SCRUTATIO

Martes, 1 Septiembre 2026 - Sant Egidio ( Letture di oggi)

Salmos 31


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EL LIBRO DEL PUEBLO DE DIOSBiblia Sagrada
1 Del maestro de coro. Salmo de David.

1 Al Director. Salmo de David.
2 Yo me refugio en ti, Señor,

¡que nunca me vea defraudado!

Líbrame, por tu justicia

2 A ti, Señor, me acojo: | no quede yo nunca defraudado; | tú, que eres justo, ponme a salvo,
3 inclina tu oído hacia mí

y ven pronto a socorrerme.

Sé para mí una roca protectora,

un baluarte donde me encuentre a salvo,

3 inclina tu oído hacia mí; | ven aprisa a librarme, | sé la roca de mi refugio, | un baluarte donde me salve,
4 porque tú eres mi Roca y mi baluarte:

por tu Nombre, guíame y condúceme.

4 tú que eres mi roca y mi baluarte; | por tu nombre dirígeme y guíame:
5 Sácame de la red que me han tendido,

porque tú eres mi refugio.

5 sácame de la red que me han tendido, | porque tú eres mi amparo.
6 Yo pongo mi vida en tus manos:

tú me rescatarás, Señor, Dios fiel.

6 A tus manos encomiendo mi espíritu: | tú, el Dios leal, me librarás;
7 Yo detesto a los que veneran ídolos vanos

y confío en el Señor.

7 tú aborreces a los que veneran ídolos inertes, | pero yo confío en el Señor;
8 ¡Tu amor será mi gozo y mi alegría!

Cuando tú viste mi aflicción

y supiste que mi vida peligraba,

8 tu misericordia sea mi gozo y mi alegría. | Te has fijado en mi aflicción, | velas por mi vida en peligro;
9 no me entregaste al poder del enemigo,

me pusiste en un lugar espacioso.

9 no me has entregado en manos del enemigo, | has puesto mis pies en un camino ancho.
10 Ten piedad de mí, Señor,

porque estoy angustiado:

mis ojos, mi garganta y mis entrañas

están extenuados de dolor.

10 Piedad, Señor, que estoy en peligro; | se consumen de dolor mis ojos, | mi garganta y mis entrañas.
11 Mi vida se consume de tristeza,

mis años, entre gemidos;

mis fuerzas decaen por la aflicción

y muy huesos están extenuados.

11 Mi vida se gasta en el dolor, | mis años en los gemidos; | mi vigor decae con las penas, | mis huesos se consumen.
12 Soy la burla de todos mis enemigos

y la irrisión de mis propios vecinos;

para mis amigos soy motivo de espanto,

los que me ven por la calle huyen de mí,

12 Soy la burla de todos mis enemigos, | la irrisión de mis vecinos, | el espanto de mis conocidos: | me ven por la calle y escapan de mí.
13 Como un muerto, he caído en el olvido,

me he convertido en una cosa inútil.

13 Me han olvidado como a un muerto, | me han desechado como a un cacharro inútil.
14 Oigo los rumores de la gente

y amenazas por todas partes,

mientras se confabulan contra mí

y traman quitarme la vida.

14 Oigo el cuchicheo de la gente, | y todo me da miedo; | se conjuran contra mí | y traman quitarme la vida.
15 Pero yo confío en ti, Señor,

y te digo: «Tú eres mi Dios,

15 Pero yo confío en ti, Señor; | te digo: «Tú eres mi Dios».
16 mi destino está en tus manos».

Líbrame del poder de mis enemigos

y de aquellos que me persiguen.

16 En tus manos están mis azares: | líbrame de mis enemigos que me persiguen;
17 Que brille tu rostro sobre tu servidor,

sálvame por tu misericordia;

17 haz brillar tu rostro sobre tu siervo, | sálvame por tu misericordia.
18 Señor, que no me avergüence

de haberte invocado.

Que se avergüencen los malvados

y bajen mudos al Abismo;

18 Señor, no quede yo defraudado | tras haber acudido a ti; | queden defraudados los malvados, | y bajen llorando al abismo,
19 que enmudezcan los labios mentirosos,

los que profieren insolencias contra el justo

con soberbia y menosprecio.

19 enmudezcan los labios mentirosos, | que profieren insolencias contra el justo, | con soberbia y con desprecio.
20 ¡Qué grande es tu bondad, Señor!

Tú la reservas para tus fieles;

y la brindas a los que se refugian en ti,

en la presencia de todos.

20 Qué bondad tan grande, Señor, | reservas para los que te temen, | y concedes a los que a ti se acogen | a la vista de todos.
21 Tú los ocultas al amparo de tu rostro

de las intrigas de los hombres;

y los escondes en tu Tienda de campaña,

lejos de las lenguas pendencieras.

21 En el asilo de tu presencia los escondes | de las conjuras humanas; | los ocultas en tu tabernáculo, | frente a las lenguas pendencieras.
22 ¡Bendito sea el Señor!

El me mostró las maravillas de su amor

en el momento del peligro.

22 Bendito sea el Señor, que ha hecho por mí | prodigios de misericordia | en la ciudad amurallada.
23 En mi turbación llegué a decir:

«He sido arrojado de tu presencia».

Pero tú escuchaste la voz de mi súplica,

cuando yo te invocaba.

23 Yo decía en mi ansiedad: | «Me has arrojado de tu vista»; | pero tú escuchaste mi voz suplicante | cuando yo te gritaba.
24 Amen al Señor, todos sus fieles,

porque él protege a los que son leales

y castiga con severidad a los soberbios.

24 Amad al Señor, fieles suyos; | el Señor guarda a sus leales, | y a los soberbios los paga con creces.
25 Sean fuertes y valerosos,

todos los que esperan en el Señor.
25 Sed fuertes y valientes de corazón | los que esperáis en el Señor.