SCRUTATIO

Jueves, 9 Julio 2026 - Santi Aquila e Priscilla ( Letture di oggi)

2 Crónicas 16


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1El año trigésimo sexto del reinado de Asá, Basá, rey de Israel, atacó a Judá y fortificó Ramá para cortar las comunicaciones a Asá, rey de Judá.2Este sacó entonces plata y oro del tesoro del templo del Señor y del palacio real y se lo envió a Benadad, rey de Siria, que residía en Damasco, con este mensaje:3«Existe un pacto entre tú y yo, entre tu padre y mi padre. Aquí te envío plata y oro. Anda, rompe el pacto con Basá, rey de Israel, para que se aleje de mí».4Benadad le hizo caso y envió a los jefes de su ejército contra las ciudades de Israel. Devastaron Iyón, Dan, Abel Main y todos los depósitos de las ciudades de Neftalí.5En cuanto se enteró Basá, suspendió la fortificación de Ramá y detuvo las obras.6El rey Asá movilizó a todo Judá; se llevó las piedras y madera con las que Basá fortificaba Ramá y con ellas fortificó Guibeá y Mispá.7En aquel tiempo, el vidente Jananí se presentó ante Asá, rey de Judá, y le dijo: «Por haberte apoyado en el rey de Siria en vez de apoyarte en el Señor, tu Dios, ha escapado de tus manos el ejército del rey de Siria.8¿No formaban un gran ejército los cusitas y los libios, con muchísimos carros y jinetes? Porque te apoyaste en el Señor, él los puso en tus manos.9Los ojos del Señor, en efecto, recorren toda la tierra, para fortalecer a los que le son íntegros de corazón. Esta vez has sido un insensato; por eso, de ahora en adelante, tendrás guerras».10Asá se indignó con el vidente e, irritado con él por sus palabras, lo encarceló. En aquel tiempo Asá también maltrató a algunos del pueblo.11Los hechos de Asá, los primeros y los postreros, están escritos en el libro de los Reyes de Judá y de Israel.12El año trigésimo noveno de su reinado Asá enfermó gravemente de los pies; pero ni siquiera en su enfermedad buscó al Señor, sino a los médicos.13Asá se durmió con sus padres. Murió el año cuadragésimo primero de su reinado.14Lo enterraron en el sepulcro que se había excavado en la Ciudad de David. Lo tendieron sobre un lecho lleno de perfumes y de diversos ungüentos —según el arte de perfumería—, y encendieron una gran hoguera en su honor.