SCRUTATIO

Miércoles, 8 Julio 2026 - Santi Aquila e Priscilla ( Letture di oggi)

Judit 16


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1«¡Alabad a mi Dios con tambores, | elevad cantos al Señor con cítaras, | ofrecedle los acordes de un salmo de alabanza; | ensalzad e invocad su nombre!2Porque el Señor es un Dios | quebrantador de guerras; | me libró de mis perseguidores | y me trajo al campo de su pueblo.3De los montes del norte los asirios | vinieron con tropas sin número; | su multitud llenaba los valles, | sus caballos cubrían las colinas.4Quisieron quemar mis tierras, | entregar mis jóvenes a la espada, | arrojar mis niños contra el suelo, | ofrecer mis párvulos al pillaje, | dar mis doncellas como despojos.5Pero el Señor todopoderoso | lo impidió por mano de mujer.6No cayó su caudillo ante guerreros, | ni lo abatieron hijos de titanes, | ni lo venció una raza de gigantes; | lo desarmó Judit, hija de Merari, | con la sola belleza de su rostro.7Se quitó sus lutos de viuda | para aliviar a los tristes de Israel; | ungió su rostro con perfumes,8adornó su cabeza con diadema, | se vistió de lino para seducirlo.9Sus sandalias le cautivaron la vista, | su belleza le arrebató el corazón, | y la espada le partió el cuello.10A los persas espantó tal audacia, | a los medos acobardó tal valor.11Entonces mis humildes clamaron, | y ellos se llenaron de terror; | mis débiles estallaron en gritos, | y ellos quedaron espantados; | los míos levantaron la voz, | y ellos se dieron a la fuga.12Hijos de esclavas los golpearon, | los hirieron como a desertores; | perecieron en la lucha de mi Señor.13Cantaré a mi Dios un cántico nuevo: | Señor, tú eres grande y glorioso, | admirable en tu fuerza, invencible.14Que te sirva toda la creación, | porque tú lo mandaste, y existió; | enviaste tu aliento, y la construiste, | nada puede resistir a tu voz.15Sacudirán las olas los cimientos de los montes, | las peñas en tu presencia se derretirán como cera, | pero tú serás propicio a tus fieles.16No basta el aroma de los sacrificios | ni la grasa de los holocaustos, | pero es grande quien teme al Señor.17¡Ay de los que atacan a mi pueblo! | El Señor todopoderoso | los castigará en el día del juicio; | serán entregados al fuego y los gusanos, | llorarán con dolor eternamente».18Cuando llegaron a Jerusalén, adoraron a Dios. Una vez purificados, ofrecieron sus holocaustos, sacrificios voluntarios y votivos.19Judit ofreció a Dios todas las pertenencias de Holofernes: lo que el pueblo le había dado y el dosel que ella misma había arrancado del dormitorio.20La gente permaneció tres meses en Jerusalén celebrando festejos ante el santuario y Judit los acompañó.21Pasado ese tiempo, cada cual volvió a su casa. También Judit volvió a Betulia y se dedicó a administrar su hacienda. Mientras vivió, fue muy famosa en todo el país.22Tuvo muchos pretendientes, pero ella no volvió a casarse desde que su marido, Manasés, murió y fue a reunirse con los suyos.23Su fama fue en aumento. Vivió en casa de su marido hasta la edad de ciento cinco años. A su criada le concedió la libertad. Murió en Betulia y fue enterrada en el sepulcro de su marido, Manasés.24Los israelitas le guardaron siete días de luto. Antes de morir, Judit repartió sus bienes entre los parientes de su marido, Manasés, y entre sus propios parientes.25Nadie se atrevió a amenazar a los hijos de Israel mientras ella vivió, ni mucho tiempo después de su muerte.