SCRUTATIO

Sabato, 25 luglio 2026 - San Giacomo Apostolo ( Letture di oggi)

Jueces 9


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EL LIBRO DEL PUEBLO DE DIOSBiblia Sagrada
1 Abimélec, hijo de Ierubaal, fue a Siquem, donde estaban los hermanos de su madre, y les dijo a ellos y a todo el clan de la casa paterna de su madre:1 Abimélec, hijo de Jerubaal, fue a Siquén, donde vivían los hijos de su madre, y les propuso a ellos y a toda la familia de su abuelo materno lo siguiente:
2 «Digan a todos los señores de Siquem: «¿Qué es mejor para ustedes, que los gobiernen setenta hombres –todos los hijos de Ierubaal– o que los gobierne uno solo? Recuerden además que yo soy de la misma sangre que ustedes».2 «Decid, por favor, a todos los señores de Siquén: “¿Qué os resulta mejor, que manden sobre vosotros setenta hombres, todos los hijos de Jerubaal, o que mande sobre vosotros un solo hombre?”. Recordad que yo soy hueso vuestro y carne vuestra».
3 Los hermanos de su madre comunicaron estas palabras de Abimélec a los señores de Siquem, y estos se pusieron de parte de él, porque decían: «Es nuestro hermano».3 Los hermanos de su madre transmitieron estas palabras a todos los señores de Siquén. Y su corazón se inclinó por Abimélec, pues se dijeron: «Es nuestro hermano».
4 Luego le dieron setenta siclos de plata del templo de Baal Berit, con los que Abimélec contrató a unos hombres y aventureros, que le sirvieron de escolta.4 Le entregaron cerca de ochocientos gramos de plata del templo de Baal Berit, y Abimélec contrató hombres desocupados y aventureros, que fueron tras él.
5 Enseguida entró en la casa de su padre, en Ofrá, y mató a sus hermanos, los setenta hijos de Ierubaal, sobre una misma piedra. Sólo escapó Jotam, el hijo menor de Ierubaal, porque logró esconderse.5 Llegó a casa de su padre, a Ofrá, y mató sobre una piedra a sus hermanos, a los setenta hijos de Jerubaal. Quedó Jotán, el hijo menor de Jerubaal, que se había escondido.
6 Entonces se reunieron todos los señores de Siquem y todo Bet Miló, y fueron a proclamar rey a Abimélec, junto a la encina de la piedra conmemorativa que está en Siquem.6 Se reunieron todos los señores de Siquén y todo Bet Millo, y fueron a proclamar rey a Abimélec junto a la encina de la estela que hay en Siquén.
7 Cuando le llevaron la noticia a Jotam, este se puso en la cima del monte Garizim, y gritó con voz potente: «Escúchenme, señores de Siquem, y que Dios los escuche a ustedes:7 Se lo anunciaron a Jotán, que, puesto en pie sobre la cima del monte Garizín, alzó la voz y les dijo a gritos:«Escuchadme, señores de Siquén, y así os escuche Dios.
8 Los árboles se pusieron en camino para ungir a un rey que los gobernará. Entonces dijeron al olivo: «Sé tú nuestro rey».8 Fueron una vez los árboles a ungir rey sobre ellos.Y dijeron al olivo:“Reina sobre nosotros”.
9 Pero el olivo les respondió: «¿Voy a renunciar a mi aceite con el que se honra a los dioses y a los hombres, para ir a mecerme por encima de los árboles?9 El olivo les contestó:“¿Habré de renunciar a mi aceite, que tanto aprecian en mí dioses y hombres para ir a mecerme sobre los árboles?”.
10 Los árboles dijeron a la higuera: «Ven tú a reinar sobre nosotros».10 Entonces los árboles dijeron a la higuera:“Ven tú a reinar sobre nosotros”.
11 Pero la higuera les respondió: «¿Voy a renunciar a mi dulzura y a mi sabroso fruto, para ir a mecerme por encima de los árboles?»11 La higuera les contestó:“¿Voy a renunciar a mi dulzura y a mi sabroso fruto, para ir a mecerme sobre los árboles?”.
12 Los árboles le dijeron a la vid: «Ven tú a reinar sobre nosotros».12 Los árboles dijeron a la vid:“Ven tú a reinar sobre nosotros”.
13 Pero la vid les respondió: «¿Voy a renunciar a mi mosto que alegra a los dioses y a los hombres, para ir a mecerme por encima de los árboles?».13 La vid les contestó:“¿Voy a renunciar a mi mosto, que alegra a dioses y hombres, para ir a mecerme sobre los árboles?”.
