SCRUTATIO

Utorak, 15 Rujan 2026 - Beata Maria Vergine Addolorata ( Letture di oggi)

Druga knjiga o Samuelu 9


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Biblija HrvatskiBiblia Sagrada
1 Jednoga dana upita David: »Ima li još koji preživjeli od Šaulove kuće da mu učinim milost zbog Jonatana?«1 Había un hombre de Benjamín, de nombre Quis, hijo de Abiel, hijo de Seror, hijo de Becorat, hijo de Afij, hijo de un benjaminita. Era un hombre de buena posición.
2 A bijaše u Šaulovoj kući sluga po imenu Siba: njega dozvaše pred Davida i kralj ga zapita: »Jesi li ti Siba?« A on odgovori: »Jesam, tvoj sluga!«2 Tenía un hijo llamado Saúl, fornido y apuesto. No había entre los hijos de Israel nadie mejor que él. De hombros para arriba, sobrepasaba a todo el pueblo.
3 A kralj nastavi: »Zar nema više nikoga od Šaulove kuće da mu iskažem milost kao što je Božja milost?« A Siba odgovori kralju: »Ima još Jonatanov sin koji je hrom na obje noge.«3 Las borricas de Quis, padre de Saúl, se habían extraviado; por ello ordenó a su hijo: «Toma contigo a uno de los criados, ponte en camino y vete a buscar las borricas».
4 Kralj ga upita: »Gdje je on?« A Siba odgovori kralju: »Eno ga u kući Makira, sina Amielova, u Lo Debaru.«4 Atravesaron la montaña de Efraín y recorrieron la comarca de Salisá, sin encontrarlas. Atravesaron la comarca de Saalín y el territorio benjaminita, pero no dieron con ellas.
5 Tada kralj David posla po njega u kuću Makira, sina Amielova, iz Lo Debara.5 Al llegar a la comarca de Suf, Saúl dijo al criado que estaba con él: «Vamos a volvernos, no sea que mi padre deje de ocuparse de las borricas y esté inquieto por nosotros».
6 Kad je Meribaal, sin Jonatana, sina Šaulova, došao k Davidu, pade ničice i pokloni se. A David reče: »Meribaale!« On odgovori: »Evo tvoga sluge!«6 Le contestó el criado: «Precisamente hay un hombre de Dios en esta ciudad. Es un hombre estimado; cuanto predice sucede sin falta. Vayamos allá. Quizá nos aclare algo respecto al viaje que estamos haciendo».
7 A David mu reče: »Ne boj se, jer ti želim iskazati milost zbog tvoga oca Jonatana. Vratit ću ti sva polja tvoga djeda Šaula, a ti ćeš svagda jesti kruh za mojim stolom.«7 Saúl le dijo: «Vamos, pues. Pero ¿qué llevaremos a ese hombre? Porque se ha agotado el pan de los zurrones y no tenemos nada que llevar como obsequio al hombre de Dios. ¿Qué nos queda?».
8 Meribaal se pokloni i reče: »Što je tvoj sluga te iskazuješ milost mrtvome psu kao što sam ja?«8 El criado volvió a decirle: «Tengo en mi poder unos tres gramos de plata. Se lo daré al hombre de Dios, para que nos aclare algo acerca del viaje».
9 Potom kralj dozva Sibu, Šaulova slugu, i reče mu: »Sve što je pripadalo Šaulu i njegovoj kući, sve to dajem sinu tvoga gospodara.9 (Antiguamente, en Israel, la persona que iba a consultar a Dios decía: «Vamos a ver al vidente». Pues al profeta de hoy se le llamaba entonces vidente).
10 Ti ćeš mu sa svojim sinovima i sa svojim slugama obrađivati zemlju, od nje ćeš skupljati žetvu da obitelj tvoga gospodara ima kruha; a Meribaal, sin tvoga gospodara, jest će svagda za mojim stolom.« A Siba imaše petnaest sinova i dvadeset slugu.10 Saúl dijo al criado: «Tu propuesta es acertada. Hala, vayamos». Y se encaminaron a la ciudad donde se encontraba el hombre de Dios.
11 Siba odgovori kralju: »Tvoj će sluga učiniti sve što je moj gospodar i kralj zapovjedio svome sluzi.«
Meribaal je, dakle, jeo za Davidovim stolom kao jedan između kraljevih sinova.
11 Mientras subían la cuesta de la ciudad, encontraron unas jóvenes que salían en busca de agua, y les preguntaron: «¿Está aquí el vidente?».
12 Meribaal je imao maloga sina po imenu Mika. A svi koji su živjeli u Sibinoj kući bijahu u službi Meribaala.12 Les respondieron: «Sí, está aquí. Date prisa. Ha venido a la ciudad, porque hoy celebra el pueblo un sacrificio en el altozano.
13 A Meribaal je boravio u Jeruzalemu, jer je uvijek jeo za kraljevim stolom. Bio je hrom na obje noge.13 Al entrar en la ciudad, le encontraréis antes de que suba al altozano a comer. El pueblo no se pondrá a comer hasta que llegue, dado que ha de bendecir el sacrificio. Después se pondrán a comer los invitados. Subid ahora y lo encontraréis al momento».
14 Subieron a la ciudad. Y justo al entrar, Samuel salía a su encuentro, para subir al altozano.
15 Un día antes de la llegada de Saúl, el Señor había hecho esta revelación a Samuel:
16 «Mañana a esta hora te enviaré a un hombre de la tierra de Benjamín, para que lo unjas como jefe de mi pueblo Israel. Salvará a mi pueblo de la mano de los filisteos, porque he visto a mi pueblo y su clamor ha llegado hasta mí».
17 En cuanto Samuel vio a Saúl, el Señor le advirtió: «Ese es el hombre de quien te hablé. Ese gobernará a mi pueblo».
18 Saúl se acercó a Samuel en medio de la puerta, y le dijo: «Haz el favor de indicarme dónde está la casa del vidente».
19 Samuel respondió: «Yo soy el vidente. Sube delante de mí al altozano y comeréis hoy conmigo. Mañana te dejaré marchar y te aclararé cuanto te preocupa.
20 Por lo que se refiere a las borricas que se te extraviaron, hoy hace tres días, no te preocupes por ellas, porque han aparecido. ¿De quién es cuanto hay de preciado en Israel? ¿No es tuyo y de la casa de tu padre?».
21 Saúl respondió: «¿No soy yo benjaminita, de la más pequeña de las tribus de Israel, y mi familia la más pequeña de las familias de la tribu de Benjamín? ¿Por qué me dices eso?».
22 Samuel se llevó con él a Saúl y a su criado, los introdujo en la sala y les dio un puesto a la cabecera de los convidados. Eran unas treinta personas.
23 Samuel advirtió al cocinero: «Sirve la ración que te entregué, de la que te dije: resérvala junto a ti».
24 El cocinero sacó el pernil y la cola y los puso ante Saúl. Samuel le dijo: «Ahí tienes lo que ha quedado: come. Se te reservó para esta ocasión, cuando propuse invitar al pueblo». Saúl comió con Samuel aquel día.
25 Después bajaron del altozano a la ciudad y siguió hablando con Saúl en la azotea.
26 Se levantaron temprano y, al despuntar el alba, Samuel llamó a Saúl a la azotea: «Levántate, quiero despedirte». Se levantó Saúl y salieron fuera los dos, él y Samuel.
27 Cuando bajaban por el extremo de la ciudad, le dijo Samuel: «Manda al criado que pase delante de nosotros. —Y pasó—. Tú, detente un momento; quiero comunicarte una palabra de Dios».