SCRUTATIO

Martes, 7 Julio 2026 - Sant´Edda ( Letture di oggi)

2 Reyes 17


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1El año doce de Ajaz, rey de Judá, comenzó a reinar Oseas, hijo de Elá, en Samaría, sobre Israel. Reinó nueve años.2Hizo el mal a los ojos del Señor, aunque no tanto como los reyes de Israel que le precedieron.3Salmanasar, rey de Asiria, marchó contra Oseas; este se hizo vasallo suyo y le pagaba tributo.4Pero el rey de Asiria descubrió a Oseas en acto de traición, pues había despachado mensajeros a So, rey de Egipto, y había dejado de pagar tributo al rey de Asiria como en años anteriores. Entonces el rey asirio arrestó a Oseas, lo metió en la cárcel y lo encadenó.5Avanzó luego el rey de Asiria contra todo el país, comenzando por Samaría, a la que puso sitio durante tres años,6hasta que, el año noveno de Oseas, el rey de Asiria la conquistó. Deportó a Israel a Asiria y lo estableció en Jalaj, en el Jabor, río de Gozán, así como en las ciudades de los medos.7Esto sucedió porque los hijos de Israel habían pecado contra el Señor, su Dios, que los había sacado de la tierra de Egipto, sustrayéndolos a la mano del faraón, rey de Egipto; porque dieron culto a otros dioses y8siguieron las costumbres de aquellas naciones que el Señor había expulsado ante ellos.9Los hijos de Israel cometieron acciones torcidas contra el Señor, su Dios, edificándose santuarios en todas sus poblaciones, desde las atalayas de vigía hasta las ciudades amuralladas.10Se erigieron también estelas y cipos sagrados sobre toda colina elevada y bajo todo árbol frondoso.11Allí quemaban incienso, en todo lugar de culto, al modo de los pueblos paganos, a los que el Señor había expulsado ante ellos. Obraron mal, irritando al Señor,12dando culto a los ídolos, cuando el Señor les había dicho: «No haréis tal cosa».13Pues el Señor había advertido a Israel y a Judá, por boca de todos los profetas y videntes: «Convertíos de vuestros malos caminos y guardad mis mandamientos y decretos, conforme a la ley que prescribí a vuestros padres y que les transmití por mano de mis siervos los profetas».14Pero no hicieron caso, manteniendo dura la cerviz como habían hecho sus padres, que no confiaron en el Señor, su Dios.15Despreciaron así sus leyes y la alianza que estableció con sus padres, tanto como las exigencias que les impuso. Fueron tras dioses que eran nada y se volvieron nada, al imitar a las naciones de alrededor, cuando el Señor les había prescrito no actuar como ellas.16Abandonaron todos los mandamientos del Señor, su Dios, y se hicieron los ídolos fundidos de los dos becerros y el cipo sagrado. Se postraron también ante todo el ejército de los cielos y rindieron culto a Baal.17Arrojaron sus hijos e hijas a la pira de fuego, consultaron los augurios y practicaron la adivinación. Por dinero se prestaron a hacer el mal a los ojos del Señor, hasta el punto de encender su ira.18Y se encolerizó el Señor sobremanera contra Israel, apartándolos de su presencia. Solo quedó la tribu de Judá.19Pero tampoco Judá guardó los mandamientos del Señor, su Dios, al seguir las costumbres que Israel había practicado.20Rechazó por eso el Señor la descendencia de Israel, los humilló y entregó en manos de saqueadores, hasta arrojarlos de su presencia.21Porque Israel se había desgajado de la casa de David haciendo rey a Jeroboán, hijo de Nebat, quien provocó que Israel se alejara del Señor y cometiese un gran pecado.22Luego los hijos de Israel persistieron en todos los pecados en los que Jeroboán había incurrido; no se apartaron de ellos.23Así fue como el Señor apartó a Israel de su presencia, según había advertido por medio de todos sus siervos los profetas, y deportó a Israel lejos de su tierra, a Asiria, hasta el día de hoy.24El rey de Asiria hizo venir gentes de Babilonia, de Cutá, de Avá, de Jamat y de Sefarvaín para establecerlos en las poblaciones de Samaría, en lugar de los hijos de Israel, y ellos tomaron posesión de Samaría y habitaron sus ciudades.25Cuando se establecieron allí, no conocían el culto del Señor y el Señor soltó leones que causaban muertos entre ellos.26Entonces dijeron al rey de Asiria: «Las gentes paganas que has deportado y establecido en las poblaciones de Samaría no conocen las reglas del dios de la tierra y este ha soltado leones que los están matando, porque no conocen las reglas del dios de la tierra».27Y el rey de Asiria dio orden: «Enviad a uno de los sacerdotes que habéis deportado. Que vaya a establecerse allí y les enseñe las reglas del dios de la tierra».28De tal manera, uno de los sacerdotes deportados de Samaría fue a establecerse en Betel y les instruyó sobre cómo dar culto al Señor.29Sin embargo, cada uno de aquellos pueblos paganos continuaba fabricando sus propios dioses y los instalaban en los santuarios que habían construido los samaritanos; cada grupo los ponía en las poblaciones que habitaba.30Así las gentes de Babilonia hacían unos Sucot Benot, las de Cutá un Nergal, las de Jamat un Asimá,31los eveos un Nibjás y un Tartac, y los sefarvitas quemaban a sus hijos en honor de Adramélec y Anamélec, sus dioses.32También daban culto al Señor y nombraron entre ellos sacerdotes para los santuarios que oficiaban en los lugares de culto.33Servían a la vez al Señor y a sus dioses, según las costumbres de las naciones de las que habían sido deportados34y, hasta el día de hoy, han seguido practicando sus ritos antiguos.No rinden culto al Señor y no siguen sus preceptos y sus ritos, la doctrina y la ley que mandó el Señor a los hijos de Jacob, al que puso el nombre de Israel.35Pues el Señor había hecho una alianza con ellos mediante el siguiente mandato: «No daréis culto a otros dioses, no os postraréis ante ellos, no les serviréis ni ofreceréis sacrificios.36Rendiréis culto únicamente al Señor, que os trajo de la tierra de Egipto con gran fuerza y con su brazo extendido; os postraréis ante él y a él ofreceréis sacrificios.37Habéis de guardar los preceptos, los ritos, la doctrina y la ley que os di por escrito, cumpliéndolos todos los días, y no habéis de dar culto a otros dioses.38No olvidéis la alianza que hice con vosotros; no deis culto a otros dioses.39Pues solo al Señor vuestro Dios rendiréis culto y él os librará de las manos de todos vuestros enemigos».40Mas ellos no obedecieron, sino que persistían en sus antiguos ritos.41Así daban culto aquellas gentes al Señor, pero servían también a sus ídolos y, hasta el día de hoy sus hijos y los hijos de sus hijos han seguido actuando como lo hicieron sus padres.