SCRUTATIO

Jueves, 9 Julio 2026 - Santa Veronica Giuliani ( Letture di oggi)

Lucas 24


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1El primer día de la semana, de madrugada, las mujeres fueron al sepulcro llevando los aromas que habían preparado.2Encontraron corrida la piedra del sepulcro.3Y, entrando, no encontraron el cuerpo del Señor Jesús.4Mientras estaban desconcertadas por esto, se les presentaron dos hombres con vestidos refulgentes.5Ellas quedaron despavoridas y con las caras mirando al suelo y ellos les dijeron: «¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?6No está aquí. Ha resucitado. Recordad cómo os habló estando todavía en Galilea,7cuando dijo que el Hijo del hombre tiene que ser entregado en manos de hombres pecadores, ser crucificado y al tercer día resucitar».8Y recordaron sus palabras.9Habiendo vuelto del sepulcro, anunciaron todo esto a los Once y a todos los demás.10Eran María la Magdalena, Juana y María, la de Santiago. También las demás, que estaban con ellas, contaban esto mismo a los apóstoles.11Ellos lo tomaron por un delirio y no las creyeron.12Pedro, sin embargo, se levantó y fue corriendo al sepulcro. Asomándose, ve solo los lienzos. Y se volvió a su casa, admirándose de lo sucedido.13Aquel mismo día, dos de ellos iban caminando a una aldea llamada Emaús, distante de Jerusalén unos sesenta estadios;14iban conversando entre ellos de todo lo que había sucedido.15Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos.16Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo.17Él les dijo: «¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?». Ellos se detuvieron con aire entristecido.18Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le respondió: «¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no sabes lo que ha pasado allí estos días?».19Él les dijo: «¿Qué?». Ellos le contestaron: «Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo;20cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron.21Nosotros esperábamos que él iba a liberar a Israel, pero, con todo esto, ya estamos en el tercer día desde que esto sucedió.22Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado, pues habiendo ido muy de mañana al sepulcro,23y no habiendo encontrado su cuerpo, vinieron diciendo que incluso habían visto una aparición de ángeles, que dicen que está vivo.24Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron».25Entonces él les dijo: «¡Qué necios y torpes sois para creer lo que dijeron los profetas!26¿No era necesario que el Mesías padeciera esto y entrara así en su gloria?».27Y, comenzando por Moisés y siguiendo por todos los profetas, les explicó lo que se refería a él en todas las Escrituras.28Llegaron cerca de la aldea adonde iban y él simuló que iba a seguir caminando;29pero ellos lo apremiaron, diciendo: «Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída». Y entró para quedarse con ellos.30Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando.31A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció de su vista.32Y se dijeron el uno al otro: «¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?».33Y, levantándose en aquel momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros,34que estaban diciendo: «Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón».35Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.36Estaban hablando de estas cosas, cuando él se presentó en medio de ellos y les dice: «Paz a vosotros».37Pero ellos, aterrorizados y llenos de miedo, creían ver un espíritu.38Y él les dijo: «¿Por qué os alarmáis?, ¿por qué surgen dudas en vuestro corazón?39Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daos cuenta de que un espíritu no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo».40Dicho esto, les mostró las manos y los pies.41Pero como no acababan de creer por la alegría, y seguían atónitos, les dijo: «¿Tenéis ahí algo de comer?».42Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado.43Él lo tomó y comió delante de ellos.44Y les dijo: «Esto es lo que os dije mientras estaba con vosotros: que era necesario que se cumpliera todo lo escrito en la Ley de Moisés y en los Profetas y Salmos acerca de mí».45Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras.46Y les dijo: «Así está escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día47y en su nombre se proclamará la conversión para el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén.48Vosotros sois testigos de esto.49Mirad, yo voy a enviar sobre vosotros la promesa de mi Padre; vosotros, por vuestra parte, quedaos en la ciudad hasta que os revistáis de la fuerza que viene de lo alto».50Y los sacó hasta cerca de Betania y, levantando sus manos, los bendijo.51Y mientras los bendecía, se separó de ellos, y fue llevado hacia el cielo.52Ellos se postraron ante él y se volvieron a Jerusalén con gran alegría;53y estaban siempre en el templo bendiciendo a Dios.