SCRUTATIO

Martes, 1 Septiembre 2026 - Sant Egidio ( Letture di oggi)

Eclesiástico/Ben Sirá 38


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Biblia SagradaEL LIBRO DEL PUEBLO DE DIOS
1 Honra al médico por los servicios que presta, | que también a él lo creó el Señor.1 Honra al médico por sus servicios, como corresponde, porque también a él lo ha creado el Señor.
2 Del Altísimo viene la curación, | y del rey se reciben las dádivas.2 La curación procede del Altísimo, y el médico recibe presentes del rey.
3 La ciencia del médico le hace erguir la cabeza, | y es admirado por los poderosos.3 La ciencia del médico afianza su prestigio y él se gana la admiración de los grandes.
4 El Señor hace que la tierra produzca remedios, | y el hombre prudente no los desprecia.4 El Señor hizo brotar las plantas medicinales, y el hombre prudente no las desprecia.
5 ¿Acaso no endulzó el agua con un leño, | para que se conociera su poder?5 ¿Acaso una rama no endulzó el agua, a fin de que se conocieran sus propiedades?
6 Él es quien da la ciencia a los humanos, | para que lo glorifiquen por sus maravillas.6 El Señor dio a los hombres la ciencia, para ser glorificado por sus maravillas.
7 Con sus medios el médico cura y elimina el sufrimiento, | con ellos el farmacéutico prepara sus mezclas.7 Con esos remedios el médico cura y quita el dolor, y el farmacéutico prepara sus ungüentos.
8 Y así nunca se acaban las obras del Señor, | de él procede el bienestar sobre toda la tierra.8 Así, las obras del Señor no tienen fin, y de él viene la salud a la superficie de la tierra.
9 Hijo, en tu enfermedad, no te desanimes, | sino ruega al Señor, que él te curará.9 Si estás enfermo, hijo mío, no seas negligentes, ruega al Señor, y él te sanará.
10 Aparta tus faltas, corrige tus acciones | y purifica tu corazón de todo pecado.10 No incurras en falta, enmienda tu conducta y purifica tu corazón de todo pecado.
11 Ofrece incienso, un memorial de flor de harina | y ofrendas generosas según tus medios.11 Ofrece el suave aroma y el memorial de harina, presenta una rica ofrenda, como si fuera la última.
12 Luego recurre al médico, pues también a él lo creó el Señor; | que no se aparte de tu lado, pues lo necesitas:12 Después, deja actuar al médico, porque el Señor lo creó; que no se aparte de ti, porque lo necesitas.
13 hay ocasiones en que la curación está en sus manos. |13 En algunos casos, tu mejoría está en sus manos,
14 También ellos rezan al Señor, | para que les conceda poder aliviar el dolor, | curar la enfermedad y salvar tu vida.14 y ellos mismos rogarán al Señor que les permita dar un alivio y curar al enfermo, para que se restablezca.
15 El que peca contra su Hacedor | ¡caiga en manos del médico!15 El hombre que peca delante de su Creador, ¡que caiga en manos del médico!
16 Hijo, por un muerto derrama lágrimas, | y como quien sufre atrozmente, entona un lamento; | amortaja el cadáver como es debido, | y no descuides su sepultura.16 Hijo mío, por un muerto, derrama lágrimas, y entona un lamento, como quien sufre terriblemente. Entierra su cadáver en la forma establecida y no descuides su sepultura.
17 Llora amargamente, date fuertes golpes de pecho, | celebra el duelo según su dignidad: | un día o dos para evitar murmuraciones, | pero luego consuélate de tu tristeza.17 Llora amargamente, golpéate el pecho, y observa el duelo que él se merece, uno o dos días, para evitar comentarios, y luego consuélate de tu tristeza.
18 Porque la tristeza lleva a la muerte, | y la pena del corazón consume las fuerzas.18 Porque la tristeza lleva a la muerte y un corazón abatido quita las fuerzas.
19 En la desgracia se prolonga la pena, | la vida del pobre le aflige el corazón.19 En la desgracia la tristeza es permanente, y el corazón maldice una vida miserable.
20 No te abandones a la tristeza, | apártala, pensando en el final.20 No te dejes llevar por la tristeza, aléjala, acordándote de tu fin.
21 No olvides que no hay retorno; | al difunto no le aprovecha tu tristeza y a ti te perjudicas.21 Nunca lo olvides: ¡no hay camino de retorno! Al muerto, no podrás serle útil y te harás mal a ti.
