| 1 David demanda: "Est-ce qu'il y a encore un survivant de la famille de Saül, pour que je le traiteavec bonté par égard pour Jonathan?" | 1 Había un hombre de Benjamín, de nombre Quis, hijo de Abiel, hijo de Seror, hijo de Becorat, hijo de Afij, hijo de un benjaminita. Era un hombre de buena posición. |
| 2 Or la famille de Saül avait un serviteur, qui se nommait Ciba. On l'appela auprès de David et le roilui dit: "Tu es Ciba?" Il répondit: "Pour te servir." | 2 Tenía un hijo llamado Saúl, fornido y apuesto. No había entre los hijos de Israel nadie mejor que él. De hombros para arriba, sobrepasaba a todo el pueblo. |
| 3 Le roi lui demanda: "Ne reste-t-il pas quelqu'un de la famille de Saül, pour que je le traite avecune bonté comme celle de Dieu?" Ciba répondit au roi: "Il y a encore un fils de Jonathan qui est perclus des deuxpieds" -- | 3 Las borricas de Quis, padre de Saúl, se habían extraviado; por ello ordenó a su hijo: «Toma contigo a uno de los criados, ponte en camino y vete a buscar las borricas». |
| 4 "Où est-il", demanda le roi, et Ciba répondit au roi: "Il est dans la maison de Makir, fils d'Ammiel,à Lo-Debar." | 4 Atravesaron la montaña de Efraín y recorrieron la comarca de Salisá, sin encontrarlas. Atravesaron la comarca de Saalín y el territorio benjaminita, pero no dieron con ellas. |
| 5 Le roi l'envoya donc chercher à la maison de Makir, fils d'Ammiel, de Lo-Debar. | 5 Al llegar a la comarca de Suf, Saúl dijo al criado que estaba con él: «Vamos a volvernos, no sea que mi padre deje de ocuparse de las borricas y esté inquieto por nosotros». |
| 6 En arrivant auprès de David, Meribbaal, fils de Jonathan fils de Saül, tomba sur sa face et seprosterna. David dit: Meribbaal!" Et il répondit: "C'est moi, pour te servir." | 6 Le contestó el criado: «Precisamente hay un hombre de Dios en esta ciudad. Es un hombre estimado; cuanto predice sucede sin falta. Vayamos allá. Quizá nos aclare algo respecto al viaje que estamos haciendo». |
| 7 David lui dit: "N'aie pas peur, car je veux te traiter avec bonté par égard pour ton père Jonathan. Jete restituerai toutes les terres de Saül ton aïeul et tu mangeras toujours à ma table." | 7 Saúl le dijo: «Vamos, pues. Pero ¿qué llevaremos a ese hombre? Porque se ha agotado el pan de los zurrones y no tenemos nada que llevar como obsequio al hombre de Dios. ¿Qué nos queda?». |
| 8 Meribbaal se prosterna et dit: "Qui est ton serviteur pour que tu fasses grâce à un chien crevé telque moi?" | 8 El criado volvió a decirle: «Tengo en mi poder unos tres gramos de plata. Se lo daré al hombre de Dios, para que nos aclare algo acerca del viaje». |
| 9 Puis le roi appela Ciba, le serviteur de Saül, et lui dit: "Tout ce qui appartient à Saül et à safamille, je le donne au fils de ton maître. | 9 (Antiguamente, en Israel, la persona que iba a consultar a Dios decía: «Vamos a ver al vidente». Pues al profeta de hoy se le llamaba entonces vidente). |
| 10 Tu travailleras pour lui la terre, toi avec tes fils et tes esclaves, tu en récolteras le produit quiassurera à la famille de ton maître le pain qu'elle mangera; quant à Meribbaal, le fils de ton maître, il prendratoujours ses repas à ma table." Or Ciba avait quinze fils et vingt esclaves. | 10 Saúl dijo al criado: «Tu propuesta es acertada. Hala, vayamos». Y se encaminaron a la ciudad donde se encontraba el hombre de Dios. |
| 11 Ciba répondit au roi: "Ton serviteur fera tout ce que Monseigneur le roi a ordonné à sonserviteur." Donc Meribbaal mangeait à la table de David, comme l'un des fils du roi. | 11 Mientras subían la cuesta de la ciudad, encontraron unas jóvenes que salían en busca de agua, y les preguntaron: «¿Está aquí el vidente?». |
| 12 Meribbaal avait un petit garçon qui se nommait Mika. Tous ceux qui habitaient chez Ciba étaientau service de Meribbaal. | 12 Les respondieron: «Sí, está aquí. Date prisa. Ha venido a la ciudad, porque hoy celebra el pueblo un sacrificio en el altozano. |
| 13 Mais Meribbaal résidait à Jérusalem, puisqu'il mangeait toujours à la table du roi. Il était perclusdes deux pieds. | 13 Al entrar en la ciudad, le encontraréis antes de que suba al altozano a comer. El pueblo no se pondrá a comer hasta que llegue, dado que ha de bendecir el sacrificio. Después se pondrán a comer los invitados. Subid ahora y lo encontraréis al momento». |
| 14 Subieron a la ciudad. Y justo al entrar, Samuel salía a su encuentro, para subir al altozano. |
| 15 Un día antes de la llegada de Saúl, el Señor había hecho esta revelación a Samuel: |
| 16 «Mañana a esta hora te enviaré a un hombre de la tierra de Benjamín, para que lo unjas como jefe de mi pueblo Israel. Salvará a mi pueblo de la mano de los filisteos, porque he visto a mi pueblo y su clamor ha llegado hasta mí». |
| 17 En cuanto Samuel vio a Saúl, el Señor le advirtió: «Ese es el hombre de quien te hablé. Ese gobernará a mi pueblo». |
| 18 Saúl se acercó a Samuel en medio de la puerta, y le dijo: «Haz el favor de indicarme dónde está la casa del vidente». |
| 19 Samuel respondió: «Yo soy el vidente. Sube delante de mí al altozano y comeréis hoy conmigo. Mañana te dejaré marchar y te aclararé cuanto te preocupa. |
| 20 Por lo que se refiere a las borricas que se te extraviaron, hoy hace tres días, no te preocupes por ellas, porque han aparecido. ¿De quién es cuanto hay de preciado en Israel? ¿No es tuyo y de la casa de tu padre?». |
| 21 Saúl respondió: «¿No soy yo benjaminita, de la más pequeña de las tribus de Israel, y mi familia la más pequeña de las familias de la tribu de Benjamín? ¿Por qué me dices eso?». |
| 22 Samuel se llevó con él a Saúl y a su criado, los introdujo en la sala y les dio un puesto a la cabecera de los convidados. Eran unas treinta personas. |
| 23 Samuel advirtió al cocinero: «Sirve la ración que te entregué, de la que te dije: resérvala junto a ti». |
| 24 El cocinero sacó el pernil y la cola y los puso ante Saúl. Samuel le dijo: «Ahí tienes lo que ha quedado: come. Se te reservó para esta ocasión, cuando propuse invitar al pueblo». Saúl comió con Samuel aquel día. |
| 25 Después bajaron del altozano a la ciudad y siguió hablando con Saúl en la azotea. |
| 26 Se levantaron temprano y, al despuntar el alba, Samuel llamó a Saúl a la azotea: «Levántate, quiero despedirte». Se levantó Saúl y salieron fuera los dos, él y Samuel. |
| 27 Cuando bajaban por el extremo de la ciudad, le dijo Samuel: «Manda al criado que pase delante de nosotros. —Y pasó—. Tú, detente un momento; quiero comunicarte una palabra de Dios». |