SCRUTATIO

Sábado, 11 Julio 2026 - San Benedetto ( Letture di oggi)

Hebreos 10


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1Pues la ley, que presenta solo una sombra de los bienes futuros y no la realidad misma de las cosas, no puede nunca hacer perfectos a los que se acercan, pues lo hacen año tras año y ofrecen siempre los mismos sacrificios.2Si no fuera así, ¿no habrían dejado de ofrecerse, porque los ministros del culto, purificados de una vez para siempre, no tendrían ya ningún pecado sobre su conciencia?3Pero, en realidad, con estos sacrificios se recuerdan, año tras año, los pecados.4Porque es imposible que la sangre de los toros y de los machos cabríos quite los pecados.5Por eso, al entrar él en el mundo dice: Tú no quisiste sacrificios ni ofrendas, | pero me formaste un cuerpo; |6no aceptaste | holocaustos ni víctimas expiatorias.7Entonces yo dije: He aquí que vengo | —pues así está escrito en el comienzo del libro acerca de mí— | para hacer, ¡oh Dios!, tu voluntad.8Primero dice: Tú no quisiste sacrificios ni ofrendas, ni holocaustos, ni víctimas expiatorias, que se ofrecen según la ley.9Después añade: He aquí que vengo para hacer tu voluntad. Niega lo primero, para afirmar lo segundo.10Y conforme a esa voluntad todos quedamos santificados por la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha una vez para siempre.11En efecto, todo sacerdote ejerce su ministerio diariamente ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, porque de ningún modo pueden borrar los pecados.12Pero Cristo, después de haber ofrecido por los pecados un único sacrificio, está sentado para siempre jamás a la derecha de Dios13y espera el tiempo que falta hasta que sus enemigos sean puestos como estrado de sus pies.14Con una sola ofrenda ha perfeccionado definitivamente a los que van siendo santificados.15Esto nos lo atestigua también el Espíritu Santo. |En efecto, después de decir:16Así será la alianza que haré con ellos | después de aquellos días, | añade el Señor: | Pondré mis leyes en sus corazones | y las escribiré en su mente,17y no me acordaré ya de sus pecados ni de sus culpas.18Ahora bien, donde hay perdón, no hay ya ofrenda por los pecados.19Así pues, teniendo libertad para entrar en el santuario, en virtud de la sangre de Jesús,20contando con el camino nuevo y vivo que él ha inaugurado para nosotros a través de la cortina, o sea, de su carne,21y teniendo un gran sacerdote al frente de la casa de Dios,22acerquémonos con corazón sincero y llenos de fe, con el corazón purificado de mala conciencia y con el cuerpo lavado en agua pura.23Mantengámonos firmes en la esperanza que profesamos, porque es fiel quien hizo la promesa.24Fijémonos los unos en los otros para estimularnos a la caridad y a las buenas obras;25no faltemos a las asambleas, como suelen hacer algunos, sino animémonos tanto más cuanto más cercano veis el Día.26Porque, si después de haber recibido el conocimiento de la verdad pecamos deliberadamente, ya no quedan sacrificios por los pecados,27sino solo la perspectiva pavorosa del juicio y del furor del fuego que devorará a los enemigos.28Al que viola la ley de Moisés lo ejecutan sin compasión, basándose en dos o tres testigos.29¿Cuánto peor castigo pensáis que merecerá quien pisotee al Hijo de Dios, profane la sangre de la alianza que lo consagra, y ultraje al Espíritu de la gracia?30Conocemos al que dijo: Mío es el desquite, yo daré a cada cual su merecido, y también: El Señor juzgará a su pueblo.31Es terrible caer en manos del Dios vivo.32Recordad aquellos días primeros, en los que, recién iluminados, soportasteis múltiples combates y sufrimientos:33unos, expuestos públicamente a oprobios y malos tratos; otros, solidarios de los que eran tratados así.34Compartisteis el sufrimiento de los encarcelados, aceptasteis con alegría que os confiscaran los bienes, sabiendo que teníais bienes mejores y permanentes.35No renunciéis, pues, a vuestra valentía, que tendrá una gran recompensa.36Os hace falta paciencia para cumplir la voluntad de Dios y alcanzar la promesa.37Un poquito de tiempo todavía | y el que viene llegará sin retraso;38mi justo vivirá por la fe, | pero si se arredra le retiraré mi favor.39Pero nosotros no somos gente que se arredra para su perdición, sino hombres de fe para salvar el alma.