SCRUTATIO

Martes, 7 Julio 2026 - Sant´Edda ( Letture di oggi)

Judit 12


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1Holofernes mandó que la condujeran al lugar donde tenía su vajilla de plata y dio orden de que comiera de su misma comida y bebiera de su mismo vino.2Pero Judit replicó: «No comeré de ellos, para no incurrir en una ofensa. Comeré de lo que he traído conmigo».3Holofernes le dijo: «Pero si se te acaba lo que has traído, ¿dónde podremos obtener comida igual? Entre nosotros no hay nadie de tu pueblo».4Judit respondió: «¡Por tu vida, mi señor! Antes de que acabe lo que he traído, el Señor habrá realizado por mi mano lo que tiene decidido».5Los servidores de Holofernes condujeron a Judit a la tienda, donde durmió hasta la medianoche. Se levantó poco antes de la vigilia matutina6y mandó decir a Holofernes: «Señor, ordena que me permitan salir para orar».7Holofernes mandó a su guardia personal que no se lo impidieran. Judit permaneció en el campamento tres días. Cada noche se adentraba en el valle de Betulia y se bañaba en la fuente.8Al regreso suplicaba al Señor, Dios de Israel, que orientara sus pasos para exaltación de los hijos de su pueblo.9Una vez purificada, volvía a la tienda y permanecía allí hasta que le servían la cena.10El cuarto día, Holofernes mandó preparar para sus servidores un banquete, al que no fue invitado ninguno de sus oficiales.11Dijo al eunuco Bagoas, que era su camarero: «Ve y convence a esa mujer hebrea que tienes a tu cargo, para que venga a comer y beber con nosotros.12Sería una vergüenza que la dejáramos marchar sin gozar de sus favores. Si no consigo poseerla, se reirá de mí».13Bagoas salió de la presencia de Holofernes, entró en la tienda de Judit y le dijo: «No rehúse esta hermosa joven el honor de ser invitada por mi señor para beber y alegrarse hoy con nosotros, lo mismo que hacen las mujeres asirias que viven en el palacio de Nabucodonosor».14Judit le respondió: «¿Quién soy yo para decir que no a mi señor? Haré al punto lo que guste y ello será para mí motivo de orgullo mientras viva».15Se vistió y se puso todos sus adornos de mujer. Su criada fue por delante y extendió en el suelo, frente a Holofernes, las pieles que le había dado Bagoas para que, a diario, comiera reclinada sobre ellas.16Cuando Judit entró y ocupó su lugar, Holofernes se turbó y, presa de la pasión, sintió un violento deseo de poseerla. De hecho, desde el día en que la vio por vez primera, estaba buscando la ocasión de seducirla.17Holofernes la animó: «Bebe y diviértete con nosotros».18Judit le contestó: «Con mucho gusto, señor, porque mi vida se siente hoy enaltecida».19Entonces ella tomó lo que había preparado su criada, y comió y bebió en presencia de Holofernes.20Él, fascinado por ella, bebió tanto vino como jamás había bebido en los días de su vida.