SCRUTATIO

Martes, 7 Julio 2026 - Sant´Edda ( Letture di oggi)

Ezequiel 20


font

1El año séptimo, el día décimo del quinto mes, vinieron algunos ancianos de Israel a consultar al Señor y se sentaron frente a mí.2Entonces me fue dirigida esta palabra del Señor:3«Hijo de hombre, di a estos ancianos de Israel: “Esto dice el Señor Dios: ¿Habéis venido a consultarme? Por mi vida os juro que no me dejaré consultar por vosotros —oráculo del Señor Dios—”.4¡Júzgalos tú, hijo de hombre, júzgalos tú! Hazles conocer las acciones detestables de sus padres.5Les dirás: “Esto dice el Señor Dios: Cuando escogí a Israel, hice un juramento solemne a la posteridad de Jacob. Me manifesté a ellos en Egipto jurándoles solemnemente: Yo soy el Señor, vuestro Dios.6Entonces les juré solemnemente que los sacaría de Egipto para llevarlos a un país que yo mismo había explorado, que mana leche y miel, el más espléndido de todos los países.7Y les dije: Arrojad los ídolos que atraen vuestras miradas, y no os contaminéis con los ídolos de Egipto. Yo soy el Señor, vuestro Dios.8Pero ellos se rebelaron contra mí y no quisieron escucharme, no arrojaron los ídolos que atraían sus miradas ni abandonaron los ídolos de Egipto. Entonces pensé descargar mi cólera y desfogar mi ira contra ellos en Egipto.9Pero al fin actué por respeto a mi nombre, para que no fuera profanado ante los pueblos entre los cuales habitaban, y a quienes me había dado a conocer cuando los saqué de la tierra de Egipto.10Los saqué, pues, de Egipto y los conduje al desierto.11Les di mis preceptos y les enseñé mis mandamientos, que son fuente de vida para quien los cumple.12Les di también mis sábados como un signo entre nosotros, para que supieran que yo soy el Señor, que los ha consagrado.13Pero la casa de Israel se rebeló contra mí en el desierto. No cumplieron mis preceptos y despreciaron mis mandamientos, que son fuente de vida para quien los cumple, y profanaron mis sábados. Pensé descargar mi cólera contra ellos en el desierto y exterminarlos.14Pero al fin actué por respeto a mi nombre, para que no fuera profanado ante los pueblos, ante los cuales los había liberado.15Pero en el desierto les juré solemnemente que no los llevaría a la tierra que les había asignado, que mana leche y miel, el más espléndido de todos los países,16porque habían despreciado mis mandamientos y no habían cumplido mis preceptos, habían profanado mis sábados y su corazón se había ido detrás de los ídolos.17Sin embargo, me compadecí y no los aniquilé ni acabé con ellos en el desierto.18Dije a sus hijos en el desierto: No sigáis los preceptos de vuestros padres, no observéis sus mandamientos, no os contaminéis con sus ídolos.19Yo soy el Señor, vuestro Dios. Comportaos según mis preceptos, observad y poned en práctica mis mandamientos20y respetad mis sábados como sagrados: ellos serán el signo entre nosotros para que se sepa que yo soy el Señor, vuestro Dios”.21Pero también sus hijos se rebelaron contra mí: no se comportaron según mis preceptos, no observaron ni pusieron en práctica mis mandamientos, que son fuente de vida para quien los pone en práctica, y profanaron mis sábados. Entonces pensé descargar mi cólera y desahogar mi ira contra ellos en el desierto.22Pero retiré mi mano y actué de modo que mi nombre no fuera profanado ante los pueblos, en cuya presencia los había liberado;23pero en el desierto les juré solemnemente que los dispersaría entre las naciones y los esparciría por los países,24por no cumplir mis mandamientos, por despreciar mis preceptos, profanar mis sábados y haber puesto sus ojos en los ídolos de su padres.25Llegué al punto de darles preceptos que no eran buenos y mandamientos que no conducen a la vida;26permití que se contaminaran con sus propias ofrendas, haciéndoles sacrificar a sus primogénitos para que se horrorizaran y reconocieran que yo soy el Señor».27Por eso, hijo de hombre, habla a la casa de Israel y diles: «Esto dice el Señor Dios: “También me han despreciado vuestros padres con otra infidelidad:28cuando los introduje en la tierra que solemnemente había jurado darles, al ver una colina elevada o un árbol frondoso, ofrecían allí sus sacrificios, allí presentaban sus provocativas ofrendas, allí deponían sus fragantes aromas, allí vertían sus libaciones.29Yo les pregunté: ¿Qué hay en ese altozano adonde vais? Y ellos le pusieron el nombre de ‘altozano’ hasta el día de hoy”».30Por tanto, di a la casa de Israel: «Esto dice el Señor Dios: Vosotros os habéis contaminado con las costumbres de vuestros padres y os habéis prostituido con sus ídolos;31si vosotros, casa de Israel, seguís contaminándoos con vuestros ídolos, ofreciendo vuestros dones y haciendo pasar a vuestros hijos por el fuego hasta el día de hoy, ¿cómo voy a responder yo a vuestras consultas? Por mi vida —oráculo del Señor Dios— que no responderé a vuestras consultas.32Ciertamente no ocurrirá lo que os pasa por la mente cuando decís: “Queremos ser como los otros pueblos, como las gentes de los otros países, y adorar al leño y a la piedra”.33Por mi vida —oráculo del Señor Dios— que yo reinaré sobre vosotros con mano fuerte, con brazo vigoroso y con ira incontenible.34Os sacaré de entre las naciones con mano fuerte, con brazo vigoroso y con ira desbordada, y os reuniré de entre los países por donde estabais dispersos.35Os llevaré al desierto de las naciones y allí, cara a cara, entablaré un pleito con vosotros.36Lo mismo que entablé un pleito con vuestros padres en el desierto de Egipto, así entablaré un nuevo pleito con vosotros —oráculo del Señor Dios—.37Os haré pasar bajo el cayado, y os someteré al vínculo del pacto.38Pero separaré de entre vosotros a los rebeldes que se sublevan contra mí. Los sacaré del país donde habitan, pero no entrarán en la tierra de Israel. Y comprenderéis que yo soy el Señor».39En cuanto a vosotros, casa de Israel, esto dice el Señor Dios: «Vaya cada uno y haga desaparecer sus ídolos. ¿Es que después de esto no me escucharéis y no dejaréis de profanar mi santo nombre con los dones a vuestros ídolos?40En mi santa montaña, en la montaña más elevada de Israel —oráculo del Señor Dios—, allí, en el país, me servirá la casa de Israel toda entera. Entonces los acogeré con benevolencia y, de cuanto queráis consagrar, requeriré vuestras ofrendas y las primicias de vuestros dones.41Os acogeré con benevolencia, como fragantes aromas, cuando os haya sacado de entre los pueblos, os haya reunido de entre los países por donde estabais dispersos y haya manifestado mi santidad en vosotros a los ojos de las naciones.42Entonces reconoceréis que yo soy el Señor, cuando os haya llevado a la tierra de Israel, a la tierra que juré mano en alto dar a vuestros padres.43Allí recordaréis vuestra conducta y las malas obras con que os contaminasteis, y tendréis horror de vosotros mismos por todas las maldades que habéis cometido.44Entonces comprenderéis, casa de Israel, que yo soy el Señor, cuando proceda con vosotros por respeto de mi nombre, y no conforme a vuestra mala conducta y a vuestras malas obras —oráculo del Señor Dios—».