SCRUTATIO

Martes, 7 Julio 2026 - Sant´Edda ( Letture di oggi)

Éxodo 9


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1El Señor dijo a Moisés: «Preséntate al faraón y dile: Así dice el Señor, el Dios de los hebreos: Deja marchar a mi pueblo para que me rinda culto,2pues si te niegas a dejarlo marchar y lo sigues reteniendo,3la mano del Señor golpeará a tus ganados del campo —los caballos, los asnos, los camellos, las vacas y las ovejas— con una peste horrible.4Pero el Señor hará distinción entre el ganado de Israel y el ganado de Egipto, y no morirá ni una res de los hijos de Israel.5El Señor marcó un plazo, diciendo: Mañana cumplirá el Señor esta palabra contra la tierra».6Al día siguiente cumplió el Señor su palabra y murió todo el ganado de Egipto, mientras que no murió ni una res del ganado de los hijos de Israel.7El faraón mandó averiguar y, en efecto, no había muerto ni una res del ganado de Israel. Pero el corazón del faraón se endureció y no dejó marchar al pueblo.8El Señor dijo a Moisés y a Aarón: «Tomad un puñado de ceniza del horno, y que Moisés lo avente hacia el cielo en presencia del faraón.9Se convertirá en polvo sobre toda la tierra de Egipto y producirá úlceras y llagas en hombres y ganados por toda la tierra de Egipto».10Tomaron, pues, ceniza del horno y, en presencia del faraón, Moisés lo aventó hacia el cielo y los hombres y los ganados se cubrieron de úlceras y llagas.11Los magos no pudieron permanecer ante Moisés a causa de las úlceras, que les afectaron como a todos los demás egipcios.12Pero el Señor hizo que el faraón se obstinase y no les hiciese caso, como había anunciado a Moisés.13El Señor dijo a Moisés: «Madruga por la mañana, preséntate al faraón y dile: Así dice el Señor, el Dios de los hebreos: “Deja salir a mi pueblo para que me rinda culto,14porque esta vez voy a mandar todas mis plagas contra ti, tus servidores y tu pueblo, para que sepas que no hay nadie como yo en toda la tierra.15Pues si hubiera alargado mi mano y os hubiera herido de peste a ti y a tu pueblo, ahora ya habríais desaparecido de la tierra.16Pero te he dejado con vida para mostrarte mi poder y para que se proclame mi nombre en toda la tierra.17Aún te alzas como un muro frente a mi pueblo para no dejarlo marchar;18pues mira, mañana a estas horas haré caer una granizada tan fuerte como no la ha habido en Egipto desde su fundación hasta hoy.19Ahora, manda recoger tu ganado y cuanto tienes en el campo, pues sobre todos los hombres y ganados que se encuentren en el campo y no sean recogidos en casa caerá el granizo y los matará”».20Los servidores del faraón que temieron la palabra del Señor recogieron en casa a sus esclavos y ganados,21más los que no hicieron caso de la palabra del Señor dejaron en el campo a sus esclavos y ganados.22El Señor dijo a Moisés: «Extiende tu mano hacia el cielo, y caerá granizo en toda la tierra de Egipto: sobre los hombres, los ganados y sobre toda la hierba del campo en Egipto».23Moisés extendió su bastón hacia el cielo y el Señor lanzó truenos, granizo y rayos a la tierra. El Señor desencadenó una lluvia de granizo sobre la tierra de Egipto.24El granizo, con los rayos formados entre el granizo, fue tan fuerte que jamás se había visto algo semejante en la tierra de Egipto desde que comenzó a ser nación.25El granizo golpeó en toda la tierra de Egipto cuanto había en el campo, desde los hombres hasta los ganados. Machacó también el granizo toda la hierba del campo y tronchó todos los árboles del campo.26Solo en la región de Gosén, donde habitaban los hijos de Israel, no hubo granizo.27Entonces el faraón mandó llamar a Moisés y a Aarón y les dijo: «Esta vez he obrado mal; el Señor es justo, mientras yo y mi pueblo somos culpables.28Rogad al Señor que ya basta de truenos y granizo. Yo os dejaré marchar y no os retendré más».29Moisés le respondió: «Cuando salga de la ciudad, extenderé mis manos hacia el Señor y cesarán los truenos y no habrá más granizo, para que sepas que del Señor es la tierra.30Aunque sé que tú y tus servidores no teméis aún al Señor Dios».31(El lino y la cebada se estropearon, pues la cebada estaba en espiga y el lino estaba floreciendo.32El trigo y la espelta no se estropearon, por ser tardíos).33Moisés salió de la presencia del faraón y de la ciudad, y extendió sus manos hacia el Señor; cesaron los truenos y el granizo, y la lluvia dejó de caer sobre la tierra.34Viendo el faraón que habían cesado la lluvia, el granizo y los truenos, volvió a obrar mal y se obstinó de nuevo, él y sus servidores.35Se obstinó, pues, el faraón y no dejó marchar a los hijos de Israel, como había dicho el Señor por medio de Moisés.