2 Samuel 1
Libro non riconosciuto. Prova con un'abbreviazione valida (es. Gen, Es, Gv, Sal).
Versetti esaminati
| El libro del Pueblo de Dios | La Biblia |
|---|---|
| 1 Después de la muerte de Saúl, David volvió de derrotar a los amalecitas y permaneció dos días en Siquelag. | 1 Había un hombre de Ha Ramatáin Sufín, en la montaña de Efraín, llamado Elcaná, hijo de Yeroján, hijo de Elihú, hijo de Toju, hijo de Suf, efrateo. |
| 2 Al tercer día, llegó un hombre del campamento de Saúl, con la ropa hecha jirones y la cabeza cubierta de polvo. Cuando se presentó ante David, cayó con el rostro en tierra y se postró. | 2 Tenía dos mujeres: la primera se llamaba Ana y la segunda Feniná. Feniná tenía hijos, pero Ana no los tenía. |
| 3 «¿De dónde vienes?», le preguntó David. El le respondió: «Me he escapado del campamento de Israel». | 3 Ese hombre subía desde su ciudad de año en año a adorar y ofrecer sacrificios al Señor del universo en Siló, donde estaban de sacerdotes del Señor los dos hijos de Elí: Jofní y Pinjás. |
| 4 David añadió: «¿Qué ha sucedido? Cuéntame todo». Entonces él dijo: «La tropa huyó del campo de batalla y muchos del pueblo cayeron en el combate; también murieron Saúl y su hijo Jonatán». | 4 Llegado el día, Elcaná ofrecía sacrificios y entregaba porciones de la víctima a su esposa Feniná y a todos sus hijos e hijas, |
| 5 David dijo al joven que la traía la noticia: «¿Cómo sabes que murieron Saúl y su hijo Jonatán?». | 5 mientras que a Ana le entregaba una porción doble, porque la amaba, aunque el Señor la había hecho estéril. |
| 6 El joven respondió: «Yo estaba por casualidad en el monte Gelboé, y de pronto vi a Saúl apoyado en su lanza, mientras los carros y los caballos lo perseguían de cerca. | 6 Su rival la importunaba con insolencia hasta humillarla, pues el Señor la había hecho estéril. |
| 7 Al darse vuelta, me vio y me llamó. «Aquí estoy», le dije. | 7 Así hacía Elcaná año tras año, cada vez que subía a la casa del Señor; y así Feniná la molestaba del mismo modo. Por tal motivo, ella lloraba y no quería comer. |
| 8 El me preguntó: «¿Quién eres?». Yo le respondí: «Soy un amalecita». | 8 Su marido Elcaná le preguntaba: «¿Ana, por qué lloras y por qué no comes? ¿Por qué está apenado tu corazón? ¿Acaso no soy para ti mejor que diez hijos?». |
| 9 Luego me dijo: «Acércate a mí y mátame, porque siento el estertor de la muerte, aunque todavía estoy con vida». | 9 En cierta ocasión se levantó Ana, después de comer y beber en Siló. El sacerdote Elí estaba sentado en el sitial junto a una de las jambas del templo del Señor. |
| 10 Yo me abalancé sobre él y lo maté, porque sabía que no podría sobrevivir a su derrota. En seguida le quité la diadema que tenía en la cabeza y el brazalete que llevaba en el brazo, y aquí se los traigo a mi señor». | 10 Ella se puso a implorar al Señor con el ánimo amargado, y lloró copiosamente. |
| 11 Entonces David rasgó sus vestiduras, y lo mismo hicieron todos los hombres que estaban con él. | 11 E hizo este voto: «Señor del universo, si miras la aflicción de tu sierva y te acuerdas de mí y no olvidas a tu sierva, y concedes a tu sierva un retoño varón, lo ofreceré al Señor por todos los días de su vida, y la navaja no pasará por su cabeza». |
| 12 Se lamentaron, lloraron y ayunaron hasta el atardecer por Saúl, por su hijo Jonatán, por el pueblo del Señor y por la casa de Israel, porque habían caído al filo de la espada. | 12 Mientras insistía implorando ante el Señor, Elí observaba su boca. |
| 13 David preguntó al joven que le había traído la noticia: «¿De dónde eres?». El respondió: «Soy el hijo de un forastero amalecita». | 13 Ana hablaba para sí en su corazón; solo sus labios se movían, mas su voz no se oía. Elí la creyó borracha. |
