SCRUTATIO

Martes, 7 Julio 2026 - Sant´Edda ( Letture di oggi)

Isaías 37


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1Cuando lo escuchó, el rey Ezequías rasgó sus vestiduras, se cubrió de sayal y fue al templo del Señor.2Envió a Eliaquín, mayordomo de palacio, a Sobná, el secretario, y a los más ancianos de los sacerdotes; a todos, cubiertos de sayal, los envió al profeta Isaías, hijo de Amós,3para decirle: «Esto dice Ezequías: “¡Día de angustia, de castigo y de vergüenza es este día! Los niños llegan al cuello del útero, pero no hay fuerzas para darlos a luz.4Ojalá oiga el Señor, tu Dios, todas las palabras del copero mayor, enviado por el rey de Asiria, su señor, para ultrajar al Dios vivo, y castigue el Señor, tu Dios, las palabras que ha oído. ¡Eleva una plegaria en favor del resto que aún queda!”».5Cuando los siervos del rey Ezequías llegaron adonde estaba Isaías,6este les comunicó: «Así diréis a vuestro señor: Esto dice el Señor: “No tengas miedo por las palabras que has oído, con las que blasfemaron contra mí los criados del rey de Asiria.7Yo le infundiré una inquietud, y cuando oiga ciertos rumores se volverá a su tierra, y en su país haré que caiga a espada”».8El copero mayor regresó y encontró al rey de Asiria, que estaba combatiendo contra Libna. El copero había oído que el rey se había retirado de Laquis9al saber que Tirjacá, rey de Etiopía, se dirigía contra él. Envió entonces de nuevo mensajeros a Ezequías a decirle:10«Así diréis a Ezequías, rey de Judá: “Que tu Dios, en el que confías, no te engañe diciendo: ‘Jerusalén no será entregada en manos del rey de Asiria’.11Tú mismo has oído cómo trataron los reyes de Asiria a todos los países entregándolos al anatema, ¿y tú te vas a salvar?12¿Salvaron acaso los dioses de las naciones a Gosén, a Jarán, a Résef y a los habitantes de Edén en Telasar, que mis padres aniquilaron?13¿Dónde está el rey de Jamat?, ¿y el de Arpad?, ¿y los reyes de las ciudades de Sefarvaín, de Hená y de Ivá?”».14Ezequías tomó la carta de manos de los mensajeros y la leyó. Subió al templo del Señor y la desplegó ante el Señor.15Y elevó esta plegaria ante él:16«Señor, Dios de Israel, entronizado sobre los querubines, | tú solo eres el Dios para todos los reinos de la tierra. | Tú formaste los cielos y la tierra.17¡Presta oídos, Señor, y escucha! | ¡Abre tus ojos, Señor, y mira! | Escucha las palabras que mandó decir Senaquerib para ultrajar al Dios vivo.18Es verdad, Señor: los reyes asirios han asolado las naciones,19han arrojado sus dioses al fuego y los han destruido. | Pero no eran dioses, sino hechura de manos humanas, de piedra y de madera.20Pero ahora, Señor, Dios nuestro, sálvanos de sus manos | y sepan todos los reinos de la tierra que solo tú eres el Señor, Dios».21Entonces Isaías, hijo de Amós, envió a Ezequías este mensaje: «Esto dice el Señor, Dios de Israel: “He escuchado tu plegaria acerca de Senaquerib, rey de Asiria.22Esta es la palabra que el Señor pronuncia contra él: Te desprecia, se burla de ti la doncella de Sión, | menea la cabeza a tu espalda la hija de Jerusalén.23¿A quién has injuriado y ultrajado? | ¿Contra quién alzaste la voz lanzando miradas altivas? | Contra el Santo de Israel.24Injuriaste a mi Señor con tus servidores, | pensando: ‘Con mis muchos carros | he subido hasta la cumbre de los montes, | hasta las cimas del Líbano. | He talado las cimas de los cedros, los cipreses escogidos. | He alcanzado las alturas más lejanas, la más densa espesura.25Excavé y bebí agua extranjera. | Bajo las plantas de mis pies se secaron los canales de Egipto’.26¿No lo has oído? Desde antiguo lo estoy realizando. | En tiempos remotos había planeado —y ahora lo ejecuto— | que reduzcas a montones de escombros las ciudades amuralladas.27Sus habitantes, sin poder hacer nada, aterrados y confusos, | son como hierba silvestre, | pasto de los prados, musgo de tejado, | campo secado antes de sazón por el viento solano.28Sé muy bien cuando te sientas, cuando sales o cuando entras; | conozco tu estallido de rabia contra mí.29Contra mí estalló tu rabia y tu insolencia llegó hasta mis oídos. | Por eso te pongo ahora mi gancho en la nariz, mi freno en el hocico, | para hacerte volver por el camino que has venido.30Y esta será la señal para ti: | Comed este año el fruto del grano caído, el segundo lo que brota por sí mismo, | y, al tercer año, sembrad y segad, plantad viñas y comed sus frutos.31Pues los supervivientes de la casa de Judá que hayan quedado | echarán raíces en lo hondo y darán fruto por arriba,32porque ha de brotar de Jerusalén un resto, y supervivientes del monte Sión. | El celo del Señor del universo lo realizará.33Por eso, esto dice el Señor acerca del rey de Asiria: | No entrará en esta ciudad, | no disparará contra ella ni una flecha, | no avanzará contra ella con escudos, | ni levantará una rampa contra ella.34Regresará por el camino por donde vino | y no entrará en esta ciudad —dice el Señor—.35Yo haré de escudo a esta ciudad para salvarla, | por mi honor y el de David, mi siervo”».36Aquella misma noche el ángel del Señor avanzó y golpeó en el campamento asirio a ciento ochenta y cinco mil hombres. Todos eran cadáveres al amanecer.37Senaquerib, rey de Asiria, levantó el campamento y regresó a Nínive, y se quedó allí.38Un día, mientras estaba postrado en el templo de su dios Nisroc, sus hijos Adramélec y Saréser lo mataron a espada y huyeron a la tierra de Ararat. Su hijo Asaradón reinó en su lugar.