SCRUTATIO

Sábado, 11 Julio 2026 - San Benedetto ( Letture di oggi)

Génesis 24


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1Abrahán era anciano, de edad avanzada, y el Señor había bendecido a Abrahán en todo.2Abrahán dijo al criado más viejo de su casa, que administraba todas las posesiones: «Pon tu mano bajo mi muslo3y júrame por el Señor, Dios del cielo y de la tierra, que no tomarás mujer para mi hijo de entre las hijas de los cananeos, en cuya tierra habito,4sino que irás a mi tierra nativa a tomar mujer para mi hijo Isaac».5El criado contestó: «Y si la mujer no quiere venir conmigo a esta tierra, ¿tengo que llevar a tu hijo a la tierra de donde saliste?».6Abrahán le replicó: «De ninguna manera lleves a mi hijo allá.7El Señor Dios del cielo, que me sacó de la casa paterna y del país nativo, y que me juró: “A tu descendencia daré esta tierra”, enviará su ángel delante de ti, y traerás de allí mujer para mi hijo.8Pero si la mujer no quiere venir contigo, quedas libre del juramento. Mas a mi hijo, no lo lleves allá».9El criado puso su mano bajo el muslo de Abrahán, su amo, y le juró cumplirlo.10Entonces el criado tomó diez de los camellos de su amo y, llevando toda clase de regalos de su amo, se puso en marcha hacia Arán Najaráin, la ciudad de Najor.11Hizo arrodillarse a los camellos junto a un pozo fuera de la ciudad, al atardecer, cuando suelen salir las aguadoras.12Y dijo: «Señor, Dios de mi amo Abrahán, concédeme hoy una señal propicia y muestra tu benevolencia a mi amo Abrahán.13Aquí estoy junto a la fuente, mientras las muchachas de la ciudad salen a sacar agua;14para la muchacha a la que yo diga: “Por favor, inclina tu cántaro que beba” y que me responda: “Bebe y también abrevaré tus camellos”, esa sea la que has destinado para tu siervo Isaac. Así sabré que muestras benevolencia con mi amo».15Apenas había acabado de hablar, cuando salía Rebeca, hija de Betuel, el hijo de Milcá, la mujer de Najor, el hermano de Abrahán, con el cántaro al hombro.16La muchacha era muy hermosa, una doncella que no había conocido varón. Bajó a la fuente, llenó el cántaro y subió.17El criado corrió a su encuentro y le dijo: «Por favor, déjame beber un poco de agua de tu cántaro».18Ella respondió: «Bebe, señor mío». Y enseguida bajó el cántaro al brazo y le dio de beber.19Cuando terminó de darle de beber, ella dijo: «Voy a sacar también agua para tus camellos, hasta que se sacien».20Y enseguida vació el cántaro en el abrevadero, corrió al pozo a sacar más y sacó para todos los camellos.21El hombre la contemplaba en silencio hasta saber si el Señor daba éxito a su viaje o no.22Cuando los camellos terminaron de beber, el hombre tomó un anillo de oro de unos seis gramos de peso y se lo puso en la nariz, y le colocó en los brazos dos pulseras de oro de unos ciento veinte gramos.23Luego le preguntó: «¿De quién eres hija? Dímelo, por favor. ¿Hay sitio en casa de tu padre para que pasemos la noche?».24Ella le contestó: «Soy hija de Betuel, el hijo de Milcá y de Najor».25Y añadió: «También tenemos paja y forraje en abundancia y sitio para pasar la noche».26El hombre se inclinó en señal de adoración al Señor27y dijo: «Bendito sea el Señor, Dios de mi amo Abrahán, que no ha retirado su benevolencia y fidelidad a mi amo. El Señor me ha guiado por el camino justo a la casa del hermano de mi amo».28La muchacha fue corriendo a casa de su madre a contar todas estas cosas.29Rebeca tenía un hermano llamado Labán, que salió corriendo hacia la fuente, en busca del hombre.30En cuanto vio el anillo y las pulseras en los brazos de su hermana y oyó decir a su hermana Rebeca: «Así me ha hablado el hombre», Labán fue en busca del hombre, que aún estaba con los camellos junto a la fuente.31Y le dijo: «Ven, bendito del Señor, ¿por qué permaneces fuera? Yo te he preparado alojamiento y sitio para los camellos».32El hombre entró en la casa. Desaparejaron los camellos y les dieron paja y forraje. Luego trajeron agua para que se lavasen los pies el hombre y sus acompañantes.33Pero cuando