SCRUTATIO

Viernes, 17 Julio 2026 - San Alessio ( Letture di oggi)

2 Macabeos 13


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Biblia SagradaEL LIBRO DEL PUEBLO DE DIOS
1 En el año ciento cuarenta y nueve, los hombres de Judas se enteraron de que Antíoco Eupátor avanzaba sobre Judea con numerosas tropas,1 El año ciento cuarenta y nueve, los hombres de Judas se enteraron de que Antíoco Eupátor avanzaba contra Judea con un ejército numeroso,
2 y que con él venía Lisias, su tutor y jefe de gobierno, cada uno con un ejército griego de ciento diez mil infantes, cinco mil trescientos jinetes, veintidós elefantes y trescientos carros armados con hoces.2 y que con él venía Lisias, su tutor y encargado de los asuntos de Estado. Ambos conducían un ejército griego de ciento diez mil soldados, cinco mil trescientos jinetes, veintidós elefantes y trescientos carros armados de cuchillas.
3 También Menelao se unió a ellos e incitaba taimadamente a Antíoco, no para salvar a su patria, sino con la idea de que lo restableciera en el poder.3 También se unió a ellos Menelao, el cual, con toda mala intención, trataba de ganarse a Antíoco, no para salvar a su patria, sino para ser restablecido en su cargo.
4 Pero el Rey de reyes excitó la cólera de Antíoco contra aquel malvado; Lisias demostró al rey que aquel hombre era el causante de todos los males, y Antíoco ordenó conducirlo a Berea y allí ejecutarlo según las costumbres del lugar.4 Pero el Rey de los reyes provocó la indignación de Antíoco contra aquel criminal, porque Lisias le hizo ver que aquel hombre era el causante de todos los males. Entonces Antíoco ordenó que lo llevaran a Berea para que lo mataran según las costumbres del lugar.
5 Hay en Berea una torre de veinticinco metros, llena de cenizas ardientes, provista de un dispositivo giratorio, inclinado por todas partes hacia las cenizas.5 Allí hay una torre de veinticinco metros, llena de ceniza, provista de una máquina giratoria inclinada por todas partes hacia la ceniza.
6 Suben allí al reo de robo sacrílego o al autor de otros crímenes horrendos y lo precipitan para que perezca.6 Es costumbre arrojar en ese lugar a los reos de robo sacrílego o de algún otro crimen enorme, a fin de hacerlos morir.
7 Con tal suplicio murió el prevaricador Menelao, sin recibir siquiera sepultura.7 Con este suplicio murió el impío Menelao, sin ser ni siquiera sepultado en la tierra.
8 Y con toda justicia, puesto que tras haber cometido muchos delitos contra el altar, cuyo fuego y ceniza son sagrados, en la ceniza encontró la muerte.8 Esto le sucedió con toda justicia; en efecto, aquel que había perpetrado tantos crímenes contra el altar, cuyo fuego y ceniza son sagrados, encontró él mismo la muerte en la ceniza.
9 Avanzaba, pues, el rey con bárbaros sentimientos, dispuesto a tratar a los judíos peor que su padre.9 El rey avanzaba, animado de brutales sentimientos, dispuesto a tratar a los judíos con más crueldad que su mismo padre.
10 Al saberlo, Judas mandó a la gente que invocara al Señor día y noche, para que también en esta ocasión, como en otras, viniera en ayuda de quienes estaban a punto de ser privados de la ley, de la patria y del templo santo,10 Al enterarse de esto, Judas ordenó a sus tropas que invocaran al Señor día y noche, para que también esa vez, como en otras ocasiones, acudiera en auxilio de los que estaban en peligro de ser despojados de la Ley, de la patria y del Santuario,
11 y para que no permitiera que aquel pueblo, que comenzaba a vivir tranquilo, cayera en manos de gentiles irreverentes.11 y no permitiera que el pueblo, que apenas comenzaba a reanimarse, cayera en manos de paganos blasfemos.
12 Una vez que todos juntos cumplieron la orden y suplicaron al Señor misericordioso con lamentaciones, ayunos y postraciones durante tres días seguidos, Judas los animó y les mandó que estuvieran concentrados.12 Todos unánimemente cumplieron la orden y suplicaron al Señor misericordioso con lamentaciones, ayunos y postraciones, durante tres días seguidos. Entonces Judas los arengó, animándolos a estar preparados.
