SCRUTATIO

Miércoles, 8 Julio 2026 - Santi Aquila e Priscilla ( Letture di oggi)

Romanos 9


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1Digo la verdad en Cristo, no miento —mi conciencia me atestigua que es así, en el Espíritu Santo—:2siento una gran tristeza y un dolor incesante en mi corazón;3pues desearía ser yo mismo un proscrito, alejado de Cristo, por el bien de mis hermanos, los de mi raza según la carne:4ellos son israelitas y a ellos pertenecen el don de la filiación adoptiva, la gloria, las alianzas, el don de la ley, el culto y las promesas;5suyos son los patriarcas y de ellos procede el Cristo, según la carne; el cual está por encima de todo, Dios bendito por los siglos. Amén.6Pero no es que haya fallado la palabra de Dios. Pues no todos los que proceden de Israel son Israel;7ni porque sean descendencia de Abrahán son todos hijos, sino que tus descendientes se llamarán tales a través de Isaac.8Es decir, hijos de Dios no son los hijos de la carne, sino que los hijos de la promesa son los que se cuentan como descendencia.9Porque las palabras de la promesa son estas: por este tiempo volveré y Sara tendrá un hijo.10Y no solo esto, sino que también Rebeca concibió de uno solo, es decir, de nuestro padre Isaac;11pues bien, para que el designio de Dios se mantuviese conforme a la elección, es decir, para que su cumplimiento12no dependiese de las obras sino del que llama, antes de que hubieran nacido y de que hubieran hecho nada bueno o malo, se le dijo a Rebeca que el mayor servirá al menor;13según está escrito: He amado a Jacob y he odiado a Esaú.14¿Qué diremos, pues? ¿Acaso hay injusticia en Dios? De ningún modo.15Pues a Moisés le dice: Me compadeceré de quien me compadezca y me apiadaré de quien me apiade.16En consecuencia, no está en el que quiere ni en el que corre, sino en Dios que se compadece.17La Escritura dice, en efecto, al faraón: Te he suscitado precisamente para esto: para mostrar en ti mi fuerza y para que mi nombre se difunda en toda la tierra.18Es decir, se compadece de quien quiere y endurece a quien quiere.19Pero tú me dirás: entonces ¿por qué aún se queja? En realidad, ¿Quién podrá oponerse a su voluntad?20Más bien habría que preguntar: Oh hombre, ¿quién eres tú para enfrentarte a Dios? ¿Acaso dirá la vasija al que la modela, «por qué me has hecho así»?21¿O acaso no puede el alfarero modelar con la misma arcilla un objeto destinado a usos nobles y otro dedicado a usos menos nobles?22¿Y si Dios, queriendo mostrar su ira y dar a conocer su poder, soportó con mucha paciencia objetos de ira destinados a la perdición,23con el fin de dar a conocer la riqueza de su gloria en favor de los objetos de misericordia preparados para la gloria…?24Y estos tales somos nosotros, a los que ha llamado no solo de entre los judíos, sino también de entre los gentiles,25según afirma también en el profeta Oseas: Al que no es pueblo mío lo llamaré pueblo mío y a la que no es amada la llamaré amada;26y en el lugar donde se les dijo: no sois mi pueblo, allí mismo se los llamará hijos del Dios vivo.27Isaías, por su parte, clama acerca de Israel: Aunque fuera el número de los hijos de Israel como la arena del mar, se salvará un resto.28Pues el Señor cumplirá su palabra sobre la tierra perfectamente y pronto.29Y según predijo Isaías: Si el Señor del universo no nos hubiera dejado una semilla, habríamos llegado a ser como Sodoma y nos habríamos asemejado a Gomorra.30Entonces, ¿qué diremos? Que los gentiles, que no buscaban la justicia, han alcanzado la justicia, es decir, la justicia de la fe,31mientras que Israel, que buscaba la ley de la justicia, no alcanzó la ley.32¿Por qué? Porque la buscaba no en virtud de la fe, sino como si se pudiera alcanzar en virtud de las obras: tropezaron en la piedra de tropiezo,33según está escrito: He aquí que pongo en Sión una piedra de tropiezo y una roca de escándalo; pero el que crea en ella no será confundido.