14 Entonces, todos los árboles dijeron a la zarza: «Ven tú a reinar sobre nosotros».14 Todos los árboles dijeron a la zarza:“Ven tú a reinar sobre nosotros”.
15 Pero la zarza respondió a los árboles: «Si de veras quieren ungirme para que reine sobre ustedes, vengan a cobijarse bajo mi sombra; de lo contrario, saldrá fuego de la zarza y consumirá los cedros del Líbano».15 La zarza contestó a los árboles:“Si queréis en verdad ungirme rey sobre vosotros, venid a cobijaros a mi sombra. Y si no, salga fuego de la zarza que devore los cedros del Líbano”.
16 Y ahora, díganme: ¿Han obrado ustedes con sinceridad al proclamar rey a Abimélec? ¿Se han portado bien con Ierubaal y con su familia, y lo han tratado como se merecía?16 Pues bien, ¿habéis obrado con verdad y honradez proclamando rey a Abimélec? ¿Os habéis portado bien con Jerubaal y con su casa, y habéis obrado con él como merecían sus obras?
17 Mi padre combatió por ustedes, arriesgó su vida y los libró del poder de Madián,17 Mi padre luchó por vosotros, expuso su vida y os libró de la mano de Madián,
18 y ahora ustedes se han levantado contra la familia de mi padre, han matado sobre una misma piedra a sus setenta hijos, y han proclamado rey de los señores de Siquem y Abimélec, el hijo de su esclava, aduciendo que es hermano de ustedes.18 pero vosotros os habéis levantado hoy contra la casa de mi padre, matando a sus hijos, a setenta hombres sobre una piedra, y habéis proclamado rey sobre los señores de Siquén al hijo de su sierva, a Abimélec, por ser él vuestro hermano.
19 Si hoy han sido sinceros y leales con Ierubaal y su familia, que Abimélec sea para ustedes un motivo de Alegría, y ustedes para él.19 Pues, si os habéis comportado hoy veraz y honradamente con Jerubaal y con su casa, alegraos con Abimélec y también él se alegre con vosotros;
20 De lo contrario, que salga fuego de Abimélec para devorar a los señores de Siquem y de Bet Miló, y que salga fuego de los señores de Siquem y de Bet Miló, para devorar a Abimélec.20 pero si no es así, salga fuego de Abimélec y devore a los señores de Siquén y a todo Bet Millo. Y salga fuego de los señores de Siquén y del Bet Millo y devore a Abimélec».
21 Después Jotam huyó para ponerse a salvo, y se estableció en Beer, lejos de su hermano Abimélec.21 Jotán se puso luego a salvo emprendiendo la huida hacia Beer. Y allí permaneció, lejos de la presencia de su hermano Abimélec.
22 Abimélec gobernó tres años en Israel,22 Abimélec gobernó tres años sobre Israel.
23 Pero Dios envió un espíritu de discordia entre Abimélec y los señores de Siquem, y estos traicionaron a Abimélec.23 Dios envió un espíritu de discordia entre Abimélec y los señores de Siquén. Y los señores de Siquén traicionaron a Abimélec,
24 Así debía ser castigado el crimen cometido contra los setenta hijos de Ierubaal, y su sangre debía recaer sobre su hermano Abimélec, que los había matado, y sobre los señores de Siquem, que habían sido cómplices en la matanza de sus hermanos.24 imputándole así el crimen de los setenta hijos de Jerubaal y haciendo recaer así su sangre sobre su hermano Abimélec, que los había matado, y sobre los señores de Siquén, que le habían ayudado a matar a sus hermanos.
25 Por eso, los señores de Siquem preparaban emboscadas contra él en las cimas de los montes, y saqueaban a todos los que pasaban por allí. Abimélec fue informado de todo esto.25 Los señores de Siquén colocaron contra él en las cimas de los montes gente emboscada, que saqueaba a cuantos los cruzaban de camino. Y Abimélec se enteró.
26 Una vez, Gaal, hijo de Ebed, pasó por Siquem junto con sus hermanos, y se ganó la confianza de los señores de Siquem.26 Entonces Gaal, hijo de Ebed, llegó con sus hermanos. Pasaron por Siquén, y los señores de Siquén depositaron en él su confianza.
27 Estos salieron al campo a vendimiar, pisaron las uvas, hicieron festejos y entraron en el templo de su dios. Después de comer y beber, maldijeron a Abimélec.27 Salieron al campo, vendimiaron sus viñas, pisaron la uva e hicieron fiesta. Entraron en el templo de sus dioses, comieron, bebieron y maldijeron a Abimélec.
