SCRUTATIO

Viernes, 10 Julio 2026 - Santa Vittoria ( Letture di oggi)

2 Crónicas 28


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1Tenía Ajaz veinte años cuando comenzó a reinar, y reinó dieciséis años en Jerusalén. No hizo lo que es bueno a los ojos del Señor, como su antepasado David.2Siguió los caminos de los reyes de Israel, llegando a fundir estatuas para los baales.3Quemaba incienso en el valle de Ben Hinnón e hizo pasar a su hijo por el fuego, según la costumbre abominable de las naciones que el Señor había expulsado ante los hijos de Israel.4Sacrificaba y quemaba incienso en los santuarios de los altozanos, en las colinas y bajo los árboles frondosos.5El Señor, su Dios, lo entregó en manos del rey de Siria, que lo derrotó, capturó numerosos prisioneros y los llevó a Damasco. También lo entregó en manos del rey de Israel, que le infligió una gran derrota.6Pécaj, hijo de Romelías, mató en Judá a ciento veinte mil de Judá en un solo día, todos ellos aguerridos, por haber abandonado al Señor, Dios de sus padres.7Zicrí, un soldado de Efraín, mató a Maasías, hijo del rey, a Azricán, mayordomo de palacio, y a Elcaná, lugarteniente del rey.8Entre mujeres, hijos e hijas, los hijos de Israel tomaron a sus hermanos doscientos mil prisioneros. Se apoderaron también de un gran botín y lo llevaron a Samaría.9Había allí un profeta del Señor llamado Oded. Salió al encuentro del ejército que regresaba a Samaría, y les dijo: «El Señor, Dios de vuestros padres, irritado, ha puesto a Judá en vuestras manos, y vosotros habéis matado a su gente con una furia que clama al cielo.10Encima os proponéis convertir a los habitantes de Judá y de Jerusalén en esclavos y esclavas vuestros. ¿Es que vosotros mismos no sois culpables ante el Señor, vuestro Dios?11Hacedme caso y devolved a los prisioneros que habéis apresado de entre vuestros hermanos, porque el Señor está enfurecido contra vosotros».12Algunos jefes efraimitas —Azarías, hijo de Juan; Berequías, hijo de Mesilemot; Ezequías, hijo de Salún; y Amasá, hijo de Jadlay— se opusieron también a los que venían de la guerra13y les dijeron: «No traigáis aquí a los prisioneros, pues nos haríamos culpables ante el Señor. ¿Tratáis de aumentar nuestros pecados y nuestras culpas? Nuestra culpa ya es bastante grande y la ira ardiente del Señor pesa sobre Israel».14Entonces la tropa dejó los prisioneros y el botín a disposición de los jefes y de la comunidad.15Se levantaron algunos hombres nominalmente designados para confortar a los cautivos. A los que estaban desnudos los vistieron con ropas y calzado del botín. Les dieron de comer y de beber, los ungieron, trasportaron en asnos a los débiles y los llevaron a Jericó, la ciudad de las palmeras, con sus hermanos. Luego se volvieron a Samaría.16Por entonces, el rey Ajaz llamó en su ayuda al rey de Asiria.17Los idumeos habían retornado, habían derrotado a Judá y se habían llevado a algunos cautivos.18Los filisteos habían invadido las ciudades de la Sefelá y del Negueb de Judá, se habían apoderado de Bet Semes, Ayalón, Guederot, Socó con sus aldeas, Timná con sus aldeas y Guinzó con sus aldeas, y se establecieron en ellas.19El Señor humillaba a Judá por culpa de Ajaz, rey de Israel, que arrastró al desenfreno a Judá y fue infiel al Señor.20Pero Teglatfalasar, rey de Asiria, en vez de ayudarlo, marchó contra él y lo sitió.21Aunque Ajaz despojó el templo del Señor, el palacio real y las casas de los jefes, para dárselo al rey de Asiria, de nada le sirvió.22Incluso durante el asedio, el rey Ajaz continuó siendo infiel al Señor.23Ofreció sacrificios a los dioses de Damasco que lo habían derrotado, pensando: «Puesto que los dioses de los reyes de Siria les ayudan, también yo les ofreceré sacrificios para que me ayuden». Pero fueron su ruina y la ruina de Israel.24Ajaz reunió los utensilios del templo del Señor y los hizo pedazos; cerró las puertas del templo del Señor, construyó altares en todos los rincones de Jerusalén25y erigió santuarios en los altos de todas las ciudades de Judá para quemar incienso a dioses extraños, irritando al Señor, Dios de sus padres.26El resto de sus hechos y todas sus obras, las primeras y las postreras, están escritas en el libro de los Reyes de Judá e Israel.27Ajaz se durmió con sus padres y lo sepultaron en la ciudad, en Jerusalén, pero no lo llevaron al panteón real de Israel. Le sucedió en el trono su hijo Ezequías.