la clausurará durante siete días.39Volverá a los siete días, y si comprueba que la mancha se ha extendido por las paredes de la casa,40mandará arrancar las piedras manchadas y arrojarlas a un lugar inmundo fuera de la ciudad.41Hará raspar todo el interior de la casa; y el polvo de las raspaduras lo echarán fuera de la ciudad, a un lugar inmundo.42Luego tomarán otras piedras y las pondrán en el lugar de las primeras. Y revocarán la casa con argamasa nueva.43Si, después de haber arrancado las piedras, y de haber raspado y revocado la mancha, esta vuelve a extenderse por la casa,44el sacerdote entrará de nuevo; y si comprueba que la mancha se ha extendido por la casa, es un caso de lepra maligna en la casa, y esta es impura.45Se derribará la casa. Sus piedras, sus maderas y todos los escombros serán sacados fuera de la ciudad a un lugar inmundo.46Quien entre en esa casa mientras está clausurada quedará impuro hasta la tarde.47El que duerma en ella habrá de lavar sus vestidos; y también el que coma en ella habrá de lavarlos.48Pero si el sacerdote al entrar comprueba que, después de revocada la casa, la mancha no se ha extendido por ella, la declarará pura: se ha curado del mal.49Entonces, para ofrecer por la casa un sacrificio expiatorio, tomará dos pájaros, madera de cedro, púrpura escarlata e hisopo;50degollará uno de los pájaros en una vasija de barro sobre agua corriente51y, tomando la madera de cedro, el hisopo y la púrpura escarlata, con el pájaro vivo, los mojará en la sangre del pájaro degollado sobre agua corriente; y hará siete aspersiones sobre la casa.52Hará la expiación en favor de la casa con la sangre del pájaro, con el agua viva, el pájaro vivo, la madera de cedro, el hisopo y la lana escarlata,53y soltará el pájaro vivo fuera de la ciudad, en el campo. De este modo hará expiación por la casa, la cual quedará pura.54Esta es la ley para toda clase de lepra o de tiña,55para la lepra de vestidos y de casas,56para tumores, erupciones y manchas blanquecinas,57y para instruir sobre los casos de impureza y los casos de pureza. Esta es la ley de la lepra».