SCRUTATIO

Jueves, 9 Julio 2026 - Santa Veronica Giuliani ( Letture di oggi)

Hechos de los Apóstoles 26


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1Agripa dijo a Pablo: «Se te permite hablar en tu favor». Entonces Pablo, extendiendo la mano, empezó su defensa:2«Me considero dichoso, rey Agripa, de poder defenderme hoy ante ti de todas las cosas de que me acusan los judíos,3mayormente porque conoces todas las costumbres y controversias judías; por ello te ruego me escuches con paciencia.4Todos los judíos conocen mi vida desde mi juventud, la cual transcurrió desde el principio entre mi gente y en Jerusalén;5y, puesto que me conocen ya de antes, de mucho tiempo atrás, si quieren pueden dar testimonio de que yo viví como fariseo, conforme a la secta más estricta de nuestra religión.6Ahora estoy aquí procesado por la esperanza en la promesa hecha por Dios a nuestros padres,7que nuestras doce tribus esperan alcanzar dando culto a Dios asiduamente noche y día. Por causa de esta esperanza, ¡oh rey!, soy acusado por los judíos.8¿Por qué os parece increíble que Dios resucite a los muertos?9Yo creí que era mi deber actuar con todos los medios contra el nombre de Jesús el Nazareno.10Así, autorizado por los sumos sacerdotes, lo hice en Jerusalén, encerrando en cárceles a muchos de los santos y dando mi voto cuando eran ajusticiados.11Repetidas veces, recorriendo todas las sinagogas y ensañándome con ellos, les obligaba a blasfemar, y, rebosando furor contra ellos, los perseguía hasta en las ciudades extranjeras.12En este empeño, iba hacia Damasco con poderes y comisión del sumo sacerdote,13cuando, hacia el mediodía, durante el camino vi, ¡oh rey!, una luz venida del cielo, más brillante que el sol, que me envolvía con su fulgor a mí y a los que caminaban conmigo.14Caímos todos nosotros por tierra y yo oí una voz que me decía en hebreo: “Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues? Duro es para ti dar coces contra el aguijón”.15Yo dije: “¿Quién eres, Señor?”. Y el Señor respondió: “Yo soy Jesús, a quien tú persigues.16Pero levántate y ponte en pie, pues me he aparecido a ti precisamente para elegirte como servidor y testigo tanto de las cosas que de mí has visto como de las que te manifestaré.17Te libraré de tu pueblo y de los gentiles, a quienes te envío18para que les abras los ojos, y se vuelvan de las tinieblas a la luz y del dominio de Satanás a Dios; para que reciban el perdón de los pecados y parte en la herencia entre los que han sido santificados por la fe en mí”.19Así pues, rey Agripa, yo no he sido desobediente a la visión del cielo,20sino que he predicado primero a los judíos de Damasco, luego a los de Jerusalén y de toda Judea, y por último a los gentiles, que se arrepientan y se conviertan a Dios, haciendo obras dignas de penitencia.21Por este motivo me prendieron los judíos en el templo y trataron de matarme,22pero, con la ayuda de Dios, me he mantenido firme hasta hoy dando testimonio a pequeños y grandes, sin decir cosa fuera de lo que los profetas y el mismo Moisés dijeron que debía suceder:23que el Mesías, habiendo padecido y siendo el primero en resucitar de entre los muertos, anunciaría la luz a su pueblo y a los gentiles».24Mientras estaba él diciendo esto en su defensa, dice Festo a grandes voces: «Estás loco, Pablo. ¡Las muchas letras te trastornan el juicio!».25Pero Pablo dijo: «No estoy loco, excelentísimo Festo, sino que proclamo palabras verdaderas y sensatas.26Bien conoce todo esto el rey, ante quien hablo con plena franqueza; estimo que no se le oculta nada de esto, pues no ha sucedido en un rincón.27¿Crees, rey Agripa, en los profetas? Yo sé que crees».28Contestó Agripa a Pablo: «Por poco me convences para que me haga cristiano».29Respondió Pablo: «Quisiera Dios que, por poco o por mucho, no solo tú sino todos los que me estáis escuchando hoy llegarais a ser como yo, salvo estas cadenas».30Se levantaron el rey, el gobernador, Berenice y los que estaban sentados con ellos31y, cuando se retiraron, decían entre ellos: «Este hombre no está haciendo nada digno de muerte o de prisión».32Agripa dijo a Festo: «Este hombre podía ser puesto en libertad si no hubiera apelado al César».