SCRUTATIO

Martes, 7 Julio 2026 - Santa Maria Goretti ( Letture di oggi)

Daniel 3


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1El rey Nabucodonosor fabricó una estatua de oro de unos treinta metros de alta y tres de ancha, y la colocó en la llanura de Dura, provincia de Babilonia.2Y el rey Nabucodonosor mandó reunir a los sátrapas, ministros, prefectos, consejeros, tesoreros, letrados, magistrados y todos los gobernadores de las provincias para que acudiesen a la inauguración de la estatua que había erigido el rey Nabucodonosor.3Entonces se reunieron los sátrapas, ministros, prefectos, consejeros, tesoreros, letrados, magistrados y todos los gobernadores de las provincias para la inauguración de la estatua que había erigido el rey Nabucodonosor, y permanecieron ante la estatua erigida por Nabucodonosor.4El heraldo gritó con fuerza: «A vosotros, pueblos, naciones y lenguas, se os hace saber:5En cuanto oigáis tocar la trompa, la flauta, la cítara, el laúd, el arpa, la vihuela y todos los demás instrumentos, os postraréis y adoraréis la estatua de oro que ha erigido el rey Nabucodonosor.6Quien no se postre en adoración será inmediatamente arrojado al horno encendido».7Así pues, en el momento en que todos los pueblos oyeron tocar la trompa, la flauta, la cítara, el laúd, el arpa, la vihuela y todos los demás instrumentos, todos los pueblos, naciones y lenguas se postraron y adoraron la estatua de oro erigida por el rey Nabucodonosor.8En aquel tiempo unos caldeos fueron a denunciar a los judíos.9Dijeron al rey Nabucodonosor:10—¡Viva el rey eternamente! Su Majestad ha decretado que, cuando alguien escuche tocar la trompa, la flauta, la cítara, el laúd, el arpa, la vihuela y todos los demás instrumentos, se postre adorando la estatua de oro,11y quien no se postre en adoración será arrojado a un horno encendido.12Pues bien, hay unos judíos, Sidrac, Misac y Abdénago, a quienes has encomendado el gobierno de la provincia de Babilonia, que no obedecen la orden real, ni temen a tus dioses, ni adoran la estatua de oro que has erigido.13Entonces Nabucodonosor, montando en cólera y enfurecido, mandó traer a Sidrac, Misac y Abdénago. Enseguida aquellos hombres fueron llevados ante el rey.14Nabucodonosor les preguntó: —¿Es cierto, Sidrac, Misac y Abdénago, que no teméis a mis dioses ni adoráis la estatua de oro que he erigido?15Mirad: si al oír tocar la trompa, la flauta, la cítara, el laúd, el arpa, la vihuela y todos los demás instrumentos, estáis dispuestos a postraros adorando la estatua que he hecho, hacedlo; pero, si no la adoráis, seréis arrojados inmediatamente al horno encendido, y ¿qué dios os librará de mis manos?16Sidrac, Misac y Abdénago contestaron al rey Nabucodonosor: —A eso no tenemos por qué responderte.17Si nuestro Dios a quien veneramos puede librarnos del horno encendido, nos librará, oh rey, de tus manos.18Y aunque no lo hiciera, que te conste, majestad, que no veneramos a tus dioses ni adoramos la estatua de oro que has erigido.19Entonces Nabucodonosor, furioso contra Sidrac, Misac y Abdénago, y con el rostro desencajado por la rabia, mandó encender el horno siete veces más fuerte que de costumbre,20y ordenó a sus soldados más robustos que atasen a Sidrac, Misac y Abdénago y los echasen en el horno encendido.21Así, a aquellos hombres, vestidos con sus pantalones, camisas, gorros y demás ropa, los ataron y los echaron en el horno encendido.22Puesto que la orden del rey era severa, y el horno estaba ardiendo al máximo, sucedió que las llamas abrasaron a los que conducían a Sidrac, Misac y Abdénago;23mientras los tres, Sidrac, Misac y Abdénago, caían atados en el horno encendido.24Ellos caminaban en medio de las llamas alabando a Dios y bendiciendo al Señor.25Puesto en pie, Azarías oró de esta forma; alzó la voz en medio del fuego y dijo:26«Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres, | digno de alabanza y glorioso es tu nombre.27Porque eres justo en cuanto has hecho con nosotros | y