28 Entonces Gaal, hijo de Ebed, exclamó: «¿Qué autoridad tiene Abimélec sobre Siquem que le estamos sometidos? ¿El hijo de Ierubaal, y de Zebul, su lugarteniente, no han estado sometidos a la gente de Jamor, el padre de Siquem? ¿Por qué tenemos que estar sometidos a ellos?28 Gaal, hijo de Ebed, dijo: «¿Quién es Abimélec y quién Siquén, para que les sirvamos? ¿Acaso no es el hijo de Jerubaal, y Zebul su lugarteniente? Servid a las gentes de Jamor, padre de Siquén. ¿Por qué les hemos de servir nosotros?
29 ¡Si pusieran a este pueblo en mis manos, yo expulsaría a Abimélec, desafiándolo a que refuerce su ejército y salga a combatir!».29 ¡Ojalá alguien pusiera a este pueblo en mis manos! Quitaría de en medio a Abimélec. Le diría: refuerza tu tropa y sal».
30 Zebul, el gobernador de la ciudad, al enterarse de las palabras de Gaal, hijo de Ebed, se enfureció30 Zebul, gobernador de la ciudad, escuchó las palabras de Gaal, hijo de Ebed, y montó en cólera.
31 y envió disimuladamente mensajeros a Arumá, donde estaba Abimélec, para avisarle: «Gaal, hijo de Ebed, ha llegado a Siquem con sus hermanos, y está sublevando la ciudad contra ti.31 Despachó astutamente mensajeros a Abimélec, para decirle: «Gaal, hijo de Ebed, y sus hermanos han venido a Siquén y están soliviantando la ciudad contra ti.
32 Por eso, ven durante la noche con toda la gente que tienes contigo y quédate al acecho en campo abierto.32 Ahora, levántate de noche con la gente que está contigo y prepara una emboscada en el campo.
33 Por la mañana temprano, apenas brille el sol, irrumpirás contra la ciudad. Y cuando Gaal con su gente salga a enfrentarse contigo, lo tratarás como más convenga».33 Por la mañana, al salir el sol, madruga e irrumpe sobre la ciudad. Cuando él y su gente salgan contra ti, harás con él lo que esté al alcance de tu mano».
34 Abimélec salió durante la noche con toda su gente y se puso al acecho cerca de Siquem, con su tropa dividida en cuatro grupos.34 Abimélec se levantó de noche con su gente y tendieron una emboscada a Siquén, divididos en cuatro grupos.
35 Cuando Gaal, hijo de Ebed, salió y se detuvo a las puertas de la ciudad, Abimélec y la tropa que lo acompañaba salieron de los lugares donde estaban al acecho.35 Gaal, hijo de Ebed, salió y se detuvo junto a la puerta de la ciudad. Abimélec y la gente que estaba con él salieron de la emboscada.
36 Al ver las tropas, Gaal dijo a Zebul: «Mira esa gente que baja de la cima de los montes». «Es la sombra de los montes, y a ti te parecen hombres», le respondió Zebul.36 Gaal divisó a la gente y dijo a Zebul: «Baja gente de la cima de los montes». Zebul contestó: «Las sombras de los montes te parecen personas».
37 Pero Gaal insistió: «Es gente que baja por la ladera del Ombligo de la Tierra, y otro grupo viene por el camino de la Encina de los Adivinos».37 Gaal siguió hablando: «Baja gente de la parte del Ombligo de la tierra, y otro grupo viene por el camino de la Encina de los adivinos».
38 Entonces Zebul le dijo: «¿No eras tú el que te envalentonabas, diciendo: «¿Quién es Abimélec para que le estemos sometidos?». ¡Ahí está la gente que tú despreciabas! ¡Ve ahora a combatir contra ellos!».38 Zebul contestó: «¿Dónde está tu boca, con la que decías: quién es Abimélec para que le sirvamos? ¿Acaso no es esta la gente que despreciaste? Sal, pues, ahora y lucha contra él».
39 Gaal salió al frente de los señores de Siquem y presentó batalla a Abimélec.39 Gaal salió al frente de los señores de Siquén y luchó contra Abimélec.
40 Abimélec lo persiguió: Gaal emprendió la retirada y muchos cayeron muertos antes de llegar a la puerta de la ciudad.40 Abimélec le persiguió y él huyó de su presencia. Muchos cayeron muertos hasta la entrada de la puerta de la ciudad.
41 Abimélec regresó a Arumá, y Zebul expulsó de Siquem a Gaal y a sus hermanos, impidiéndoles habitar allí.41 Abimélec fijó su residencia en Arumá, y Zebul expulsó a Gaal y a sus hermanos, impidiéndoles habitar en Siquén.
42 Al día siguiente, la gente de Siquem se puso en campaña. Cuando Abimélec recibió la noticia,42 Al día siguiente, la gente salió al campo, y se lo comunicaron a Abimélec.