le sirvieron de comer, dijo: «No comeré hasta exponer lo que he de decir». «Habla», le respondieron.34Él dijo: «Soy criado de Abrahán.35El Señor ha colmado de bendiciones a mi amo, que ha prosperado; le ha dado ovejas y vacas, plata y oro, siervos y siervas, camellos y asnos.36Sara, la mujer de mi amo, le ha dado un hijo en su vejez; y a él le ha cedido todos sus bienes.37Mi amo me hizo prestar este juramento: “No tomarás mujer para mi hijo de entre las hijas de los cananeos, en cuya tierra habito,38sino que irás a casa de mis padres y mis parientes y allí tomarás mujer para mi hijo”.39Yo contesté a mi amo: “¿Y si la mujer no quiere venir conmigo?”.40Él replicó: “El Señor, en cuya presencia he caminado, enviará su ángel contigo y dará éxito a tu viaje, y así tomarás mujer para mi hijo en la casa de mi padre y mis parientes.41Pero quedarás libre de mi maldición si, llegado a casa de mis parientes, no te la quieren dar; entonces quedarás libre de mi maldición”.42Cuando llegué hoy a la fuente, dije: “Señor, Dios de mi amo Abrahán, si quieres dar éxito al viaje que he emprendido,43aquí estoy junto a la fuente; la muchacha que salga a sacar agua y yo le diga: ‘Dame de beber un poco de agua de tu cántaro’,44y ella me responda: ‘Bebe tú y sacaré también para tus camellos’, esa será la mujer que el Señor destina para el hijo de mi amo”.45Apenas había acabado yo de hablar para mis adentros, cuando salía Rebeca con su cántaro al hombro. Bajó a la fuente, sacó agua y le dije: “Por favor, dame de beber”.46Ella enseguida bajó el cántaro de su hombro y me respondió: “Bebe tú y abrevaré también tus camellos”. Bebí yo y ella abrevó también los camellos.47Y le pregunté: “¿De quién eres hija?”. Me respondió: “De Betuel, hijo de Najor y Milcá”. Entonces le puse un anillo en la nariz y pulseras en los brazos,48y me incliné en adoración al Señor, bendiciendo al Señor, Dios de mi amo Abrahán, que me ha guiado por el camino justo, para llevar al hijo de mi amo la hija de su hermano.49Ahora, pues, si queréis ser benévolos y leales con mi amo, decídmelo; y si no, decídmelo también, para actuar en consecuencia».50Labán y Betuel le contestaron: «El asunto viene del Señor; nosotros no podemos responderte bien o mal.51Ahí tienes a Rebeca, tómala y vete, y sea la mujer del hijo de tu amo, como el Señor ha dicho».52Cuando el criado de Abrahán oyó sus palabras, se postró en tierra ante el Señor.53Luego el criado sacó objetos de plata, objetos de oro y vestidos, y se los dio a Rebeca. Ofreció también regalos a su hermano y a su madre.54Después comieron él y sus acompañantes, y pasaron la noche. Cuando se levantaron por la mañana, dijo el criado: «Dejadme volver a mi amo».55El hermano y la madre respondieron: «Deja que la chica se quede con nosotros unos diez días, después se marchará».56Pero él replicó: «No me retengáis, ya que el Señor ha dado éxito a mi viaje; dejadme volver a mi amo».57Ellos dijeron: «Llamemos a la chica y preguntémosle su opinión».58Llamaron a Rebeca y le preguntaron: «¿Quieres ir con este hombre?». Ella respondió: «Sí».59Entonces despidieron a su hermana Rebeca, a su nodriza, al criado de Abrahán y a sus acompañantes.60Y bendijeron a Rebeca diciendo:«Tú eres nuestra hermana, | crece mil y mil veces; | que tu descendencia someta | el poder de sus enemigos».61Rebeca y sus doncellas se levantaron, montaron en los camellos y siguieron al hombre. Así el criado de Abrahán tomó a Rebeca y se fue.62Isaac había vuelto del pozo de Lajay Roi. Por entonces habitaba en la región del Negueb.63Una tarde, salió a pasear por el campo y, alzando la vista, vio acercarse unos camellos.64También Rebeca alzó la vista y, al ver a Isaac, bajó del camello.65Ella dijo al criado: «¿Quién es aquel hombre que viene por el campo en dirección a nosotros?». Respondió el criado: «Es mi amo». Entonces ella tomó el velo y se cubrió.66El criado le contó a Isaac todo lo que había hecho.67Isaac la condujo a la tienda de su madre Sara, la tomó por esposa y con su amor se consoló de la muerte de su madre.