SCRUTATIO

Martes, 7 Julio 2026 - Sant´Edda ( Letture di oggi)

Jueces 21


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1Los hijos de Israel habían jurado en Mispá: «Ninguno de nosotros entregará su hija como esposa a un benjaminita».2El pueblo llegó a Betel y allí permanecieron sentados ante Dios, hasta la tarde. Levantaron su voz y lloraron con grandes gemidos.3Decían: «¿Por qué, Señor, Dios de Israel, ha ocurrido esto en Israel, que le falte hoy una tribu?».4El pueblo se levantó de madrugada, edificaron allí un altar y ofrecieron holocaustos y sacrificios pacíficos.5Los hijos de Israel preguntaron: «¿Quién de entre todas las tribus de Israel es el que no ha subido a la asamblea ante el Señor?». Pues se había hecho un juramento solemne contra quien no subiera ante el Señor a Mispá, en estos términos: «Morirá sin remedio».6Los hijos de Israel sentían lástima de su hermano Benjamín y repetían: «Hoy ha sido extirpada una tribu de Israel.7¿Qué mujeres podemos procurarles a los que quedan, pues hemos jurado por el Señor no darles esposas de entre nuestras hijas?».8Preguntaron: «¿Quién hay entre las tribus de Israel que no haya subido ante el Señor a Mispá?». Y resultó que no había subido al campamento, a la asamblea, ningún hombre de Yabés de Galaad.9Se pasó revista al pueblo y vieron que no había allí ninguno de los habitantes de Yabés de Galaad.10Entonces la asamblea envió doce mil hombres aguerridos, a los que dio esta orden: «Id y pasad a filo de espada a los habitantes de Yabés de Galaad, incluidas las mujeres y los niños.11Esto es lo que haréis: consagraréis al anatema a todo varón y a toda mujer que haya conocido el lecho de un varón, pero a las vírgenes las dejaréis con vida». Así lo hicieron.12Hallaron entre los habitantes de Yabés de Galaad cuatrocientas jóvenes vírgenes, que no habían conocido el lecho de un varón. Y las condujeron al campamento de Siló, en la tierra de Canaán.13Toda la asamblea despachó mensajeros para hablar con los benjaminitas que se encontraban en la peña de Rimón y proponerles la paz.14Los benjaminitas regresaron entonces, y les entregaron las que habían quedado vivas de entre las mujeres de Yabés de Galaad. Pero no había bastantes para todos ellos.15El pueblo tuvo lástima de Benjamín, porque el Señor había abierto una brecha en las tribus de Israel.16Los ancianos de la comunidad preguntaron: «¿Qué haremos para dar esposas a los supervivientes, puesto que han sido exterminadas las mujeres de Benjamín?».17Dijeron: «Tenga Benjamín una posibilidad de supervivencia, a fin de que no sea exterminada una tribu de Israel.18Aunque nosotros no podemos darles esposas de entre nuestras hijas». En efecto, los hijos de Israel habían jurado: «Maldito quien dé esposa a Benjamín».19Se dijeron: «Mirad, llega la fiesta anual del Señor en Siló». Siló se encuentra al norte de Betel, a oriente del camino que sube de Betel a Siquén y al sur de Libná.20Entonces ordenaron a los benjaminitas: «Id y apostaos en las viñas.21Estad atentos, y cuando salgan las jóvenes de Siló a bailar en corro, salid de las viñas y cada cual raptará una joven de Siló. Después os marcharéis al territorio de Benjamín.22Y si vinieren sus padres o sus hermanos a querellarse contra vosotros, les diremos: Sednos benignos con ellos, pues no hemos sido capaces de tomar una mujer para cada uno en la guerra. Ciertamente no sois vosotros quienes se las habéis dado, pues en ese caso habríais incurrido en culpa».23Los benjaminitas lo hicieron así. Tomaron mujeres con arreglo a su número de las danzarinas que habían raptado. Luego emprendieron el regreso a su heredad. Reedificaron las ciudades y las habitaron.24También los hijos de Israel se fueron de allí, cada uno a su tribu y a su parentela. De allí salió cada cual a su heredad.25En aquel tiempo no había rey en Israel. Y cada uno hacía lo que le parecía bien.