SCRUTATIO

Martes, 25 Agosto 2026 - San Bartolomeo ( Letture di oggi)

Salmos 115


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EL LIBRO DEL PUEBLO DE DIOSBiblia Maria
1 No nos glorifiques a nosotros, Señor:

glorifica solamente a tu Nombre,

por tu amor y tu fidelidad.

1 (10) Salmo. Conservei a confiança ainda quando podia dizer: “Em verdade sou extremamente infeliz”.
2 ¿Por qué han de decir las naciones:

«¿Dónde está su dios»?

2 (11) Em meu pavor eu dizia: “O homem é um apoio falaz”.
3 Nuestro Dios está en el cielo y en la tierra,

él hace todo lo que quiere.

3 (12) Mas que poderei retribuir ao Senhor por tudo o que ele me tem dado?
4 Los ídolos, en cambio, son plata y oro,

obra de las manos de los hombres.

4 (13) Erguerei o cálice da salvação, invocando o nome do Senhor.
5 Tienen boca, pero no hablan,

tienen ojos, pero no ven;

5 (14) Cumprirei os meus votos para com o Senhor, na presença de todo o seu povo.
6 tienen orejas, pero no oyen,

tienen nariz, pero no huelen.

6 (15) É penoso para o Senhor ver morrer os seus fiéis.
7 Tienen manos, pero no palpan,

tienen pies, pero no caminan;

ni un solo sonido sale de su garganta.

7 (16) Senhor, eu sou vosso servo; vosso servo, filho de vossa serva: quebrastes os meus grilhões.
8 Como ellos serán los que los fabrican,

los que ponen en ellos su confianza.

8 (17) Irei oferecer-vos um sacrifício de louvor, invocando o nome do Senhor.
9 Pueblo de Israel, confía en el Señor:

él es tu ayuda y tu escudo;

9 (18) Cumprirei os meus votos para com o Senhor, na presença de todo o seu povo,
10 familia de Aarón, confía en el Señor;

él es tu ayuda y tu escudo;

10 (19) nos átrios da casa do Senhor, no teu recinto, ó Jerusalém!
11 confíen en el Señor todos los que lo temen:

él es su ayuda y su escudo.

12 Que el Señor se acuerde de nosotros y nos bendiga:

bendiga al pueblo de Israel,

bendiga a la familia de Aarón,

13 bendiga a los que temen al Señor,

a los pequeños y a los grandes.

14 Que el Señor los multiplique,

a ustedes y a sus hijos;

15 y sean bendecidos por el Señor,

que hizo el cielo y la tierra.

16 El cielo pertenece al Señor,

y la tierra la entregó a los hombres.

17 Los muertos ya no alaban al Señor,

ni tampoco a los que bajaron del sepulcro.

18 Nosotros, los vivientes, bendecimos al Señor,

desde ahora y para siempre.

¡Aleluya!