SCRUTATIO

Miércoles, 8 Julio 2026 - Santi Aquila e Priscilla ( Letture di oggi)

1 Juan 3


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1Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! El mundo no nos conoce porque no lo conoció a él.2Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.3Todo el que tiene esta esperanza en él se purifica a sí mismo, como él es puro.4Todo el que comete pecado quebranta también la ley, pues el pecado es quebrantamiento de la ley.5Y sabéis que él se manifestó para quitar los pecados, y en él no hay pecado.6Todo el que permanece en él no peca. Todo el que peca no lo ha visto ni conocido.7Hijos míos, que nadie os engañe. Quien obra la justicia es justo, como él es justo.8Quien comete el pecado es del Diablo, pues el Diablo peca desde el principio. El Hijo de Dios se manifestó para deshacer las obras del Diablo.9Todo el que ha nacido de Dios no comete pecado, porque su germen permanece en él, y no puede pecar, porque ha nacido de Dios.10En esto se reconocen los hijos de Dios y los hijos del Diablo: todo el que no obra la justicia no es de Dios, ni tampoco el que no ama a su hermano.11Este es el mensaje que habéis oído desde el principio: que nos amemos unos a otros.12No seamos como Caín, que procedía del Maligno y asesinó a su hermano. ¿Y por qué lo asesinó? Porque sus obras eran malas, mientras que las de su hermano eran justas.13No os sorprenda, hermanos, que el mundo os odie;14nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida porque amamos a los hermanos. El que no ama permanece en la muerte.15El que odia a su hermano es un homicida. Y sabéis que ningún homicida lleva permanentemente en sí vida eterna.16En esto hemos conocido el amor: en que él dio su vida por nosotros. También nosotros debemos dar nuestra vida por los hermanos.17Pero si uno tiene bienes del mundo y, viendo a su hermano en necesidad, le cierra sus entrañas, ¿cómo va a estar en él el amor de Dios?18Hijos míos, no amemos de palabra y de boca, sino de verdad y con obras.19En esto conoceremos que somos de la verdad y tranquilizaremos nuestro corazón ante él,20en caso de que nos condene nuestro corazón, pues Dios es mayor que nuestro corazón y lo conoce todo.21Queridos, si el corazón no nos condena, tenemos plena confianza ante Dios.22Cuanto pidamos lo recibimos de él, porque guardamos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada.23Y este es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo, Jesucristo, y que nos amemos unos a otros, tal como nos lo mandó.24Quien guarda sus mandamientos permanece en Dios, y Dios en él; en esto conocemos que permanece en nosotros: por el Espíritu que nos dio.