SCRUTATIO

Miércoles, 8 Julio 2026 - Santi Aquila e Priscilla ( Letture di oggi)

Éxodo 10


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1El Señor dijo a Moisés: «Preséntate al faraón, porque yo he endurecido su corazón y el de sus servidores, para realizar mis signos en medio de ellos,2y para que puedas contar a tus hijos y nietos cómo manejé a Egipto y los signos que realicé en medio de ellos. Así sabréis que yo soy el Señor».3Moisés y Aarón se presentaron al faraón y le dijeron: «Así dice el Señor, el Dios de los hebreos: “¿Hasta cuándo te negarás a humillarte ante mí? Deja marchar a mi pueblo para que me rinda culto.4Si te niegas a dejar marchar a mi pueblo, mañana traeré la langosta sobre tu territorio;5cubrirá la superficie de la tierra, de modo que esta no pueda verse. Devorará todo el resto que se salvó de la granizada y comerá todo árbol que crece en vuestros campos.6Abarrotarán tus casas, las casas de todos tus servidores y de todos los egipcios; algo que no vieron tus padres ni tus abuelos desde que poblaron la tierra hasta hoy”». Moisés dio media vuelta y salió de la presencia del faraón.7Los servidores del faraón le dijeron: «¿Hasta cuándo va a ser ese una trampa para nosotros? Deja marchar a esa gente para que rinda culto al Señor su Dios. ¿Aún no te das cuenta de que Egipto se está arruinando?».8Hicieron, pues, volver a Moisés y a Aarón ante el faraón, que les dijo: «Id a rendir culto al Señor vuestro Dios; pero decidme ¿quiénes van a ir?».9Moisés respondió: «Iremos con nuestros niños y nuestros ancianos, con nuestros hijos y nuestras hijas, con nuestras ovejas y nuestras vacas, pues hemos de celebrar la fiesta del Señor».10Él les contestó: «¡Así esté el Señor con vosotros, como que yo os deje salir con vuestros pequeños! ¡A la vista están vuestras malas intenciones!11No; marchad si queréis solo los hombres y rendid culto al Señor, pues eso es lo que pedíais». Y los echaron de la presencia del faraón.12El Señor dijo a Moisés: «Extiende tu mano sobre la tierra de Egipto y que venga la langosta e invada la tierra de Egipto y devore toda la hierba de la tierra y cuanto quedó del granizo».13Moisés extendió su bastón sobre la tierra de Egipto y el Señor hizo soplar el viento del Este sobre la tierra todo el día y toda la noche. Al amanecer, el viento del Este había traído la langosta.14La langosta invadió toda la tierra de Egipto y se posó en todo el territorio egipcio; fue tal la cantidad de langostas que nunca la había habido ni la habrá.15Cubrió toda la superficie de la tierra, ennegreciendo el territorio; devoró toda la hierba de la tierra y todos los frutos de los árboles que habían quedado del granizo.16El faraón se apresuró a llamar a Moisés y a Aarón, y dijo: «He pecado contra el Señor vuestro Dios y contra vosotros.17Ahora, perdonad mi pecado, solo por esta vez, y rogad al Señor vuestro Dios que aparte de mí esta plaga mortal».18Moisés salió de la presencia del faraón y rogó al Señor.19El Señor cambió la dirección del viento, que sopló con fuerza del Poniente y se llevó la langosta arrojándola en el mar Rojo. No quedó ni una langosta en todo el territorio de Egipto.20Pero el Señor endureció el corazón del faraón y este no dejó marchar a los hijos de Israel.21El Señor dijo a Moisés: «Extiende tu mano hacia el cielo, y haya tinieblas sobre la tierra de Egipto, una oscuridad palpable».22Moisés extendió su mano hacia el cielo y una densa oscuridad cubrió la tierra de Egipto durante tres días.23No se veían unos a otros ni se movieron de su sitio durante tres días, mientras que todos los hijos de Israel tenían luz en sus poblados.24El faraón llamó a Moisés y dijo: «Id a ofrecer culto al Señor; también los niños pueden ir con vosotros, pero dejad las ovejas y las vacas».25Respondió Moisés: «Tienes que dejarnos llevar víctimas para los sacrificios y holocaustos que hemos de ofrecer al Señor nuestro Dios.26También el ganado tiene que venir con nosotros, sin quedar ni una res, pues de ello tenemos que ofrecer al Señor, nuestro Dios, y no sabemos qué hemos de ofrecer al Señor hasta que lleguemos allá».27Pero el Señor hizo que el faraón se obstinara en no dejarlos marchar.28El faraón, pues, le dijo: «Sal de mi presencia y cuidado con volver a presentarte; si te vuelvo a ver, morirás inmediatamente».29Respondió Moisés: «Lo que tú dices: no volveré a presentarme ante ti».