2 Samuel 4

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1 Cuando Isbaal, hijo de Saúl, supo que había muerto Abner en Hebrón, desfallecieron sus manos y todo Israel quedo consternado.1 La palabra de Samuel llegó a todo el país. Por entonces salió Israel a la guerra contra los filisteos y acamparon en Ebenézer, mientras los filisteos acamparon en Afec.
2 Estaban con Isbaal, hijo de Saúl, dos hombres, jefes de banda, uno llamado Baaná y el otro Rekab, hijos de Rimmón de Beerot, benjaminitas, porque también Beerot se considera de Benjamín.2 Los filisteos formaron frente a Israel, la batalla se extendió e Israel fue derrotado por los filisteos. Abatieron en el campo unos cuatro mil hombres de la formación.
3 Los habitantes de Beerot habían huido a Guittáyim, donde se han quedado hasta el día de hoy como forasteros residentes.3 Cuando la tropa volvió al campamento, dijeron los ancianos de Israel: «¿Por qué nos ha derrotado hoy el Señor frente a los filisteos? Traigamos de Siló el Arca de la Alianza del Señor. Que venga entre nosotros y nos salve de la mano de nuestros enemigos».
4 Tenía Jonatán, hijo de Saúl, un hijo tullido de pies. Tenía cinco años cuando llegó de Yizreel la noticia de lo de Saúl y Jonatán; su nodriza le tomó y huyó, pero con la prisa de la fuga, cayó y se quedó cojo. Se llamaba Meribbaal.4 El pueblo envió gente a Siló para que trajeran de allí el Arca de la Alianza del Señor del universo, que se sienta sobre querubines. Allí, junto al Arca de la Alianza de Dios, se encontraban Jofní y Pinjás, los dos hijos de Elí.
5 Se pusieron en camino Rekab y Baaná, hijos de Rimmón de Beerot, y llegaron a casa de Isbaal con el calor del día, cuando dormía la siesta.5 Cuando el Arca de la Alianza del Señor llegó al campamento, todo Israel prorrumpió en un gran alarido y la tierra se estremeció.
6 Entraron en la casa. La portera se había dormido mientras limpiaba el trigo. Rekab y su hermano Baaná se deslizaron cautelosamente6 Los filisteos oyeron la voz del alarido, y se preguntaron: «¿Qué es ese gran alarido en el campamento de los hebreos?». Y supieron que el Arca del Señor había llegado al campamento.
7 y entraron en la casa; estaba Isbaal acostado en su lecho, en su dormitorio; le hirieron y le mataron; luego le cortaron la cabeza y tomándola caminaron toda la noche por la ruta de la Arabá.7 Los filisteos se sintieron atemorizados y dijeron: «Dios ha venido al campamento». Después gritaron: «¡Ay de nosotros!, nada parecido nos había ocurrido antes.
8 Llevaron la cabeza de Isbaal a David, en Hebrón, y dijeron al rey: «Aquí tienes la cabeza de Isbaal, hijo de Saúl, tu enemigo, el que buscó tu muerte. Hoy ha concedido Yahveh a mi señor el rey venganza sobre Saúl y sobre su descendencia».8 ¡Ay de nosotros! ¿Quién nos librará de la mano de estos poderosos dioses? Estos son los dioses que golpearon a Egipto con todo tipo de plagas en el desierto.
9 Respondió David a Rekab y a su hermano Baaná, hijos de Rimmón de Beerot, y les dijo: «¡Vive Yahveh, que ha librado mi alma de toda angustia!9 Filisteos, cobrad fuerzas y portaos como hombres, para que no tengáis que servir a los hebreos, como os han servido a vosotros. Portaos como hombres y luchad».
10 Al que me anunció que Saúl había muerto, creyendo que me daba buena noticia, le agarré y ordené matarle en Siquelag dándole este pago por su buena noticia;10 Los filisteos lucharon e Israel fue derrotado. Cada uno huyó a su tienda. Fue una gran derrota: cayeron treinta mil infantes de Israel.
11 ¿cuánto más ahora que hombres malvados han dado muerte a un hombre justo en su casa y en su lecho no os voy a pedir cuenta de su sangre, exterminándoos de la tierra?»11 El Arca de Dios fue apresada y murieron Jofní y Pinjás, los dos hijos de Elí.
12 Y David dio una orden a sus muchachos, que los mataron, les cortaron las manos y los pies y los colgaron junto a la alberca de Hebrón. Tomaron la cabeza de Isbaal y la sepultaron en el sepulcro de Abner, en Hebrón.12 Un benjaminita corrió desde el frente de batalla y llegó a Siló aquel mismo día con los vestidos rasgados y tierra en la cabeza.
13 Cuando llegó, Elí se encontraba sentado en su sitial, expectante al borde del camino. Su corazón estaba inquieto por el Arca de Dios. Llegó el hombre a dar la noticia a la ciudad y toda ella se llenó de lamentos.
14 Elí oyó el griterío y preguntó: «¿Qué significa ese alboroto?». El hombre se acercó apresuradamente a Elí y le dio la noticia.
15 Elí tenía noventa y ocho años, sus ojos estaban ciegos y no podía ver.
16 El hombre le dijo: «Vengo del frente de batalla, de donde tuve que huir hoy». Elí le preguntó: «¿Qué ha sucedido, hijo mío?».
17 El mensajero le respondió: «Israel ha huido ante los filisteos, y además ha habido una gran mortandad entre el pueblo. También murieron tus dos hijos Jofní y Pinjás, e incluso el Arca de Dios fue apresada».
18 En cuanto mencionó el Arca de Dios, Elí cayó de su sitial hacia atrás contra un lado de la puerta, se partió la nuca y murió, porque el hombre era anciano y pesado. Había juzgado a Israel cuarenta años.
19 Su nuera, la esposa de Pinjás, estaba encinta, a punto de dar a luz. Cuando oyó la noticia del apresamiento del Arca de Dios y que habían muerto su suegro y su marido, se puso de cuclillas y dio a luz, pues le sobrevinieron los espasmos.
20 Estando así a punto de morir, le dijeron las que estaban junto a ella: «No temas, has dado a luz un hijo». Pero ella no respondió ni prestó atención.
21 Al niño lo llamó Icabod, pues se dijo: «Ha sido desterrada la gloria de Israel», en alusión al apresamiento del Arca de Dios, a su suegro y a su esposo.
22 Repetía: «Ha sido desterrada la gloria de Israel, porque han apresado el Arca de Dios».