43 reunió sus tropas, las dividió en tres grupos y se puso al acecho en el campo. Al ver que la gente salía de la ciudad, irrumpió contra ellos y los derrotó.43 Él tomó a la tropa, la dividió en tres grupos y preparó una emboscada en el campo. Cuando vio que la gente salía de la ciudad, cayó sobre ellos y los atacó.
44 Después, Abimélec y el grupo que lo acompañaba volvieron a atacar, y tomaron posiciones frente a la puerta de la ciudad. Mientras tanto, los otros dos grupos se lanzaron contra los que estaban en el campo y los derrotaron.44 Abimélec y los grupos que estaban con él hicieron una incursión y se apostaron a la entrada de la puerta de la ciudad, mientras los otros dos grupos atacaron a los que estaban en el campo y los vencieron.
45 Abimélec atacó la ciudad durante todo el día. Cuando la tomó, mató a la población, arrasó la ciudad y esparció sal sobre ella.45 Abimélec luchó contra la ciudad todo aquel día. La tomó y mató a la gente que había en ella. La demolió y la sembró de sal.
46 Al enterarse, los señores de Migdal Siquem, se refugiaron en la cripta del templo de El Berit.46 Al oírlo los notables de Migdal Siquén, entraron en la cripta del templo de El Berit.
47 Cuando Abimélec recibió la noticia de que todos los señores de Migdal Siquem estaban en un solo lugar,47 Cuando le comunicaron a Abimélec que todos los señores de Migdal Siquén se habían juntado,
48 subió al monte Salmón con todas sus tropas; y tomando un hacha, cortó una rama de árbol, se la puso al hombre, y dijo a las tropas que lo acompañaban: «¡Apúrense! Hagan lo mismo que yo».48 subió al monte Salmón con toda su gente. Agarró un hacha en la mano, cortó una rama de un árbol, la levantó y la puso sobre el hombro. Dijo luego a la gente que estaba con él: «Rápido, haced lo que me habéis visto hacer».
49 Cada uno de sus hombres cortó una rama y todos fueron detrás de Abimélec. Después cubrieron la cripta con las ramas y les prendieron fuego. Así murieron también los habitantes de Migdal Siquem, unos mil hombres y mujeres.49 Cada uno cortó una rama, fueron tras Abimélec, colocaron las ramas sobre la cripta y les prendieron fuego. Murieron los de Migdal Siquén, unos mil hombres y mujeres.
50 Luego Abimélec marchó contra Tebes, la asedió y la conquistó.50 Después Abimélec marchó contra Tebes, la sitió y la tomó.
51 En medio de la ciudad había una torre fortificada, y todos los habitantes de la ciudad, hombres y mujeres, se refugiaron en ella. La cerraron por dentro y se subieron a la parte más alta de la torre.51 Había en medio de la ciudad una torre fortificada, y allí se refugiaron hombres, mujeres y todos los señores de la ciudad. Echaron el cerrojo a la puerta y subieron a la azotea de la torre.
52 Abimélec se adelantó para atacar la torre y llego hasta la puerta con la intención de prenderle fuego.52 Abimélec llegó hasta la torre y la atacó. Luego se acercó a la puerta de la torre, para prenderle fuego.
53 Pero una mujer le arrojó una rueda de molino sobre la cabeza y le partió el cráneo.53 Entonces una mujer arrojó una muela de molino sobre la cabeza de Abimélec y le rompió el cráneo.
54 El llamó en seguida a su escudero y le dijo: «Desenvaina tu espada y mátame, para que no se pueda decir que me mató una mujer». Entonces el escudero lo atravesó con su espada y el murió.54 Él llamó deprisa a su joven escudero y le ordenó: «Desenvaina tu espada y remátame, para que no se diga de mí que me mató una mujer». Su criado lo atravesó y murió.
55 Al ver que Abimélec estaba muerto, los hombres de Israel regresaron cada uno a su lugar.55 Los israelitas vieron que había muerto Abimélec, y marchó cada cual a su casa.
56 Dios hizo recaer sobre Abimélec el crimen que había cometido contra su padre, cuando mató a sus setenta hermanos.56 Dios devolvió a Abimélec el mal que había hecho a su padre, matando a sus setenta hermanos.
57 Y también hizo que toda la maldad de la gente de Siquem recayera sobre ellos mismos. Así se cumplió la maldición que Jotam, hijo de Ierubaal, había pronunciado contra ellos.57 E hizo caer también toda la maldad de las gentes de Siquén sobre sus cabezas. De este modo los alcanzó la maldición de Jotán, hijo de Jerubaal.