SCRUTATIO

Martes, 7 Julio 2026 - Sant´Edda ( Letture di oggi)

Judit 7


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1Al día siguiente, Holofernes mandó a su ejército y a los aliados levantar el campamento, avanzar hacia Betulia, ocupar los pasos de la montaña e iniciar las hostilidades contra los hijos de Israel.2Aquel mismo día se pusieron en marcha todas las fuerzas, que sumaban ciento setenta mil infantes y doce mil jinetes, a los que se añadían los encargados de la intendencia y la gran muchedumbre que iba a pie con ellos.3Acamparon en el valle cercano a Betulia, junto a la fuente, desplegándose a lo ancho desde Dotán hasta Belmáin, y a lo largo desde Betulia hasta Ciamón, que está enfrente de Esdrelón.4Los hijos de Israel, al ver semejante multitud, quedaron pasmados y se dijeron: «Estos arrasarán la tierra. Ni los montes más altos, ni valles, ni colinas podrán frenar su empuje».5Entonces cada cual tomó sus armas, encendieron hogueras en las torres y permanecieron toda la noche en guardia.6Al día siguiente, Holofernes hizo desfilar toda su caballería ante los hijos de Israel de Betulia.7Inspeccionó los accesos a la ciudad, localizó las fuentes y las ocupó. Tras dejar allí varios destacamentos de soldados, volvió al lado de su ejército.8Se acercaron entonces a él los jefes de los edomitas, de los moabitas y de toda la zona costera para decirle:9«Escúchanos, señor, y no tendrás bajas en tu ejército.10Esos hijos de Israel confían menos en sus armas que en la altura de las montañas en que viven, porque no es fácil llegar hasta las cumbres.11Pues bien, señor, evita enfrentarte abiertamente a ellos y no perderás ni un solo hombre.12Quédate en el campamento, retén a tus hombres en sus emplazamientos y permítenos ocupar la fuente que mana al pie de la montaña,13pues de ella se abastecen todos los habitantes de Betulia. Cuando estén muertos de sed, te entregarán la ciudad. Nosotros y nuestra gente subiremos a las alturas de los montes cercanos y acamparemos allí, y vigilaremos que no salga nadie de la ciudad.14Ellos, sus mujeres y sus hijos se consumirán de hambre y, sin necesidad de que la espada los alcance, caerán tendidos en las calles de la ciudad.15Así les pagarás por haberse rebelado contra ti en vez de salir a recibirte en son de paz».16Holofernes y sus oficiales aprobaron el plan, y él dio orden de que se llevara a efecto.17Se pusieron en marcha los amonitas y con ellos cinco mil asirios; acamparon en el valle y ocuparon los manantiales y las fuentes de que se abastecían los hijos de Israel.18Los edomitas y amonitas acamparon en la montaña frente a Dotán y enviaron destacamentos hacia el sur y el este, frente a Egrébel, cerca de Cus, junto al torrente Mojmur. El resto del ejército de los asirios, que siguió acampado en la llanura, cubría toda su superficie. Sus tiendas y bagajes formaban un campamento muy extenso. La muchedumbre era inmensa.19Entonces los hijos de Israel clamaron al Señor, su Dios. Al verse cercados por sus enemigos, sin posibilidad de retirada, cayeron en un profundo abatimiento.20El ejército asirio, infantería, caballería y carros, mantuvo el cerco durante treinta y cuatro días. Los habitantes de Betulia, una vez agotadas las reservas de agua en los hogares21y con las cisternas a punto de secarse, como el agua estaba racionada, no pudieron beber a satisfacción ni un solo día.22Los niños languidecían; las mujeres y los jóvenes desfallecían de sed y caían extenuados por las calles y junto a las puertas de la ciudad.23Entonces toda la población, jóvenes, mujeres y niños, acudieron a Ozías y a los jefes de la ciudad, gritando ante los ancianos:24«Que Dios sea nuestro juez. Nos habéis hecho mucho daño al negaros a un acuerdo con los asirios.25Ahora no contamos con nadie que nos ayude. Dios nos ha puesto en sus manos, para que, totalmente exhaustos, muramos de sed.26Llamadlos: que el ejército de Holofernes y toda su gente saqueen la ciudad.27Más vale que nos hagan prisioneros: seremos esclavos suyos, pero salvaremos la vida y no tendremos que ver cómo se nos mueren los pequeños y fallecen nuestras mujeres y nuestros hijos.28Os conjuramos por el cielo y la tierra, y por nuestro Dios, Señor de nuestros padres, que nos castiga por nuestros pecados y por los que ellos cometieron: haced lo que os proponemos».29Todos los reunidos estallaron en lamentos y clamaron al Señor Dios.30Ozías les dijo: «Tened confianza, hermanos. Resistamos cinco días más. En ese plazo, el Señor, nuestro Dios, volverá a mostrarnos su misericordia. No nos abandonará por siempre.31Pero si pasan esos días sin que recibamos ayuda, entonces haré lo que deseáis».32Mandó a los hombres que volvieran a sus puestos en las murallas y en las torres de la ciudad, y a las mujeres y los niños que se quedaran en casa. En toda la ciudad cundía el desaliento.