todas tus obras son verdad, | y rectos tus caminos, | y justos todos tus juicios.28Has decretado sentencias justas | en todo lo que has hecho caer sobre nosotros | y sobre la ciudad santa de nuestros padres, Jerusalén, | pues lo has hecho con rectitud y justicia | a causa de nuestros pecados.29Porque hemos pecado y cometido iniquidad | apartándonos de ti, y en todo hemos delinquido, | sin obedecer tus mandatos.30No los hemos guardado, ni puesto en práctica, | como se nos mandó para que nos fuese bien.31Cuanto has hecho recaer sobre nosotros | y cuanto nos has hecho, | lo has hecho con verdadera justicia.32Nos has entregado en poder de enemigos impíos, | los peores adversarios, | y de un rey injusto, el más inicuo en toda la tierra.33Ahora no podemos abrir la boca, | vergüenza y oprobio abruman a tus siervos | y a quienes te adoran.34Por el honor de tu nombre, | no nos desampares para siempre, | no rompas tu alianza,35no apartes de nosotros tu misericordia. | Por Abrahán, tu amigo; por Isaac, tu siervo; | por Israel, tu consagrado;36a quienes prometiste multiplicar su descendencia | como las estrellas del cielo, | como la arena de las playas marinas.37Pero ahora, Señor, somos el más pequeño | de todos los pueblos; | hoy estamos humillados por toda la tierra | a causa de nuestros pecados.38En este momento no tenemos príncipes, | ni profetas, ni jefes; | ni holocausto, ni sacrificios, | ni ofrendas, ni incienso; | ni un sitio donde ofrecerte primicias, | para alcanzar misericordia.39Por eso, acepta nuestro corazón contrito | y nuestro espíritu humilde, | como un holocausto de carneros y toros | o una multitud de corderos cebados.40Que este sea hoy nuestro sacrificio, | y que sea agradable en tu presencia: | porque los que en ti confían | no quedan defraudados.41Ahora te seguimos de todo corazón, | te respetamos, y buscamos tu rostro; | no nos defraudes, Señor;42trátanos según tu piedad, | según tu gran misericordia.43Líbranos con tu poder maravilloso | y da gloria a tu nombre, Señor.44Sean confundidos cuantos traman maldad contra tus siervos; | sean avergonzados, sin poder ni dominio, | y su fuerza sea arrebatada.45Sepan que tú eres el Señor, el único Dios, | glorioso sobre toda la tierra».46Los criados del rey que los habían arrojado dentro no paraban de avivar el horno con nafta, pez, estopa y sarmientos.47La llama se elevaba más de veinte metros por encima del horno;48se expandió y abrasó a los caldeos que halló alrededor del horno.49Pero el ángel del Señor descendió al horno con Azarías y sus compañeros y sacó la llama de fuego fuera del horno;50formó en el centro del horno una especie de viento como rocío que soplaba, y el fuego no les tocó en absoluto, ni les hizo daño ni les causó molestias.51Entonces los tres, como una sola boca, empezaron a cantar himnos, a glorificar y a bendecir a Dios dentro del horno diciendo:52«Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres: | a ti gloria y alabanza por los siglos. | Bendito tu nombre, santo y glorioso: | a él gloria y alabanza por los siglos.53Bendito eres en el templo de tu santa gloria: | a ti gloria y alabanza por los siglos.54Bendito eres sobre el trono de tu reino: | a ti gloria y alabanza por los siglos.55Bendito eres tú, que sentado sobre querubines sondeas los abismos: | a ti gloria y alabanza por los siglos.56Bendito eres en la bóveda del cielo: | a ti honor y alabanza por los siglos.57Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor, | ensalzadlo con himnos por los siglos;58cielos, bendecid al Señor, | ensalzadlo con himnos por los siglos;59ángeles del Señor, bendecid al Señor; | ensalzadlo con himnos por los siglos;60aguas del espacio, bendecid al Señor, | ensalzadlo con himnos por los siglos;61ejércitos del Señor, bendecid al Señor, | ensalzadlo con himnos por los siglos;62sol y luna, bendecid al Señor, | ensalzadlo con himnos por los siglos;63astros del cielo, bendecid al Señor, | ensalzadlo con himnos por los siglos;64lluvia y