SCRUTATIO

Martes, 7 Julio 2026 - Sant´Edda ( Letture di oggi)

Isaías 49


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1Escuchadme, islas; atended, pueblos lejanos: | El Señor me llamó desde el vientre materno, | de las entrañas de mi madre, y pronunció mi nombre.2Hizo de mi boca una espada afilada, | me escondió en la sombra de su mano; | me hizo flecha bruñida, me guardó en su aljaba3y me dijo: «Tú eres mi siervo, Israel, | por medio de ti me glorificaré».4Y yo pensaba: «En vano me he cansado, | en viento y en nada he gastado mis fuerzas». | En realidad el Señor defendía mi causa, | mi recompensa la custodiaba Dios.5Y ahora dice el Señor, | el que me formó desde el vientre como siervo suyo, | para que le devolviese a Jacob, | para que le reuniera a Israel; | he sido glorificado a los ojos de Dios. | Y mi Dios era mi fuerza:6«Es poco que seas mi siervo | para restablecer las tribus de Jacob | y traer de vuelta a los supervivientes de Israel. | Te hago luz de las naciones, | para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra».7Así dice el Señor, redentor y Santo de Israel, | al despreciado, al aborrecido de las naciones, | al esclavo de los tiranos: | «Te verán los reyes, y se alzarán; | los príncipes, y se postrarán; | porque el Señor es fiel, | porque el Santo de Israel te ha elegido».8Así dice el Señor: | «En tiempo de gracia te he respondido, | en día propicio te he auxiliado; | te he defendido y constituido alianza del pueblo, | para restaurar el país, | para repartir heredades desoladas,9para decir a los cautivos: “Salid”, | a los que están en tinieblas: “Venid a la luz”. | Aun por los caminos pastarán, | tendrán praderas en todas las dunas;10no pasarán hambre ni sed, | no les hará daño el bochorno ni el sol; | porque los conduce el compasivo | y los guía a manantiales de agua.11Convertiré mis montes en caminos, | y mis senderos se nivelarán.12Miradlos venir de lejos; | miradlos, del Norte y del Poniente, | y los otros de la tierra de Sin.13Exulta, cielo; alégrate, tierra; | romped a cantar, montañas, | porque el Señor consuela a su pueblo | y se compadece de los desamparados».14Sión decía: «Me ha abandonado el Señor, | mi dueño me ha olvidado».15¿Puede una madre olvidar al niño que amamanta, | no tener compasión del hijo de sus entrañas? | Pues, aunque ella se olvidara, yo no te olvidaré.16Mira, te llevo tatuada en mis palmas, | tus muros están siempre ante mí.17Se apresuran los que te reconstruyen; | tus destructores, los que te arrasaban, se alejan de ti.18Alza tus ojos en torno y mira: | todos se reúnen, vienen hacia ti. | Por mi vida —oráculo del Señor—, | a todos los llevarás como vestido precioso, | te los ceñirás como una novia.19Porque tus ruinas, tus lugares desolados, tu país destruido | resultarán estrechos para tus habitantes, | mientras se alejarán los que te devoraban.20Los hijos que dabas por perdidos te dirán otra vez: | «Este lugar es estrecho para mí, | hazme sitio para establecerme».21Y tú pensarás para tus adentros: | «¿Quién me engendró a estos? | Si yo no tengo hijos y soy estéril; | si he estado desterrada y repudiada, | ¿quién me los ha criado? | Me habían dejado sola, | ¿de dónde salen estos?».22Esto dice el Señor: | «Mira, alzo mi mano hacia las naciones, | levanto mi estandarte hacia los pueblos: | traerán a tus hijos en brazos, | tus hijas serán llevadas a hombros.23Sus reyes serán tus ayos; | sus princesas, tus nodrizas; | se postrarán ante ti, rostro en tierra, | lamerán el polvo de tus pies | y sabrás que yo soy el Señor, | que no defraudo a quien confía en mí.24¿Se le puede quitar la presa a un soldado, | se le escapa su prisionero al vencedor?25Pues esto dice el Señor: | Aunque quiten el prisionero a un soldado | y se escape la presa al vencedor, | yo mismo defenderé tu causa, | yo mismo salvaré a tus hijos.26Tus opresores comerán su propia carne, | se embriagarán de su sangre como de vino; | y todos sabrán que yo soy el Señor, tu salvador, | y que tu libertador es el Fuerte de Jacob».