SCRUTATIO

Martes, 7 Julio 2026 - Sant´Edda ( Letture di oggi)

Marcos 7


font

1Se reunieron junto a él los fariseos y algunos escribas venidos de Jerusalén;2y vieron que algunos discípulos comían con manos impuras, es decir, sin lavarse las manos.3(Pues los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse antes las manos, restregando bien, aferrándose a la tradición de sus mayores,4y al volver de la plaza no comen sin lavarse antes, y se aferran a otras muchas tradiciones, de lavar vasos, jarras y ollas).5Y los fariseos y los escribas le preguntaron: «¿Por qué no caminan tus discípulos según las tradiciones de los mayores y comen el pan con manos impuras?».6Él les contestó: «Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito: “Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí.7El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos”.8Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres».9Y añadió: «Anuláis el mandamiento de Dios por mantener vuestra tradición.10Moisés dijo: “Honra a tu padre y a tu madre” y “el que maldiga a su padre o a su madre es reo de muerte”.11Pero vosotros decís: “Si uno le dice al padre o a la madre: los bienes con que podría ayudarte son corbán, es decir, ofrenda sagrada”,12ya no le permitís hacer nada por su padre o por su madre;13invalidando la palabra de Dios con esa tradición que os transmitís; y hacéis otras muchas cosas semejantes».14Llamó Jesús de nuevo a la gente y les dijo: «Escuchad y entended todos:15nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre».16[«El que tenga oídos para oír que oiga»]17Cuando dejó a la gente y entró en casa, le pidieron sus discípulos que les explicara la parábola.18Él les dijo: «¿También vosotros seguís sin entender? ¿No comprendéis? Nada que entre de fuera puede hacer impuro al hombre,19porque no entra en el corazón sino en el vientre y se echa en la letrina». (Con esto declaraba puros todos los alimentos).20Y siguió: «Lo que sale de dentro del hombre, eso sí hace impuro al hombre.21Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los pensamientos perversos, las fornicaciones, robos, homicidios,22adulterios, codicias, malicias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad.23Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro».24Desde allí fue a la región de Tiro. Entró en una casa procurando pasar desapercibido, pero no logró ocultarse.25Una mujer que tenía una hija poseída por un espíritu impuro se enteró enseguida, fue a buscarlo y se le echó a los pies.26La mujer era pagana, una fenicia de Siria, y le rogaba que echase el demonio de su hija.27Él le dijo: «Deja que se sacien primero los hijos. No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos».28Pero ella replicó: «Señor, pero también los perros, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños».29Él le contestó: «Anda, vete, que por eso que has dicho, el demonio ha salido de tu hija».30Al llegar a su casa, se encontró a la niña echada en la cama; el demonio se había marchado.31Dejando Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del mar de Galilea, atravesando la Decápolis.32Y le presentaron un sordo, que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga la mano.33Él, apartándolo de la gente, a solas, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua.34Y mirando al cielo, suspiró y le dijo: Effetá (esto es, «ábrete»).35Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba correctamente.36Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos.37Y en el colmo del asombro decían: «Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y hablar a los mudos».