Eclesiástico/Ben Sirá 39

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La Biblia Stuttgartensia - Delitzsch
1 No así el que se aplica de lleno | a meditar la ley del Altísimo. | Indaga la sabiduría de los antiguos | y dedica su ocio a estudiar las profecías.
2 Conserva los relatos de los hombres célebres | y penetra en las sutilezas de las parábolas.
3 Busca el sentido oculto de los proverbios | y se interesa por los enigmas de las parábolas.
4 En medio de los poderosos presta su servicio, | se presenta delante de los príncipes; | viaja por tierras extranjeras | y conoce el bien y el mal de los hombres.
5 De buena mañana, con todo el corazón | se dirige al Señor, su Creador; | reza delante del Altísimo, | abre su boca para suplicar | y pide perdón por sus pecados.
6 Si el Señor, el Grande, lo quiere, | se llenará de espíritu de inteligencia; | derramará como lluvia sabias palabras | y en la oración dará gracias al Señor.
7 Enderezará sus planes y su ciencia, | y meditará los misterios ocultos.
8 Mostrará la instrucción recibida | y se gloriará en la ley de la alianza del Señor.
9 Muchos elogiarán su inteligencia | y jamás será olvidada; | no desaparecerá su recuerdo | y su nombre vivirá por generaciones.
10 Las naciones hablarán de su sabiduría, | y la asamblea proclamará su alabanza.
11 En vida, tendrá renombre entre millares, | y cuando muera, esto le bastará.
12 Todavía voy a exponer mis reflexiones, | pues estoy lleno como la luna llena.
13 Escuchadme, hijos piadosos, y creced | como rosal plantado junto a corrientes de agua.
14 Como incienso derramad buen olor, | floreced como el lirio, | exhalad perfume, entonad un cantar, | bendecid al Señor por todas sus obras.
15 Reconoced la grandeza de su nombre, | dadle gracias, proclamad su alabanza | con vuestros cánticos y con las cítaras, | alabadlo con estas palabras:
16 ¡Qué hermosas son las obras del Señor! | Sus órdenes se cumplen a su tiempo. | No hay por qué decir: «¿Qué es esto?, ¿para qué sirve?». | Todo se indagará a su tiempo.
17 A su palabra el agua se detuvo amontonada, | a su voz se formaron los depósitos de las aguas.
18 A una orden suya se cumple cuanto desea, | y nadie puede impedir su salvación.
19 Las acciones de los vivientes están ante él, | y nada puede ocultarse a sus ojos.
20 Su mirada abarca toda la eternidad, | y nada le causa admiración.
21 No hay por qué decir: «¿Qué es esto?, ¿para qué sirve?», | pues todo ha sido creado con un fin.
22 Su bendición se ha desbordado como un río, | como un diluvio ha inundado la tierra.
23 Como cuando convirtió las aguas en salinas, | así las naciones experimentarán su ira.
24 Sus caminos son llanos para los fieles, | para los malvados son piedras de tropiezo.
25 Al principio creó bienes para los buenos, | y males para los pecadores.
26 Esenciales para la vida humana son: | agua, fuego, hierro y sal, | flor de harina de trigo, leche y miel, | mosto, aceite y vestido.
27 Todas estas cosas son bienes para los piadosos, | mas para los pecadores se transforman en males.
28 Hay vientos creados para castigar | y en su furia refuerzan los azotes; | en el momento final desencadenan su fuerza | y desatan la ira de su Creador.
29 Fuego y granizo, hambre y muerte | fueron creados para castigar.
30 Dientes de fieras, escorpiones, víboras | y espada vengadora para matar a los malvados.
31 Todos se alegran de recibir sus órdenes, | están preparados para intervenir en la tierra, | y llegada la ocasión no transgredirán su mandato.
32 Por eso desde el principio estaba convencido, | he reflexionado y lo he puesto por escrito:
33 «Las obras del Señor son todas buenas, | y él provee oportunamente a cualquier necesidad.
34 No hay por qué decir: “Esto es peor que aquello”, | porque todo, a su tiempo, será considerado bueno.
35 Y ahora de todo corazón y a plena voz cantad himnos | y bendecid el nombre del Señor».