22 Recuerda mi sentencia, que será también la tuya: | «a mí me tocó ayer, a ti te toca hoy».22 «Recuerda mi destino, que será también el tuyo: ayer a mí y hoy a ti».
23 Con el descanso del muerto haz que descanse su memoria, | consuélate de él, una vez que ha dejado de existir.23 Ya que el muerto descansa, deja en paz su memoria, y trata de consolarte, porque ha partido su espíritu.
24 La sabiduría del escriba se adquiere en los ratos de ocio, | el que se libera de los negocios se hará sabio.24 La sabiduría del escriba exige tiempo y dedicación, y el que no está absorbido por otras tareas, se hará sabio.
25 ¿Cómo podrá llegar a sabio el que empuña el arado, | y alardea de tener por lanza la aguijada, | el que conduce bueyes, los arrea mientras trabajan | y no sabe hablar más que de novillos?25 ¿Cómo se hará sabio el que maneja el arado y se enorgullece de empuñar la picana, el que guía los bueyes, trabaja con ellos, y no sabe hablar más que de novillos?
26 Se dedica con empeño a abrir surcos | y se desvela cebando terneras.26 El pone todo su empeño en abrir los surcos y se desvela por dar forraje a las terneras.
27 De igual modo el obrero o artesano | que trabaja noche y día; | los que graban las efigies de los sellos | y se afanan por variar los detalles; | ponen todo su empeño en igualar el modelo | y pasan las noches rematando la obra.27 Lo mismo pasa con el artesano y el constructor, que trabajan día y noche; con los que graban las efigies de los sellos y modifican pacientemente los diseños: ellos se dedican a reproducir el modelo y trabajan hasta tarde para acabar la obra.
28 También al herrero sentado junto al yunque, | atento a los trabajos del hierro: | el vapor del fuego le perjudica la carne | y en el calor de la fragua se fatiga; | el ruido del martillo lo ensordece | y sus ojos están fijos en el modelo de la herramienta; | se esfuerza por concluir su obra | y pasa sus noches puliendo todos los detalles.28 Lo mismo pasa con el herrero, sentado junto al yunque, con la atención fija en el hierro que forja: el vaho del fuego derrite su carne y él se debate con el calor de la fragua; el ruido del martillo ensordece sus oídos y sus ojos están fijos en el modelo del objeto; pone todo su empeño en acabar sus obras y se desvela por dejarlas bien terminadas.
29 Igualmente el alfarero sentado a su tarea, | haciendo girar el torno con sus pies, | continuamente preocupado por su trabajo | y atareado en producir más cantidad de piezas;29 Lo mismo pasa con el alfarero, sentado junto a su obra, mientras hace girar el torno con sus pies: está concentrado exclusivamente en su tarea y apremiado por completar la cantidad;
30 con su brazo moldea la arcilla, | con sus pies ablanda su dureza; | se esfuerza por acabar el barnizado | y pasa sus noches limpiando el horno.30 con su brazo modela la arcilla y con los pies vence su resistencia; pone todo su empeño en acabar el barnizado y se desvela por limpiar el horno.
31 Todos estos confían en sus manos, | y cada uno es experto en su oficio.31 Todos ellos confían en sus manos, y cada uno se muestra sabio en su oficio.
32 Sin ellos no se podría construir una ciudad, | ni se podría habitar ni circular por ella.32 Sin ellos no se levantaría ninguna ciudad, nadie la habitaría ni circularía por ella.
33 Pero no se les busca para el consejo del pueblo, | ni ocupan puestos de honor en la asamblea. | No se sientan en el sitial del juez, | ni comprenden las disposiciones del derecho.33 Pero no se los buscará para el consejo del pueblo ni tendrán preeminencia en la asamblea; no se sentarán en el tribunal del juez ni estarán versados en los decretos de la Alianza.
34 No son capaces de enseñar ni de juzgar, | ni figuran entre los autores de proverbios. | Pero ellos aseguran el funcionamiento del mundo | y su preocupación está en las tareas de su oficio.34 No harán brillar la instrucción ni el derecho, ni se los encontrará entre los autores de proverbios. Sin embargo, ellos afianzan la creación eterna y el objeto de su plegaria son los trabajos de su oficio.