SCRUTATIO

Mercoledi, 16 settembre 2026 - Beata Maria Vergine Addolorata ( Letture di oggi)

ІІ Самуїла 9


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БібліяBiblia Sagrada
1 Давид спитав: «Чи не зоставсь іще хтонебудь із дому Саула? Я б виявив йому милість заради Йонатана.»1 Había un hombre de Benjamín, de nombre Quis, hijo de Abiel, hijo de Seror, hijo de Becorat, hijo de Afij, hijo de un benjaminita. Era un hombre de buena posición.
2 Був іще з дому Саула один слуга на ім’я Ціва, тож покликали його до Давида. І цар його питає: «Чи ти Ціва?» Той відповідає: «Я твій слуга.»2 Tenía un hijo llamado Saúl, fornido y apuesto. No había entre los hijos de Israel nadie mejor que él. De hombros para arriba, sobrepasaba a todo el pueblo.
3 Цар питає: «Чи нема ще кого з дому Саула, щоб я виявив йому милість Божу?» І відповів Ціва цареві: «Є ще син Йонатана, та він кривий на ноги.»3 Las borricas de Quis, padre de Saúl, se habían extraviado; por ello ordenó a su hijo: «Toma contigo a uno de los criados, ponte en camino y vete a buscar las borricas».
4 «Де він?» питає його цар; Ціва ж цареві відповів: «Він перебуває в домі Махіра, сина Амміела, в Лодеварі.»4 Atravesaron la montaña de Efraín y recorrieron la comarca de Salisá, sin encontrarlas. Atravesaron la comarca de Saalín y el territorio benjaminita, pero no dieron con ellas.
5 Цар Давид послав, щоб його взяти з дому Махіра, сина Амміела, з Лодевару.5 Al llegar a la comarca de Suf, Saúl dijo al criado que estaba con él: «Vamos a volvernos, no sea que mi padre deje de ocuparse de las borricas y esté inquieto por nosotros».
6 Прибувши до царя, Мерібаал, син Йонатана, сина Саула, упав ниць і поклонився. Давид сказав: «Мерібаале!» Той відповів: «Я твій слуга!»6 Le contestó el criado: «Precisamente hay un hombre de Dios en esta ciudad. Es un hombre estimado; cuanto predice sucede sin falta. Vayamos allá. Quizá nos aclare algo respecto al viaje que estamos haciendo».
7 Каже Давид до нього: «Не бійся! Хочу зробити тобі милість заради батька твого Йонатана й повернути тобі всі поля Саула, твого діда, й ти будеш їсти хліб завжди з мого столу.»7 Saúl le dijo: «Vamos, pues. Pero ¿qué llevaremos a ese hombre? Porque se ha agotado el pan de los zurrones y no tenemos nada que llevar como obsequio al hombre de Dios. ¿Qué nos queda?».
8 Вклонився він і каже: «Що таке слуга твій, щоб тобі піклуватись таким здохлим псом, як я?»8 El criado volvió a decirle: «Tengo en mi poder unos tres gramos de plata. Se lo daré al hombre de Dios, para que nos aclare algo acerca del viaje».
9 Тут озвався цар до Ціви, слуги Саула, й сказав до нього: «Все, що належало Саулові й його родині, я даю синові твого пана.9 (Antiguamente, en Israel, la persona que iba a consultar a Dios decía: «Vamos a ver al vidente». Pues al profeta de hoy se le llamaba entonces vidente).
10 Ти з твоїми синами й твоїми слугами будеш обробляти йому землю й будеш збирати врожай для дому твого пана, щоб мали що їсти, а Мерібаал, син твого пана, їстиме хліб завжди з мого столу.» Було ж у Ціви п’ятнадцять синів і двадцять рабів.10 Saúl dijo al criado: «Tu propuesta es acertada. Hala, vayamos». Y se encaminaron a la ciudad donde se encontraba el hombre de Dios.
11 Ціва відповів цареві: «Як повелів мій володар цар своєму слузі, так і чинитиме слуга твій.» І Мерібаал їв із Давидового столу, як один із синів царських.11 Mientras subían la cuesta de la ciudad, encontraron unas jóvenes que salían en busca de agua, y les preguntaron: «¿Está aquí el vidente?».
12 Був у Мерібаала син малий, на ім’я Міха. Всі ж, хто жили в домі Ціви, були слугами Мерібаала.12 Les respondieron: «Sí, está aquí. Date prisa. Ha venido a la ciudad, porque hoy celebra el pueblo un sacrificio en el altozano.
13 А Мерібаал жив у Єрусалимі, бо він їв завжди з царського столу, хоч і був кривий на обидві ноги.13 Al entrar en la ciudad, le encontraréis antes de que suba al altozano a comer. El pueblo no se pondrá a comer hasta que llegue, dado que ha de bendecir el sacrificio. Después se pondrán a comer los invitados. Subid ahora y lo encontraréis al momento».
14 Subieron a la ciudad. Y justo al entrar, Samuel salía a su encuentro, para subir al altozano.
15 Un día antes de la llegada de Saúl, el Señor había hecho esta revelación a Samuel:
16 «Mañana a esta hora te enviaré a un hombre de la tierra de Benjamín, para que lo unjas como jefe de mi pueblo Israel. Salvará a mi pueblo de la mano de los filisteos, porque he visto a mi pueblo y su clamor ha llegado hasta mí».
17 En cuanto Samuel vio a Saúl, el Señor le advirtió: «Ese es el hombre de quien te hablé. Ese gobernará a mi pueblo».
18 Saúl se acercó a Samuel en medio de la puerta, y le dijo: «Haz el favor de indicarme dónde está la casa del vidente».
19 Samuel respondió: «Yo soy el vidente. Sube delante de mí al altozano y comeréis hoy conmigo. Mañana te dejaré marchar y te aclararé cuanto te preocupa.
20 Por lo que se refiere a las borricas que se te extraviaron, hoy hace tres días, no te preocupes por ellas, porque han aparecido. ¿De quién es cuanto hay de preciado en Israel? ¿No es tuyo y de la casa de tu padre?».
21 Saúl respondió: «¿No soy yo benjaminita, de la más pequeña de las tribus de Israel, y mi familia la más pequeña de las familias de la tribu de Benjamín? ¿Por qué me dices eso?».
22 Samuel se llevó con él a Saúl y a su criado, los introdujo en la sala y les dio un puesto a la cabecera de los convidados. Eran unas treinta personas.
23 Samuel advirtió al cocinero: «Sirve la ración que te entregué, de la que te dije: resérvala junto a ti».
24 El cocinero sacó el pernil y la cola y los puso ante Saúl. Samuel le dijo: «Ahí tienes lo que ha quedado: come. Se te reservó para esta ocasión, cuando propuse invitar al pueblo». Saúl comió con Samuel aquel día.
25 Después bajaron del altozano a la ciudad y siguió hablando con Saúl en la azotea.
26 Se levantaron temprano y, al despuntar el alba, Samuel llamó a Saúl a la azotea: «Levántate, quiero despedirte». Se levantó Saúl y salieron fuera los dos, él y Samuel.
27 Cuando bajaban por el extremo de la ciudad, le dijo Samuel: «Manda al criado que pase delante de nosotros. —Y pasó—. Tú, detente un momento; quiero comunicarte una palabra de Dios».