rocío, bendecid al Señor, | ensalzadlo con himnos por los siglos;65vientos todos, bendecid al Señor, | ensalzadlo con himnos por los siglos;66fuego y calor, bendecid al Señor, | ensalzadlo con himnos por los siglos;67fríos y heladas, bendecid al Señor, | ensalzadlo con himnos por los siglos;68rocíos y nevadas, bendecid al Señor, | ensalzadlo con himnos por los siglos;69témpanos y hielos, bendecid al Señor, | ensalzadlo con himnos por los siglos;70escarchas y nieves, bendecid al Señor, | ensalzadlo con himnos por los siglos;71noche y día, bendecid al Señor, | ensalzadlo con himnos por los siglos;72luz y tinieblas, bendecid al Señor, | ensalzadlo con himnos por los siglos;73rayos y nubes, bendecid al Señor, | ensalzadlo con himnos por los siglos.74Bendiga la tierra al Señor, | ensálcelo con himnos por los siglos.75Montes y cumbres, bendecid al Señor, | ensalzadlo con himnos por los siglos;76cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor, | ensálcelo con himnos por los siglos;77manantiales, bendecid al Señor, | ensalzadlo con himnos por los siglos;78mares y ríos, bendecid al Señor, | ensalzadlo con himnos por los siglos;79cetáceos y peces, bendecid al Señor, | ensalzadlo con himnos por los siglos;80aves del cielo, bendecid al Señor, | ensalzadlo con himnos por los siglos;81fieras y ganados, bendecid al Señor, | ensalzadlo con himnos por los siglos;82hijos de los hombres, bendecid al Señor, | ensalzadlo con himnos por los siglos.83Bendiga Israel al Señor, | ensálcelo con himnos por los siglos.84Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor, | ensalzadlo con himnos por los siglos;85siervos del Señor, bendecid al Señor, | ensalzadlo con himnos por los siglos;86almas y espíritus justos, bendecid al Señor, | ensalzadlo con himnos por los siglos;87santos y humildes de corazón, bendecid al Señor, | ensalzadlo con himnos por los siglos;88Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor; | ensalzadlo con himnos por los siglos, | porque nos sacó del abismo y nos salvó de la muerte, | nos arrancó del horno encendido y nos libró del fuego.89Dad gracias al Señor porque es bueno, | porque es eterna su misericordia.90Fieles todos del Señor, bendecid al Dios de los dioses, | alabadle y dadle gracias | porque es eterna su misericordia».91Entonces el rey Nabucodonosor se alarmó, se levantó y preguntó, estupefacto, a sus consejeros: —¿No eran tres los hombres que atamos y echamos al horno? Le respondieron: —Así es, majestad.92Preguntó: —Entonces, ¿cómo es que veo cuatro hombres, sin atar, paseando por el fuego sin sufrir daño alguno? Y el cuarto parece un ser divino.93Y acercándose Nabucodonosor a la puerta del horno encendido, dijo: —Sidrac, Misac y Abdénago, siervos del Dios altísimo, salid y venid.94Enseguida Sidrac, Misac y Abdénago salieron del fuego. Los sátrapas, ministros, prefectos y consejeros se aprestaron para ver a aquellos hombres en cuyos cuerpos no había hecho mella el fuego; no se les había quemado el cabello de la cabeza, los pantalones estaban intactos, y ni siquiera olían a humo.95Nabucodonosor, entonces, dijo: —Bendito sea el Dios de Sidrac, Misac y Abdénago, que envió un ángel a salvar a sus siervos, que, confiando en él, desobedecieron el decreto real y entregaron sus cuerpos antes que venerar y adorar a otros dioses fuera del suyo.96Por eso decreto que a quien blasfeme contra el Dios de Sidrac, Misac y Abdénago, de cualquier pueblo, nación o lengua que sea, lo hagan pedazos y su casa sea derribada. Porque no existe otro Dios capaz de librar como este.97Después el rey dio cargos a Sidrac, Misac y Abdénago en la provincia de Babilonia.98El rey Nabucodonosor a todos los pueblos, naciones y lenguas que habitan en toda la tierra: «Paz y prosperidad.99Me ha parecido conveniente dar a conocer los signos y prodigios que el Dios altísimo ha realizado conmigo.100¡Qué grandes son sus signos | y qué poderosos sus prodigios! | Su reinado es un reinado eterno, | y su dominio de generación en generación».