SCRUTATIO

Jueves, 9 Julio 2026 - Santa Veronica Giuliani ( Letture di oggi)

Sabiduría 16


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1Por eso, fueron justamente castigados por seres semejantes | y fueron atormentados por una plaga de alimañas.2En vez de ese castigo, favoreciste a tu pueblo | y, para satisfacer su apetito, | les proporcionaste como alimento | un manjar exquisito: las codornices.3Así que los egipcios, aun estando hambrientos, | perdían hasta el apetito natural, | asqueados por los repugnantes bichos que les habías enviado, | mientras los israelitas, después de una breve privación, | saboreaban un manjar exquisito.4Pues era justo que aquellos opresores sufrieran un hambre irremediable, | mientras a estos bastaba con mostrarles cómo eran torturados sus enemigos.5Incluso cuando les sobrevino la terrible furia de las fieras | y perecían mordidos por serpientes sinuosas, | tu ira no llegó hasta el final.6Para que escarmentaran, se les atormentó por poco tiempo, | pues tenían un signo de salvación como recordatorio del mandato de tu ley.7Y el que se volvía hacia él se curaba, no por lo que contemplaba, | sino gracias ti, Salvador de todos.8Así convenciste a nuestros enemigos | de que eres tú quien libra de todo mal.9Ellos morían por las picaduras de langostas y moscas, | sin poder encontrar remedio para sus vidas, | pues merecían ser castigados por tales bichos;10a tus hijos, en cambio, ni los dientes de las serpientes venenosas les pudieron, | sino que tu misericordia salió en su ayuda y los salvó.11Las mordeduras, que se curaban enseguida, | les recordaban tus palabras, | no fuera que cayeran en profundo olvido | y quedaran excluidos de tu bondad.12No los curó hierba ni cataplasma, | sino tu palabra, Señor, que todo lo sana.13Pues tú tienes poder sobre la vida y la muerte, | haces bajar a las puertas del Hades y haces regresar.14El hombre, en cambio, puede matar con su maldad, | pero no puede devolver el espíritu que se fue, | ni rescatar el alma ya prisionera.15Es imposible escapar de tu mano.16Los impíos que no querían conocerte | fueron castigados con la fuerza de tu brazo: | los persiguieron extrañas lluvias, granizadas, tormentas implacables | y el fuego los devoró.17Y lo más sorprendente era que con el agua, que todo lo apaga, | el fuego cobraba una violencia mayor, | pues el universo es paladín de los justos.18Unas veces la llama se amortiguaba, | para no abrasar a los animales enviados contra los impíos | y para que, al verlos, comprendieran que los impulsaba el juicio de Dios;19pero, otras veces, aun en medio del agua, la llama ardía con más fuerza que el fuego, | para destruir los frutos de una tierra malvada.20A tu pueblo, en cambio, lo alimentaste con manjar de ángeles, | y les mandaste desde el cielo un pan preparado sin esfuerzo, | lleno de toda delicia y grato a cualquier gusto.21Este sustento revelaba a tus hijos tu dulzura, | pues se adaptaba al gusto de quien lo tomaba | y se convertía en lo que cada uno quería.22Nieve y hielo resistían al fuego sin derretirse, | para que supieran que el fuego, | ardiendo entre el granizo y resplandeciendo bajo la lluvia, | destruía las cosechas de los enemigos;23mientras que, para que los justos se alimentaran, | se olvidaba hasta de su propia fuerza.24Porque la creación, sirviéndote a ti, su creador, | despliega su fuerza para castigar a los malvados | y la modera para beneficiar a los que en ti confían.25Por eso también entonces, adoptando todas las formas, | estaba al servicio de tu generosidad, que a todos sustenta, | según el deseo de los que te necesitan.26Así aprenderán tus hijos queridos, Señor, | que la variedad de frutos no alimenta al hombre, | sino tu palabra, que mantiene a los que creen en ti.27Pues lo que el fuego no pudo devorar | se derritió simplemente al calor de un tenue rayo de sol,28para que supieran que hay que adelantarse al sol para darte gracias | y salir a tu encuentro al rayar el alba.29Pues la esperanza del ingrato se derrite como escarcha invernal | y se escurre como agua inservible.