13 Después de reunirse en privado con los ancianos, decidió que, antes de que el ejército real entrara en Judea y se hiciera dueño de la ciudad, los suyos salieran para resolver la situación con el auxilio de Dios.13 Después de reunirse en particular con los Ancianos, resolvió no esperar que el ejército del rey invadiera Judea y se adueñara de la ciudad, sino ponerse en marcha para decidir la situación con la ayuda de Dios.
14 Judas, confiando el resultado al Creador del mundo, animó a sus hombres a combatir heroicamente hasta la muerte por las leyes, el templo, la ciudad, la patria y sus instituciones. Acampó en las cercanías de Modín.14 Judas, dejándolo todo en manos del Creador del universo, exhortó a sus compañeros a luchar valerosamente hasta la muerte por las leyes, el Santuario, la ciudad, la patria y las instituciones. Luego acampó en las inmediaciones de Modín.
15 Dio a los suyos como contraseña «Victoria de Dios» y atacó de noche la tienda real con lo más escogido de los jóvenes. Mató en el campamento a unos dos mil hombres, y los suyos hirieron al principal de los elefantes con su conductor.15 Y dando a sus hombres este santo y seña: «Victoria de Dios», atacó durante la noche con los jóvenes más aguerridos el campamento del rey. Así dio muerte a unos dos mil hombres del ejército y al más grande de los elefantes con su conductor.
16 Dejando el campamento lleno de terror y confusión, se retiraron victoriosos.16 Finalmente, sembrando el pánico y la confusión en el ejército, se retiraron victoriosos.
17 Cuando el día despuntaba, todo había terminado, gracias a la protección que el Señor había prestado a Judas.17 Al amanecer, ya todo había terminado, gracias a la protección que el Señor había brindado a Judas.
18 El rey, que había experimentado ya la valentía de los judíos, intentó apoderarse de las posiciones con estratagemas.18 El rey, que había sufrido en carne propia la audacia de los judíos, intentó apoderarse de sus fortalezas de manera sistemática.
19 Se aproximó a Betsur, plaza fuerte de los judíos; pero fue rechazado, derrotado y vencido.19 Se acercó a Betsur, plaza fuerte de los judíos, pero fue rechazado, puesto en fuga y vencido,
20 Judas hizo llegar provisiones a los sitiados.20 Judas envió a los sitiados todo lo que necesitaban,
21 Ródoco, un soldado del ejército judío, pasaba información secreta al enemigo; fue descubierto, capturado y ejecutado.21 pero Rodoco, un hombre del ejército judío, revelaba los secretos al enemigo. Por eso fue buscado, detenido y ejecutado.
22 El rey parlamentó por segunda vez con los de Betsur; hizo la paz con ellos; luego se retiró. Atacó a las tropas de Judas y fue vencido.22 El rey volvió a tratar con los habitantes de Betsur, hizo las paces con ellos y se retiró. Luego atacó a las tropas de Judas, pero fue derrotado.
23 Supo entonces que Filipo, a quien había dejado en Antioquía al frente del gobierno, se había sublevado. Consternado, llamó a los judíos, se avino a sus deseos y aceptó con juramento sus justas propuestas. Se reconcilió y ofreció un sacrificio, honró el santuario y se mostró generoso con el lugar santo.23 En ese momento supo que Filipo, a quien había dejado en Antioquía al frente del gobierno, se había sublevado. Muy consternado, mandó llamar a los judíos y juró someterse a sus legítimas demandas. Después de esta reconciliación, ofreció un sacrificio, honró al Santuario y se mostró generoso con el Lugar santo.
24 Acogió amablemente al Macabeo y dejó a Hegemónides como gobernador desde Tolemaida hasta la región de Guerar.24 El rey prestó una buena acogida al Macabeo y dejó a Hegemónidas como gobernador desde Tolemaida hasta la región de los guerraínos.
25 Salió hacia Tolemaida. Sus habitantes estaban realmente irritados e indignados por los acuerdos, que querían rescindir.25 Luego se trasladó a Tolemaida, pero sus habitantes descontentos por ese tratado, se indignaron y querían anular lo convenido.
26 Lisias subió a la tribuna e hizo la mejor defensa que pudo de lo convenido; los convenció y calmó, disponiéndoles a la benevolencia. Luego partió hacia Antioquía. Esta es la historia de la expedición del rey y de su retirada.26 Entonces Lisias subió a la tribuna y defendió el asunto lo mejor que pudo. Así los persuadió, logró calmarlos y los dispuso favorablemente. Después partió para Antioquía. Esto es lo que sucedió con la expedición y la retirada del rey.