SCRUTATIO

Jueves, 9 Julio 2026 - Santa Veronica Giuliani ( Letture di oggi)

Génesis 30


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1Viendo Raquel que no daba hijos a Jacob, tuvo celos de su hermana y dijo a Jacob: «Dame hijos o me muero».2Jacob se enfadó con Raquel y dijo: «¿Estoy yo en el lugar de Dios, que te ha negado el fruto del vientre?».3Ella dijo: «Ahí tienes a mi criada Bilá. Cohabita con ella, para que dé a luz en mis rodillas; así también tendré yo hijos por medio de ella».4Entonces le dio a su criada Bilá por mujer y Jacob cohabitó con ella.5Bilá concibió y dio a luz un hijo.6Raquel dijo: «Dios me ha hecho justicia y ha escuchado mi súplica, dándome un hijo». Por eso lo llamó Dan.7Concibió de nuevo Bilá, la criada de Raquel, y dio otro hijo a Jacob.8Raquel dijo: «Dios me ha hecho competir con mi hermana y la he vencido». Y lo llamó Neftalí.9Cuando vio Lía que había dejado de tener hijos, tomó a su criada Zilpa y se la dio a Jacob por mujer.10Zilpa, la esclava de Lía, dio un hijo a Jacob.11Lía exclamó: «¡Qué suerte!». Y lo llamó Gad.12Zilpa, la criada de Lía, dio un segundo hijo a Jacob.13Y Lía dijo: «¡Qué felicidad! Seguro que las mujeres me felicitarán». Y lo llamó Aser.14Un día, durante la siega del trigo, Rubén salió al campo y encontró unas mandrágoras, que llevó a su madre Lía. Raquel dijo a Lía: «Dame algunas mandrágoras de tu hijo».15Lía contestó: «¿Te parece poco haberme quitado a mi marido, que vas a quitarme también las mandrágoras de mi hijo?». Raquel replicó: «Que se acueste contigo esta noche a cambio de las mandrágoras de tu hijo».16Cuando Jacob volvía del campo, por la tarde, le salió Lía al encuentro, y le dijo: «Tienes que venir conmigo, pues he pagado por ti con unas mandrágoras de mi hijo». Y él se acostó con ella aquella noche.17Dios escuchó a Lía, que concibió y dio a Jacob el quinto hijo.18Ella dijo: «Dios me ha pagado por haber dado mi criada a mi marido». Y lo llamó Isacar.19Concibió de nuevo Lía y dio a Jacob el sexto hijo.20Lía dijo: «Dios me ha dado una buena dádiva: esta vez mi marido me tratará como una princesa, pues le he dado seis hijos». Y lo llamó Zabulón.21Después dio a luz una hija y la llamó Dina.22Entonces se acordó Dios de Raquel. Dios la escuchó e hizo fecundo su seno.23Ella concibió, dio a luz un hijo y dijo: «Dios ha quitado mi afrenta».24Y lo llamó José, pues dijo: «¡Que el Señor me añada otro hijo!».25Después que Raquel dio a luz a José, dijo Jacob a Labán: «Déjame marchar a mi lugar y mi país.26Dame mis mujeres, por las que te he servido, y mis hijos, y me marcharé; pues tú sabes el servicio que te he hecho».27Labán le respondió: «Si he alcanzado tu favor, escúchame: he adivinado que el Señor me ha bendecido por tu causa».28Y añadió: «Dime qué paga quieres, y te la daré».29Le respondió: «Tú sabes lo que te he servido y cómo le ha ido a tu ganado conmigo.30Lo poco que poseías antes que yo llegara ha crecido muchísimo, porque el Señor te ha bendecido por mi causa. Ahora bien, ¿cuándo voy a hacer yo también algo por mi propia casa?».31Labán preguntó: «¿Qué te he de dar?». Jacob respondió: «No me des nada. Si estás de acuerdo con mi propuesta, yo volveré a pastorear y guardar tu rebaño.32Pasaré hoy entre todo tu rebaño, apartando de él toda oveja oscura y toda cabra manchada o moteada; ese será mi salario.33Y así el día de mañana, cuando vengas a comprobar mi salario, mi honradez quedará en claro: cualquier cabra no manchada o moteada y cualquier oveja no oscura, que estén en mi poder, es que las he robado».34Dijo Labán: «Está bien, sea como tú dices».35Aquel mismo día apartó Jacob los machos cabríos rayados o manchados y todas las cabras moteadas y manchadas, todo lo que tenía algo de blanco y todo lo negro entre las ovejas, y lo confió a sus hijos.36Después Labán se alejó de Jacob a una distancia de tres jornadas, mientras Jacob pastoreaba el resto del rebaño de Labán.37Jacob tomó varas verdes de chopo, almendro y plátano, y peló en ellas unas tiras blancas, dejando al descubierto lo blanco de las varas.38Luego colocó las varas peladas frente al ganado en los pilones de los abrevaderos, donde el ganado venía a beber. El ganado se apareaba cuando venía a beber.39Así el ganado se apareó frente a las varas y parían crías rayadas, moteadas y manchadas.40Jacob apartó los corderos y los echó a las reses rayadas y oscuras del ganado de Labán. Así mantuvo separado su ganado, sin mezclarlo con el rebaño de Labán.41Cuando las reses más fuertes se iban a aparear, Jacob colocaba las varas delante de ellas en el abrevadero, para que se apareasen frente a las varas.42En cambio, cuando las reses eran débiles, no las colocaba; de este modo, las reses endebles eran las de Labán y las fuertes las de Jacob.43Así prosperó muchísimo y llegó a tener numerosos rebaños, siervos y siervas, camellos y asnos.