SCRUTATIO

Miércoles, 8 Julio 2026 - Santi Aquila e Priscilla ( Letture di oggi)

2 Crónicas 18


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1Cuando Josafat se hizo sumamente rico y famoso, emparentó con Ajab.2Años más tarde bajó a Samaría a visitar a Ajab. Este sacrificó gran cantidad de ovejas y toros para él y su séquito, y le incitó a atacar a Ramot de Galaad.3Ajab, rey de Israel, dijo a Josafat, rey de Judá: «¿Quieres venir conmigo contra Ramot de Galaad?». Le contestó: «Yo soy como tú, y mi pueblo como tu pueblo; iremos juntos a la guerra».4Después añadió Josafat al rey de Israel: «Consulta hoy mismo la palabra del Señor».5El rey de Israel reunió a los profetas, cuatrocientos hombres, y les preguntó: «¿Podemos atacar a Ramot de Galaad o debo desistir?». Respondieron: «Ve. Dios la entregará en manos del rey».6Entonces Josafat preguntó: «¿No queda por aquí algún profeta del Señor para consultarle?».7El rey de Israel le respondió: «Queda todavía uno, por cuyo medio podemos consultar al Señor, pero yo lo odio, porque nunca me profetiza cosas buenas, sino siempre cosas malas. Es Miqueas, hijo de Yimlá». Josafat replicó: «¡No hable así el rey!».8El rey de Israel llamó a un servidor suyo y le dijo: «Que venga enseguida Miqueas, hijo de Yimlá!».9El rey de Israel y Josafat, rey de Judá, estaban sentados en sus tronos, con sus atuendos regios, en la plaza que se encuentra a la entrada de la puerta de Samaría, mientras todos los profetas estaban en trance ante ellos.10Sedecías, hijo de Quenaaná, se hizo unos cuernos de hierro, y decía: «Así dice el Señor: con estos embestirás a los sirios hasta acabar con ellos».11Todos los profetas vaticinaban del mismo modo: «¡Ataca a Ramot de Galaad! Tendrás éxito. El Señor te la entrega».12El mensajero que fue a llamar a Miqueas le dijo: «Mira, las palabras de los profetas anuncian a una voz cosas buenas al rey; te ruego que tu oráculo sea como el de cualquiera de ellos y que sea favorable lo que anuncies».13Respondió Miqueas: «¡Vive el Señor, que le anunciaré lo que mi Dios me mande!».14Cuando se presentó ante el rey, este le preguntó: «¿Podemos atacar a Ramot de Galaad o debo desistir?».Miqueas le respondió: «Ve. Tendréis éxito. El Señor os la entregará».15El rey le dijo: «Pero, ¿cuántas veces he de hacerte jurar que me digas tan solo la verdad en el nombre del Señor?».16Miqueas dijo: «Veo a Israel disperso por los montes, como ovejas que no tienen pastor.El Señor ha dicho: “No tienen amo.Vuelva cada uno en paz a su casa”».17El rey de Israel dijo a Josafat: «¿No te dije que no profetiza cosas buenas, sino cosas malas?».18Miqueas añadió: «Escuchad la palabra del Señor: vi al Señor sentado en su trono. Todo el ejército celeste estaba de pie a su derecha e izquierda,19y el Señor preguntó: “¿Quién engañará a Ajab, rey de Israel, para que vaya y muera en Ramot de Galaad?”. Unos proponían una cosa y otros, otra.20Entonces se adelantó un espíritu, se plantó delante del Señor y dijo: “Yo lo engañaré”. El Señor le preguntó: “¿Cómo?”.21Respondió: “Iré y seré un espíritu mentiroso en la boca de todos los profetas”. El Señor dijo: “Conseguirás engañarlo. Vete y hazlo”.22Así pues, el Señor ha puesto un espíritu mentiroso en boca de todos esos profetas tuyos, porque el Señor ha decretado tu ruina».23Entonces Sedecías, hijo de Quenaaná, se acercó a Miqueas y le dio una bofetada, diciendo: «¿Por qué camino se me ha ido el espíritu del Señor para hablarte a ti?».24Miqueas respondió: «Lo verás tú mismo cuando vayas escondiéndote de habitación en habitación».25Ordenó el rey de Israel: «Prended a Miqueas y entregádselo a Amón, gobernador de la ciudad, y a Joás, hijo del rey,26y decidles: “El rey ordena: Meted a este en la cárcel y tenedlo a pan y agua, hasta que yo vuelva victorioso”».27Miqueas replicó: «Si tú vuelves victorioso, el Señor no ha hablado por mi boca». Y añadió: «Que lo sepan los pueblos todos».28El rey de Israel y Josafat, rey de Judá, fueron contra Ramot de Galaad.29El rey de Israel dijo a Josafat: «Voy a disfrazarme para entrar en combate. Tú sigue con tu atuendo regio». Se disfrazó el rey de Israel y entraron en combate.30El rey sirio, por su parte, había ordenado a los jefes de sus carros que no atacaran a chicos ni a grandes, sino solo al rey de Israel.31Cuando los jefes de carros vieron a Josafat, dijeron: «Es el rey de Israel». Y lo cercaron para atacarlo. Josafat gritó y el Señor vino en su ayuda, alejándolos de él.32Al ver los jefes de los carros que no era el rey de Israel, dejaron de acosarlo.33Un soldado disparó el arco al azar e hirió al rey de Israel por entre las junturas de la coraza. El rey dijo al auriga: «Vuelve las riendas y sácame del campo, porque estoy herido».34Pero aquel día arreció el combate, de modo que mantuvieron en pie al rey de Israel en el carro frente a los sirios hasta el atardecer; murió a la puesta del sol.