| 14 David le dijo: «¿Y cómo te has atrevido a extender tu mano para matar al ungido del Señor?». | 14 Entonces le dijo: «¿Hasta cuándo vas a seguir borracha? Echa el vino que llevas dentro». |
| 15 Luego llamó a uno de los jóvenes y le ordenó: «¡Acércate y mátalo!». El joven le asestó un golpe mortal, | 15 Pero Ana tomó la palabra y respondió: «No, mi señor, yo soy una mujer de espíritu tenaz. No he bebido vino ni licor, solo desahogaba mi alma ante el Señor. |
| 16 mientras David decía: «Que tu sangre recaiga sobre tu cabeza, ya que tu misma boca atestiguó contra ti, cuando dijiste: «Yo he dado muerte al ungido del Señor». | 16 No trates a tu sierva como a una perdida, pues he hablado así por mi gran congoja y aflicción». |
| 17 David entonó este canto fúnebre por Saúl y su hijo Jonatán, | 17 Elí le dijo: «Vete en paz y que el Dios de Israel te conceda el favor que le has pedido». |
| 18 y le ordenó enseñarlo a la gente de Judá. Es el canto del Arco, y está escrito en el libro del Justo: | 18 Ella respondió: «Que tu sierva encuentre gracia a tus ojos». Luego, la mujer emprendió su camino; comió y su semblante no fue ya el mismo. |
| 19 «¡Tu esplendor ha sucumbido, Israel, en las alturas de tus montañas! ¡Cómo han caído los héroes! | 19 Se levantaron de madrugada y se postraron ante el Señor. Después se volvieron y llegaron a su casa de Ramá. Elcaná se unió a Ana, su mujer, y el Señor se acordó de ella. |
| 20 ¡No lo anuncien en Gat, no lo publiquen por las calles de Ascalón; que no se alegren las hijas de los filisteos, ni lo celebren las hijas de los incircuncisos! | 20 Al cabo de los días Ana concibió y dio a luz un hijo, al que puso por nombre Samuel, diciendo: «Se lo pedí al Señor». |
| 21 ¡Montañas de Gelboé, que no caiga sobre ustedes rocío ni lluvia, ni se cubran de campos fructíferos! Porque allí fue mancillado el escudo de los héroes, el escudo de Saúl, ungido no con aceite, sino con sangre de heridos y grasas de guerreros. | 21 El esposo Elcaná y toda su casa subieron a ofrecer al Señor el sacrificio anual y cumplir su voto. |
| 22 ¡El arco de Jonatán no retrocedió jamás, nunca fallaba la espada de Saúl! | 22 Ana, en cambio, no subió, manifestando a su esposo: «Esperemos hasta que el niño sea destetado. Entonces lo llevaré, lo ofreceré al Señor y se quedará allí para siempre». |
| 23 ¡Saúl y Jonatán, amigos tan queridos, inseparables en la vida y en la muerte! Eran más veloces que águilas, más fuertes que leones. | 23 Su esposo Elcaná, le dijo: «Haz lo que te parezca bien. Quédate hasta que lo hayas destetado. Y que el Señor cumpla su palabra». La mujer se quedó y siguió amamantando a su hijo hasta que lo hubo destetado. |
| 24 Hijas de Israel, lloren por Saúl, el que las vestía de púrpura y de joyas y les prendía alhajas de oro en los vestidos. | 24 Una vez destetado, lo subió consigo, junto con un novillo de tres años, unos cuarenta y cinco kilos de harina y un odre de vino. Lo llevó a la casa del Señor a Siló y el niño se quedó como siervo. |
| 25 ¡Cómo han caído los héroes en medio del combate! ¡Han sucumbido Jonatán en lo alto de tus montañas! | 25 Inmolaron el novillo y presentaron el niño a Elí. |
| 26 ¡Cuánto dolor siento por ti, Jonatán, hermano mío muy querido! Tu amistad era para mí más maravillosa que el amor de las mujeres. | 26 Ella le dijo: «Perdón, por tu vida, mi señor, yo soy aquella mujer que estuvo aquí en pie ante ti, implorando al Señor. |
| 27 ¡Cómo han caído los héroes, cómo han perecido las armas del combate!». | 27 Imploré este niño y el Señor me concedió cuanto le había pedido. |
| 28 Yo, a mi vez, lo cedo al Señor. Quede, pues, cedido al Señor de por vida». Y Elcaná se postró allí ante el Señor. |